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Richard hizo lo que debía: ayudar a alguien que lo necesitaba.

Nos remontamos a septiembre de 2015. Richard estaba sobre el campo de juego: Irlanda del Norte jugaba contra Indonesia en las fases finales de la Copa Mundial de Fútbol Calle en Amsterdam, cuando trató de arrebatar el balón a un oponente que le embistió.

“El otro jugador me superó a la carrera”, recuerda Richard. “Instintivamente, extendí la pierna para alcanzar el balón, pero lo que hice fue alcanzarle a él. Chocó contra el poste y cayó al suelo.”

El árbitro no hizo sonar su silbato, aunque Richard se negó a alcanzar el balón y marcar un gol. En su lugar, lo que hizo fue ocuparse de su oponente, lesionado. “Por supuesto, le tendí la mano para ayudarle a alzarse y me aseguré de que se detuviera el juego. No quería aprovecharme de la situación.”

Sus entrenadores y compañeros de equipo tenían otra opinión y le animaron a seguir, pero tras el partido Richard obtuvo la aprobación del árbitro: “Me dijo que mis entrenadores y compañeros de equipo estaban equivocados, y que yo había hecho lo correcto.”

Richard fue recompensado por su deportividad con el Premio FIFPro al Juego Limpio, recibiendo el premio momentos antes del saque final del torneo, frente a unas gradas repletas de público.

“Ganar el premio fue verdaderamente un reconocimiento por algo que deberíamos ver con más frecuencia en el mundo: cuidar del prójimo y ayudar a la gente cuando está en dificultades.”

“Con frecuencia, es algo que se considera anticuado y que ya no se lleva, pero pienso que es algo que todos deberíamos hacer.”

“Siempre juego duro, pero limpio. Jamás deseo lesionar a un oponente; sencillamente, quiero dar el mejor juego posible. El hecho de que la Copa Mundial de Fútbol Calle y FIFPro premiaran esa forma de proceder fue para mí un momento memorable y del que me siento muy orgulloso.”

Nueva fase en su vida

Para Richard, el momento forma parte de una nueva fase en su vida. Tuvo sus dificultades cuando se incorporó al Fútbol Calle de Irlanda del Norte unos meses antes. En principio, acudió allí únicamente para jugar al fútbol. El director de la organización observó que Richard siempre se destacaba, y le pidió que se uniera al equipo. Fue otro paso hacia una vida más disciplinada. El Fútbol Calle le dio la oportunidad de obtener la credencial del entrenador, y le seleccionaron para la Copa Mundial de Fútbol Calle.

“Formar parte de la Copa Mundial de Fútbol Calle hizo surgir en mí sentimientos contrapuestos. Era fantástico jugar allí y representar a Irlanda del Norte, ser embajador al reunirnos con otros países. La gente estaba llena de vida y de entusiasmo, y era un placer conocerles. Todavía mantengo el contacto con algunos de ellos.”

“Pero, a nivel personal, sentía el estigma de la palabra ‘sin techo’ sobre mí.”

Richard se refiere al hecho de que no todos los participantes estaban sin techo. Debido a diversos problemas, acudieron a los colaboradores de la Copa Mundial de Fútbol Calle locales, como Fútbol Calle de Irlanda del Norte.

“He tenido cambios espectaculares en mi vida, algunos de los cuales no salieron bien, pero nunca me he considerado un sin techo. La idea común sobre la gente sin techo es la de una persona que vive en las calles. Me parecía una forma muy negativa y peyorativa de describir a las personas. No me identifico con esa imagen.”

Hacer lo correcto

Sin embargo, Richard apoya plenamente el torneo y su Premio al Juego Limpio. “Creo que la naturaleza del premio representa los estándares y los valores que desean promover FIFPro y la Copa Mundial de Fútbol Calle. Aporta un elemento más humano al evento, pues este premio no recompensa a los ganadores, sino a los jugadores que hacen lo correcto.”

“Verdaderamente, el premio me enseñó que debo mantenerme en lo que creo, incluso cuando otros no estén de acuerdo”, ha explicado Richard. “Me recordó los valores que tengo pero que podría olvidar cuando la vida se complica. Cuando estás a la altura de esa norma, las cosas comienzan a ocurrir: vives la vida como debe ser.”

Han pasado diez meses desde la Copa Mundial de Fútbol Calle del 2015. A Richard le está yendo bien y se ha trasladado desde una residencia temporal a una casa compartida. Ha comenzado a estudiar Ingeniería y fabricación en la facultad. “Me estoy centrando en la soldadura, y más particularmente en la soldadura subacuática. Espero acabar mis clases de soldadura en un año, y obtener mi título de soldadura subacuática en tres años.”