Comunicado
La posición de FIFPRO sobre el grupo de futbolistas anunciado en Madrid
FIFPRO ha seguido de cerca el desarrollo del concepto de grupo de futbolistas anunciado hoy por el presidente de AFE, sindicato español de jugadores.
FIFPRO reconoce la labor ardua que AFE ha realizado durante varias décadas en favor de los futbolistas masculinos en España. Sin embargo, el concepto anunciado en Madrid por su actual presidente no parece ser más que un intento especulativo de reforzar su propia posición a través de un grupo que carece de la legitimidad fundamental para representar a los y las futbolistas profesionales a nivel mundial. Las pruebas demuestran que su concepto está impulsado por motivos personales y no por un mandato de los jugadores de todo el mundo.
La representación de los jugadores debe ser responsable y sostenible, construida desde la base, a través de estructuras colectivas que garanticen la independencia, la legitimidad y la rendición de cuentas. El papel de FIFPRO se basa en un mandato de 70 asociaciones nacionales de futbolistas que representan a más de 60.000 jugadores y jugadoras, y está reconocido formalmente por la Unión Europea y la Organización Internacional del Trabajo, así como por todos los organismos internacionales que regulan el fútbol y las partes interesadas.
FIFPRO exige a los sindicatos afiliados que sean independientes, cumplan una serie de normas de gobernanza y cuenten con el mandato de la mayoría de los y las futbolistas a nivel nacional. En los últimos dos años, FIFPRO ha modernizado su gobernanza para ser más transparente y responsable; esto formaba parte de un proceso democrático que condujo a que el presidente de AFE perdiera su cargo como presidente de FIFPRO. Posteriormente, puso fin a la afiliación de AFE a FIFPRO, lo que debilitó el apoyo global y los beneficios para los jugadores en España.
Desde entonces, el presidente de AFE ha colaborado con grupos que no cumplen las normas básicas de representación de los y las futbolistas, entre ellos aquellos que carecen de un mandato democrático de los propios jugadores; aquellos estrechamente vinculados a los organismos rectores del fútbol; y aquellos que han sido expulsados de FIFPRO por mala gestión. Este enfoque de la representación de los jugadores no redunda en el interés superior de los y las futbolistas profesionales.
