Comunicado
Comunicado FIFPRO: FIFA Forward Enterprise

FIFA Forward Enterprise ya no existe. El abuso de poder que la hizo posible, sí. Lo que el fútbol necesita con urgencia no es un encubrimiento, sino una profunda reforma de su gobernanza.
La retirada de FFE era inevitable. Pero retirar la propuesta no borra lo que esta dejó al descubierto.
Un proyecto capaz de alterar de manera permanente la propiedad y la gobernanza de la Copa Mundial de la FIFA, así como de comercializar competiciones construidas por generaciones de futbolistas, fue concebido en secreto, negociado a puertas cerradas y llevado al borde de su aprobación antes de que el Consejo de la FIFA, las Asociaciones Miembro, los jugadores y los actores reconocidos del fútbol siquiera supieran de su existencia.
No se trata simplemente de una falla de gobernanza. Se trata de un profundo abuso del poder presidencial.
La comunicación de Rabat no hace más que confirmar el problema
Hemos tomado conocimiento con profunda preocupación del comunicado difundido por la FIFA tras su reunión en Rabat. Lejos de afrontar lo ocurrido, el mensaje reafirma el respaldo a la conducción de la organización, al tiempo que reduce una falla fundamental de gobernanza y de orden constitucional a una cuestión de "procesos y comunicaciones" que deben ser "mejorados".
Más revelador aún es que la propia FIFA insista en que, pese a los "errores" que reconoce, todo se hizo "en pleno cumplimiento del marco regulatorio de la FIFA". Si eso es cierto, no constituye una defensa. Constituye una condena del actual marco de gobernanza de la FIFA. Un marco que permite que un proyecto de esta magnitud sea desarrollado a puertas cerradas y ocultado a quienes afecta hasta que termina filtrándose es un marco que debe ser reformado, no defendido.
También tomamos nota de la advertencia de la FIFA de que "no tolerará más ataques contra su integridad". Seamos claros: someter la gobernanza del fútbol a escrutinio no constituye un ataque. Es una responsabilidad de todos aquellos que sostienen este deporte. Cualquier intento de presentar un escrutinio legítimo y de buena fe como un acto de deslealtad no hará más que profundizar la preocupación que este episodio ya ha generado. Y una revisión interna que rinde cuentas únicamente ante el mismo Consejo que fue dejado al margen no constituye ninguna respuesta. Los jugadores, sus representantes y los actores del fútbol profesional deben formar parte de ese proceso.
Ninguna institución puede restablecer la confianza en una presidencia que ha desmantelado las condiciones sobre las que esa confianza se sustenta. La confianza no puede simplemente exigirse. La autoridad no puede simplemente afirmarse. La legitimidad no puede proclamarse. Cada una debe ganarse. Y cada una puede perderse.
Las demandas de FIFPRO
El Memorando de Entendimiento (MoU) firmado hace apenas unas semanas representó un verdadero paso adelante. Sin embargo, el episodio de FIFA Forward Enterprise ha demostrado que, por sí solo, no es suficiente para proteger a los jugadores ni al fútbol frente al ejercicio unilateral del poder.
Más allá de cómo se resuelva la presente crisis, el fútbol necesita ahora salvaguardas estructurales que garanticen que hechos como estos nunca puedan volver a repetirse. Como mínimo, FIFPRO considera indispensable que ello incluya:
- Incorporar la Plataforma Global de Diálogo Social como una parte real, permanente y estructural de la gobernanza de la FIFA, y no como un mecanismo que pueda ser ignorado o eludido a voluntad.
- Establecer la obligación jurídicamente vinculante de involucrar a los actores del fútbol profesional en las decisiones de mayor trascendencia, incluido el calendario internacional de partidos, la expansión de competiciones y cualquier otra cuestión que afecte de manera fundamental al fútbol profesional.
- Reconocer derechos de voto a los actores del fútbol profesional en el Consejo de la FIFA, junto con un papel claro y formalmente reconocido para FIFPRO como representante global de los futbolistas profesionales.
- Impulsar reformas de gobernanza y estructurales que hagan imposible que cualquier persona vuelva, alguna vez, a imponer decisiones unilaterales sobre el fútbol.
Próximos pasos
FIFPRO ha remitido hoy una carta a la administración de la FIFA exponiendo estas demandas. En ella se explica por qué este episodio representa mucho más que una falla aislada de gobernanza. Se trata del ejercicio del más alto cargo del fútbol mundial y de la manera en que se ha utilizado la autoridad inherente a esa función. La carta ha sido suscrita conjuntamente por el presidente de FIFPRO y los presidentes de todas las divisiones regionales de FIFPRO: FIFPRO África, FIFPRO Asia, FIFPRO Europa, FIFPRO Sudamérica y FIFPRO Centro y Norteamérica.
La retirada de FFE evitó una decisión irreversible. Pero no restableció la confianza que hizo posible una propuesta de esta naturaleza. Esa confianza ha quedado ahora profundamente quebrantada. No podrá reconstruirse mediante comunicados cuidadosamente redactados, revisiones internas o promesas de mejorar procesos. Tampoco podrá restablecerse simplemente anunciando reformas de gobernanza y estructurales que siempre debieron haber existido.
Esas reformas son hoy indispensables. Pero pertenecen al futuro. No constituyen una absolución del pasado.
Los jugadores no crearon esta crisis. Y serán ellos quienes exijan que el fútbol salga de ella con instituciones más sólidas, mayores salvaguardas y un liderazgo a la altura de la confianza que este deporte exige.

