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La asociación de futbolistas de Zimbabue insta a su federación nacional de fútbol Zifa a tomar medidas serias contra la sanción impuesta recientemente por la FIFA, que ha vetado a la selección nacional de la fase de clasificación para el Mundial de 2018.

En Zimbabue siempre pasan cosas. La Federación Nacional de Fútbol (Zifa) se ha ganado, en el pasado, una mala reputación tanto por imponer una prohibición permanente a futbolistas inocentes como por negarse a aplicar las decisiones de la FIFA en el escándalo Asiagate. Esta vez, ha demostrado una incompetencia impactante en la gestión de sus asuntos diarios...

Como resultado de la ineptitud y de la, en ocasiones, inexistente organización de la Zifa, la FIFA ha suspendido a la selección nacional de Zimbabue de las próximas eliminatorias para el Mundial de 2018. ¿El motivo? Una vez más, la Zifa no ha seguido una decisión de la FIFA que ordenaba resolver el impago del salario a uno de sus entrenadores...

El problema de la Zifa es que se enfrenta a un sindicato de jugadores particularmente bien organizado y eficaz, que está dispuesto a tomar las armas en el momento en el que los derechos e intereses de sus jugadores se vean amenazados.

Tan solo algunos días después del anuncio de la suspensión, el sindicato de futbolistas de Zimbabue (Fuz) y su presidente, Desmond Maringwa, escribieron una carta bastante dura al presidente de la federación. También se envió una copia de la carta a la FIFA y a FIFPro (Fuz es miembro activo de FIFPro División África).

En la carta, Fuz decía: "Al sindicato le gustaría ser informado de las medidas adoptadas por su federación (Zifa) al abordar a la FIFA para que revoque su decisión".

"El sindicato considera que sus miembros, que son miembros de la selección nacional, no pueden ser privados de una oportunidad única en la vida para representar a su país. Es importante que la Zifa cumpla con la decisión de la Comisión Disciplinaria de la FIFA, o que encuentre una solución para este importante asunto".

"Creemos que se debe permitir participar a la actual generación de jugadores en las eliminatorias del Mundial, ya que están en su derecho de hacerlo".

"El sindicato opina que la FIFA no puede castigar a los jugadores por el incumplimiento de la federación de fútbol de sus obligaciones administrativas. La Comisión Disciplinaria de la FIFA puede imponer sanciones alternativas directamente a la federación (Zifa) y no a los jugadores, que no son responsables de los asuntos internos de ella".

"En conclusión, si no pasa nada, el sindicato de futbolistas de Zimbabue cumplirá con su responsabilidad de defender los derechos de los jugadores".

El mensaje no podría ser más claro. Paul Gundani, Secretario General del Fuz y leyenda del fútbol de Zimbabue, utilizó a la prensa para añadir más presión sobre la Zifa: "Nos hemos convertido en el hazmerreír de África y del mundo."

"A primera vista no había nada fuera de lo común en este caso, y la cantidad de dinero en juego resulta ser insignificante si se compara con los valores, la imagen y la reputación del fútbol de Zimbabue. Sin embargo, se ha llegado a esto. La Zifa está bajo amenaza por puro letargo y por la creencia equivocada de que el problema desaparecería si se ignoraba. Eso, en sí mismo, no es algo tan malo. Sin embargo, la Zifa continúa su inexorable declive, y está arrastrando a nuestros jugadores internacionales con ella, privándolos de su principal medio de expresión y arrebatándoles el sueño de jugar en un Mundial, el sueño de todo futbolista. La Zifa se está hundiendo y se está llevando al fútbol de Zimbabue en el camino".

El lunes pasado, el Secretario General de FIFPro División África, Stéphane Burchkalter, visitó Harare para abordar los diversos problemas que enfrenta el país (Asiagate, selección nacional, relaciones contractuales, etc.). "El aspecto más preocupante", explicó Burchkalter, "es que la Zifa ni siquiera parece darse cuenta de que al pisotear los derechos de los jugadores está actuando en contra de sus propios intereses. Lo vimos con el escándalo Asiagate y lo mismo está sucediendo de nuevo. Esta vez, sin embargo, los jugadores no son más que víctimas colaterales de la falta de juicio, organización y acción de la federación".

"Afortunadamente, el Fuz vuelve a aceptar el reto y asume la causa, tal como lo hizo con el escándalo Asiagate. No importa si hablamos del amaño de partidos o de la selección nacional, el principio es el mismo: si las autoridades no escuchan a los jugadores, los tribunales lo harán. Creemos firmemente que los tribunales van a entender la posición de los jugadores y que se hará justicia".