Vea lo que sucede en Facebook Twitter YouTube Flickr

FIFPro-Worlds-players-union-mobile-logo

Un sindicato de futbolistas es un activo esencial para los jugadores, y a menudo es la mejor esperanza para representar sus intereses. Los sindicatos de todo el mundo han abordado cada vez con mayor frecuencia situaciones en las que el impago ha arrojado a sus miembros a una espiral de incertidumbre. Estas circunstancias son complejas y difieren según el contexto, lo que significa que los sindicatos deben ser flexibles a la hora de resolver un caso.

Durante y después de la temporada 2014-15, más de 600 futbolistas de 27 clubes de toda Europa quedaron atrapados en los descensos provocados por los problemas económicos de sus respectivos clubes. En calidad de representantes de los futbolistas en los 12 países donde se manifestaron tales circunstancias, el papel del sindicato fue resolver de forma conveniente esos problemas con tal de mantener el sustento de sus miembros. Un sindicato opera en el mejor interés de sus miembros y garantiza que tengan el apoyo necesario para afrontar situaciones de impago.

Esta función podría abarcar acudir a juicio en nombre de los futbolistas implicados, mediar entre las partes, organizar las respuestas de los jugadores y pagar los costes legales ante la interposición de la acción legal.

Las experiencias de sindicatos en Suiza, Grecia y Portugal en el último año pintan un panorama acerca de los amplios problemas que crea el impago.

Sindicato suizo toma decisiones difíciles

Lucien Valloni ha visto ya su parte de clubes en quiebra. Como Presidente del Sindicato suizo de futbolistas (SAFP), Valloni se ha visto personalmente envuelto en situaciones en las que los clubes no pueden pagar sus deudas y se declaran insolventes.

“No es fácil para los jugadores ni para nosotros como sindicato afrontar tales circunstancias.”

Por una parte, la función de un sindicato es actuar en nombre de los jugadores, garantizando zanjar cualquier conflicto con vistas a obtener el mejor resultado posible. Esto incluye asesorar a los jugadores acerca de sus derechos y posibilidades, así como sobre el mejor modo de enfocar una situación determinada, aunque no siempre sigan ese consejo. Sin embargo, un sindicato como SAFP debe seguir los deseos de los jugadores, aunque estos no sean lo más beneficioso, lo que lleva a situaciones como la que afrontaron Valloni y SAFP durante la temporada 2014-15.
Al principio de la temporada, el equipo ginebrino Servette FC tenía la ambición de volver a la primera división suiza. Mientras que en el campo de juego el club cosechó éxitos y finalizó en segundo lugar, fuera del campo el Servette afrontaba dificultades para pagar a sus futbolistas. En los últimos tres meses de la temporada, con el club en plena lucha por el primer puesto, los jugadores estuvieron sin cobrar.

Aunque estas circunstancias desestabilizaron a muchos futbolistas del Servette, prevaleció el ‘espíritu de equipo’ y los jugadores continuaron trabajando en esa situación de impago para conseguir su objetivo de competir en el fútbol de primera división.

“Como profesionales, su objetivo más importante era llegar a la primera división,” afirma Valloni acerca del equipo Servette, “aun sin ser millonarios.”

A diferencia de algunos de sus contemporáneos más renombrados, los futbolistas del Servette cobraban salarios ridículos, como suele ocurrir con los jugadores de equipos que afrontan problemas financieros. Por lo tanto, el impago les ocasionó grandes problemas.

Aun así, los jugadores sabían que si estos casos de impago eran denunciados, el Servette perdería puntos y no conseguirían su objetivo de ascender a la primera división. El equipo perseveró durante los últimos meses, pero no consiguió llegar al primer puesto. Al finalizar la temporada, el Servette perdió su licencia para la segunda división a causa de su falta de solvencia económica, y fue descendido a la tercera división del fútbol suizo. Ese descenso motivó que muchos jugadores del Servette abandonaran el club, en búsqueda de la estabilidad económica o de un modo más adecuado de continuar su carrera.

