Mark Anthony Kaye Shine A Light 2

Mark-Anthony Kaye: "Sé lo que significa el odio"

#ShineALight Crónicas sobre futbolistas

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Mark-Anthony Kaye
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Mark-Anthony Kaye

#ShineALight: el centrocampista canadiense Mark-Anthony Kaye reflexiona sobre los terribles insultos racistas que recibió en Internet tras ser expulsado en un partido de clasificación para el Mundial y sobre cómo afrontar el discurso del odio en las redes sociales.

Advertencia: Los ejemplos de abuso en las redes sociales que aparecen en este artículo pueden resultar angustiantes para los lectores. 

Los mensajes de los padres son los que más me afectan.

Cuando a principios de este año recibí una avalancha de insultos en Internet, me sorprendió la cantidad de personas que escribían cosas horribles y se describían a sí mismas en las redes sociales como madres y padres orgullosos. Hacía clic en las cuentas y veía fotos de perfil en las que aparecían sus hijos sonrientes.

¿No deberían los padres y madres ser modelos de conducta? ¿Ejemplos? ¿Y están enviando odio a través de Internet a alguien que nunca han conocido por algo que sucedió en un partido de fútbol? ¿Alejándose de sus propias familias para atacar al hijo de otra persona?

Incluso antes de que mis cuentas en las redes sociales explotaran, el 24 de marzo de 2022 fue uno de los momentos más oscuros de mi vida. Había empezado el día esperando que fuera uno de los mejores.

Estaba con la selección canadiense en Costa Rica para un partido de clasificación para el Mundial y el ambiente en el estadio esa noche era pesado. Sabíamos lo que estaba en juego: una victoria permitiría a Canadá conseguir su primera plaza en el Mundial en 36 años. La hinchada costarricense estaba intensa. Las emociones estaban a flor de piel pero no nos dejamos intimidar. Nos alimentamos de esa energía.

En el minuto 34, un delantero costarricense y yo chocamos los hombros, él cayó, y el árbitro me mostró una tarjeta amarilla. Me quedé atónito. Era mi segunda amarilla del partido así que me expulsaron. Nuestro equipo se quedó con 10 hombres el resto del partido.

Necesitaba tiempo para mí. Me dirigí a los vestuarios y rompí a llorar. Apenas 10 minutos después oí al público estallar: nos habían metido un gol. Ya con un hombre menos, ahora estabamos un gol abajo.

El resultado final fue 1-0. Aquella noche, habíamos perdido la oportunidad de conseguir lo que habría sido la primera participación de Canadá en la Copa Mundial en toda mi vida. Mis compañeros y entrenadores me consolaron pero era difícil no culparme a mí mismo. 

Después, como hacemos después de cada partido, los jugadores tomaron sus teléfonos para ponerse en contacto con sus seres queridos. Algo raro estaba pasando con mi teléfono. Estaba absolutamente estallado. Nunca había visto tantas notificaciones. Mi Instagram estaba horrible. Twitter estaba aún peor. En mensajes privados y comentarios públicos, en diferentes idiomas, desconocidos me decían lo terrible que era.

Inmediatamente gran parte de eso tenía que ver con la raza. Empezó con emojis de monos.

Alguien me tuiteó una foto de hombres con túnicas del Ku Klux Klan rodeando una cruz en llamas con el mensaje: "No vuelvas a jugar con Canadá nunca más. Ustedes monos engreídos son la razón por la que Canadá nunca tiene éxito".

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Canada Soccer condenó públicamente el abuso, calificándolo de "vil" y se convirtió en noticia nacional. No era mi primera experiencia de acoso en las redes sociales.

Nunca había hablado públicamente de los abusos que sufrí en Internet mientras jugaba en Los Ángeles FC. Es un club maravilloso con una gran afición pero durante mi cuarta temporada allí el equipo pasó por una mala racha y empecé a recibir mensajes de odio.

Era una pequeña minoría de aficionados del LAFC, pero lo suficiente como para hacerme sentir que tenía un blanco en la espalda. Esto dañó mi salud mental. No se lo mencioné a nadie en el club hasta que me vendieron, cuando les insistí: esto es un problema, tienen que hacer algo para proteger a los jugadores más jóvenes.

Al igual que el fútbol, Internet es global. Ahora sabemos que los futbolistas de todo el mundo se enfrentan a estos mensajes discriminatorios y de odio. Espero que la Copa del Mundo lleve esta cuestión a la luz, porque creo que la mayoría de los aficionados no se dan cuenta de la gravedad de las repercusiones. Los jugadores no hablan mucho de cómo nos afecta el abuso en línea. Hay un estigma. Como atletas profesionales no queremos admitir que esto puede perjudicarnos o que incluso lo notamos. Pero todos somos humanos. No es tan fácil como "desconectarse". Duele. Duele a nuestras familias.

El año pasado, como la mayor parte del mundo del fútbol, me horroricé cuando los jugadores negros de la selección inglesa se enfrentaron a insultos racistas en Internet tras la derrota del equipo en la final de la Eurocopa. No podía creer que los hinchas pudieran atacar así a los jugadores de su propio equipo. En aquel momento ni siquiera se me ocurrió que algo así pudiera ocurrirle a alguien de mi equipo.

Pero aquella noche en Costa Rica me dejó perplejo el odio que recibí de las cuentas de las redes sociales con banderas canadienses en sus perfiles, la misma bandera que mis compañeros y yo llevamos con tanto orgullo, los colores que hemos sacrificado tanto para representar en el escenario mundial. Nuestro equipo ha llegado muy lejos. En 2017, el año en que debuté con la selección, Canadá ocupaba el puesto 120 en la clasificación de la FIFA. Ahora, después de ganarle a Jamaica en el siguiente partido, tras nuestra derrota ante Costa Rica, Canadá estará presente en la Copa del Mundo. ¿Los mismos aficionados que me acosaron en Costa Rica nos animarán en Qatar?

“Cuando a principios de este año recibí una avalancha de insultos en Internet, me sorprendió la cantidad de personas que escribían cosas horribles y se describían a sí mismas en las redes sociales como madres y padres orgullosos.”

El abuso en línea es todavía un fenómeno relativamente nuevo, pero las empresas de redes sociales deberían hacer más. Hay que responsabilizar a la gente. Creo que es muy importante que FIFPRO y la FIFA tomen medidas y protejan a los jugadores en este asunto durante el Mundial de Qatar. Hay que utilizar todas las herramientas para ayudar en esto y por fin alguien está poniendo este tema en la agenda.

Soy una persona optimista. A menudo pienso en el tipo de cambio que quiero ver en el mundo. Me pregunto: ¿qué puedo hacer para mejorar un poco las cosas para los demás, para mi familia, mis compañeros, otros futbolistas y aficionados que nunca conoceré? Puede que los deportistas profesionales, los famosos o los políticos tengan plataformas más amplias, pero yo siempre digo que cada persona tiene un círculo de influencia: amigos, colegas, una comunidad de seguidores. Todo el mundo tiene el poder de influir en su propio círculo para bien o para mal.

Por eso sigo pensando en esos padres que envían mensajes de odio. Ese niño de la foto del perfil debe ser la persona más importante en el círculo de influencia de ese padre: ¿qué clase de mundo quieren para sus hijos?