Historia de futbolista
Andrija Kaludjerovic: "Lo que aprendí jugando en 15 países diferentes"

- El delantero serbio reflexiona sobre una carrera internacional que le llevó a 15 países diferentes a lo largo de más de dos décadas en el fútbol profesional
- Desde adaptarse a nuevas culturas hasta enfrentarse a conflictos contractuales y salarios impagados, comparte las realidades a las que pueden enfrentarse los jugadores cuando se trasladan al extranjero
- Con 38 años, sigue jugando y colabora ahora con el sindicato de futbolistas serbios SPFN, utilizando su experiencia para educar y proteger a la próxima generación de futbolistas
Cuando Andrija Kaludjerovic debutó como profesional a los 16 años en el OFK Beograd, entonces uno de los mejores clubes del fútbol serbio, el mundo parecía abierto de par en par. Pero pocos podían predecir qué parte del mundo abarcaría.
A lo largo de una carrera de más de dos décadas, el delantero serbio jugó en 15 países diferentes: de China a España, de Chipre a Suiza, de Australia a Qatar, Lituania, Tailandia, India y más allá. Es un número que viene cargado de historias y lecciones aprendidas sobre en quién se puede y en quién no se puede confiar como futbolista.
A sus 38 años, Kaludjerovic sigue jugando en Serbia, en el FK Rad, de la quinta división, y trabaja como asesor de jugadores en el sindicato serbio SPFN.
"El fútbol puede llevarte a cualquier parte. Pero sin el apoyo adecuado, también puede quitártelo todo", afirma Kaludjerovic.

Una carrera sin fronteras
Como muchos futbolistas serbios de su generación, la motivación de Kaludjerovic para marcharse al extranjero fue tanto deportiva como económica. Su primer traslado al extranjero le llevó a China, tras dejar el Estrella Roja de Belgrado en 2012.
"Recibí una oferta que no podía rechazar económicamente", recuerda. "Quizá no fue la mejor opción para mi carrera, pero me facilitó muchas cosas en la vida".
Con el tiempo, la carrera de Kaludjerovic adquirió la calidad de un atlas. España, cuando jugaba en el Racing de Santander, era su país favorito - "las mejores condiciones como futbolista"-, seguido de cerca por Australia, donde dice haber disfrutado tanto del estilo de vida como de la liga.
Cada país le enseñó algo diferente y cada traslado puso a prueba su capacidad de adaptación de una forma que nunca se hubiera dado en una carrera en un solo país. Si se le pide a Kaludjerovic que destile lo que te aporta jugar en 15 países, hay tres lecciones que sobresalen por encima de todas:
- "Trabajar más duro que los demás" - Los jugadores extranjeros, dice, deben demostrar constantemente que superan las expectativas.
- "Aceptar el aislamiento" - Trasladarse al extranjero suele significar dejar atrás sistemas de apoyo familiares.
- "Adoptar la disciplina": la profesionalidad no es negociable cuando uno se adapta a un nuevo entorno.
"Hay que trabajar el doble que los jugadores nacionales", explica.

Pero la realidad que se esconde tras el glamour de jugar en el extranjero a menudo se malinterpreta. Las largas estancias en hoteles, los viajes constantes, las adaptaciones culturales y la soledad forman parte de la experiencia, especialmente para los jugadores que cambian a menudo de club.
"Fue duro", dice. "Cada seis meses, nuevo país, nuevos jugadores... ellos no conocen tus cualidades y tú no conoces las suyas".
Títulos de Kaludjerovic
- x2 Copa de Serbia (2012, 2014)
- x2 Campeón de Lituania (2016, 2020)
- x1 Copa de Lituania (2016)
- x1 Copa de Letonia (2019)
- x1 Copa de Uzbekistán (2021)
- x1 Campeón de la Segunda Liga Serbia (2024)
- x2 Máximo goleador de la liga Serbia (2011), Lituania (2016)
Los riesgos ocultos de jugar en el extranjero
Aunque Kaludjerovic disfrutó de momentos estelares a lo largo de su periplo mundial pero también se enfrentó a algunos de los retos más serios a los que se enfrentan los futbolistas, como retrasos en los pagos y disputas contractuales.
En Chipre y Australia tuvo problemas económicos con los clubes. En uno de los casos, un intermediario de confianza, que ya le había ayudado a conseguir un traspaso, se aprovechó de Kaludjerovic para desviar el dinero que se le debía.
"Actuaba como agente y abogado. Firmó en mi nombre para poder recibir mi dinero. El club pagó todo lo que me debía, pero se lo pagó a él. Yo nunca lo recibí".
Fue una lección costosa, que Kaludjerovic comparte ahora con los jugadores para advertirles de los peligros. "Si hubiera sabido más sobre los sindicatos de jugadores y lo que hacen en aquella época, mi vida habría sido más fácil. Hubiera conseguido mi dinero".
Después de comprender el valor de su afiliación sindical más adelante en su carrera, Kaludjerovic enviaba todos los contratos que firmaba al sindicato para que los revisara. La tranquilidad fue inmediata. "No podía dormir preocupado por un contrato. Pero una vez que se lo enviaba y me confirmaban que era seguro firmarlo, podía descansar. Esa sensación no tiene precio".

De jugador a mentor
Hoy, Kaludjerovic ya no persigue contratos por todos los continentes. Entrenador titulado, Kaludjerovic trabaja principalmente como asesor de jugadores en el sindicato serbio SPFN, ayudando a la próxima generación de futbolistas del país a recorrer el mismo camino que él recorrió en su día.
"Aconsejo a todos los jugadores que se afilien al sindicato", afirma. "El coste mensual es simbólico; no es mucho dinero en absoluto. Pero lo que obtienes a cambio es seguridad. Tienes gente en la que puedes confiar, gente que velará por tus intereses".
Tras una carrera que abarca 15 países, innumerables vestuarios y toda una vida de lecciones, su mensaje a los jugadores más jóvenes es sencillo pero impactante: "tengan paciencia".
"Si pudiera volver atrás, le diría a mi yo más joven: quédate más tiempo en un club, lucha por tu puesto y acércate a tu sindicato de jugadores".