Valloni 650

Sindicato griego ofrece apoyo moral a los jugadores

El año pasado se reforzó la creencia de Stamatis Sirigos en la función de un sindicato en tiempos de incertidumbre financiera para sus miembros. El tesorero del Sindicato griego (PSAP) ha comprobado que una de las funciones fundamentales de un sindicato de futbolistas durante tales circunstancias es servir como mecanismo de apoyo a sus miembros a nivel profesional pero, especialmente, a nivel personal.

“El sindicato es como un compañero de equipo,” afirma Stelios Tsoykanis, un futbolista profesional griego que afrontó una situación de impago dos veces en la temporada 2014-15, cuando jugaba en la primera división nacional (Superliga). “Stamatis nos llamaba cada semana y hablaba con nosotros como lo haría un futbolista, porque él ha vivido situaciones similares anteriormente.”

Como haría un compañero de equipo, el PSAP actúa teniendo en cuenta los mejores intereses de sus miembros. En la actualidad, el sindicato trabaja en nombre de los futbolistas del país para establecer un fondo que garantice el pago de los salarios. Durante la temporada 2014-15, el PSAP proporcionó servicios a los jugadores de cuatro clubes griegos que sufrieron problemas financieros, incluyendo el recurso a abogados sin ningún coste adicional, y ayuda económica para gastos como el alquiler o el transporte en autobús. El sindicato telefoneaba constantemente a los jugadores, preguntándoles acerca de su día a día y asegurándose de que planteasen cualquier inquietud. Igualmente importante es que el PSAP estuvo a disponibilidad de los futbolistas las veinticuatro horas del día para cuando necesitaran un buen consejo.

“Los sistemas de apoyo son fundamentales para los futbolistas, y más especialmente en situaciones de impago. Tales condiciones suelen crear una ruptura en las relaciones, en el estilo de vida y en el bienestar emocional o mental. Algunos futbolistas no pueden pagar sus facturas ni el alquiler. Otros se ven entre la espada y la pared cuando el club tiene obligación de proporcionar el pago del alquiler y de otros beneficios pero no puede afrontarlo, creando un estrés excesivo para el jugador,” afirma Sirigos acerca de los problemas que afrontan los futbolistas a consecuencia del impago por parte de sus clubes.

Sirigos 650

Sindicato portugués resuelve situación de impago

A principios del año 2015, FIFPro se hizo eco de la historia de Beira Mar, un club de la segunda división portuguesa. A finales de mayo, sus jugadores llevaban cuatro meses sin cobrar sus salarios, y amenazaron con ir a la huelga durante los dos últimos partidos de la temporada.

En aquel momento, el Presidente del Sindicato portugués (SJPF), Joaquim Evangelista, denunció la situación como “inaceptable,” debido al “daño irreparable causado a los futbolistas y a sus familias [a consecuencia del impago].”

Tan solo unos días después de que interviniera el SJPF y los jugadores del Beira Mar amenazaran con ir a la huelga, los futbolistas recibieron de su club la garantía del cobro de los salarios debidos.
“Es importante estar siempre presente para ayudar a los jugadores personalmente, ya sea con apoyo financiero o jurídico,” afirma Evangelista en la actualidad. Al ayudar a resolver la situación, el SJPF se aseguró de que los jugadores pudieran seguir con su trabajo y no perdieran ninguno de los partidos para los que habían estado preparándose.

Con los sindicatos nacionales actuando como depositarios de información, los futbolistas tienen ahora más herramientas que nunca para informarse y contribuir a proteger su estabilidad. Cuando todo lo demás falla, los futbolistas saben que los sindicatos estarán allí para ellos, como un faro brillante que les indica el camino en medio de la vorágine de incertidumbre económica y deportiva.
“Para evitar tal situación, diría a los demás futbolistas que se pongan siempre en contacto con su sindicato y que se informen,” dice un jugador de aquel Beira Mar al echar la vista atrás.

SJPF Evangelista 650

 

Lea también:   Descenso económico descontrolado  
Impago: Tsoykanis vive en el limbo