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(Reuters) - La amenaza del arreglo de partidos en la industria del fútbol podría reducirse en gran medida y de forma sorprendentemente sencilla, si se garantizara el pago a los jugadores en el plazo correspondiente, según afirman los expertos en el tema.

Aunque la idea generalizada es que los futbolistas son inmensamente ricos, eso solo es cierto para unos pocos privilegiados. La amplia mayoría de ellos gana salarios medios, y tiene tan solo una breve carrera profesional para fundar su futuro económico.

Debido a las dificultades financieras que atraviesan numerosos clubes no pertenecientes a las cinco grandes ligas (Inglaterra, Francia, España, Alemania e Italia), no es infrecuente que los jugadores tengan que esperar meses para cobrar.

"Los futbolistas son las víctimas del arreglo de partidos", ha manifestado el sindicato internacional de futbolistas, FIFPro, en una reciente declaración: "Ellos no son nunca quienes lo inician. Los futbolistas son el último eslabón de la cadena en el arreglo de partidos".

"Para impedir que quienes amañan los partidos accedan a los jugadores, todo el mundo del fútbol debe crear un entorno seguro para ellos".

"Eso debería prevenir que el futbolista pueda hallarse en una situación donde pueda ser tentado a participar en el arreglo de partidos".

FIFPro se ha quejado reiteradamente de que los jugadores reciben sus salarios con retraso, o incluso no los reciben, especialmente en la Europa del Este. Además, en agosto de este año el sindicato advirtió a sus miembros de que se lo pensaran bien antes de aceptar contratos para jugar en clubes de Chipre, Turquía y Grecia.

"Demasiados futbolistas - en la Europa del Este más del 40 por ciento - reciben su salario tarde o no lo reciben en absoluto, y muchos clubes afrontan graves dificultades económicas o están en bancarrota", manifestó Bobby Barnes, director de FIFPro División Europa, el pasado lunes. "El fútbol debe hallar una respuesta sistémica a este problema".

La semana pasada, el sindicato argentino de futbolistas votó que sus miembros no jugaran en primera categoría el año que viene, a menos que se paguen los salarios debidos antes del 4 de enero.

FIFPro ha manifestado que los jugadores del Colon, el All Boys y el Quilmes luchan por conseguir que les paguen, y que el mes pasado el primero de estos equipos se negó a jugar un partido contra el Atlético Rafaela, como medida de protesta.

FIFPro argumenta que estas situaciones problemáticas convierten a los futbolistas en blancos fáciles para las bandas delictivas, que hacen dinero manipulando los partidos y apostando sobre el resultado.

Declan Hill, periodista de investigación que ha publicado dos libros sobre el arreglo de partidos, señala que los clubes quizá obstaculicen y demoren el pago a los jugadores, pero que siempre puede confiarse en que los proponentes del arreglo de partidos pagarán de manera inmediata.

"No se consigue que estos tipos dejen de amañar partidos apelando a su ética", manifestó en la conferencia Play the Game celebrada en Aarhus (Dinamarca).

"Cuando Dan Tan dice que va a pagar, paga: es más de lo que puede decirse sobre muchos directivos de fútbol", añadió Hill, en referencia a este ciudadano de Singapur, también conocido como Tan Seet Eng, que es considerado el cerebro detrás de la organización mundial del arreglo de partidos, y que está en búsqueda por la policía italiana.

Hill dijo que también era erróneo sugerir que los futbolistas juveniles tienen más probabilidad de verse envueltos en el arreglo de partidos. "Los jóvenes son los últimos en participar en el arreglo de partidos", afirmó. Normalmente, los jugadores juveniles quedan fuera de ese proceso".

El antiguo jugador croata Mario Cizmek, inhabilitado para el juego durante el resto de su vida por haber participado en un escándalo de arreglo de partidos, explicó en la misma conferencia celebrada en Dinamarca cómo llegó a participar en esta práctica.

Cizmek, que entonces jugaba para el NK Sesvete, relató que los jugadores llevaban 14 meses sin cobrar cuando se les invitó a participar en el arreglo de partidos. "No teníamos dinero, y ya no hablábamos de entrenar ni del fútbol, sino solo de cómo íbamos a sobrevivir. Casi todos los días preguntábamos si iban a pagarnos", dijo.

"Esa era la situación perfecta para los delincuentes: pudieron beneficiarse del mal ajeno".

Una vez dentro, era imposible salir, dijo.

La respuesta de las autoridades futbolísticas al arreglo de partidos se ha basado en la "tolerancia cero" para los infractores, y en sistemas precoces de alerta que identifican patrones inusuales de apuestas, que podrían indicar que se ha amañado un partido.

Advierten también de que están tratando con algo que está fuera de su control, que solo puede ser combatido con la ayuda de la policía y de las autoridades judiciales.

"La amenaza más grave procede de fuera del mundo del fútbol, donde las redes de delincuencia organizada se infiltran en el deporte en un intento por corromper a los futbolistas, a los árbitros y a los directivos con el fin de manipular los partidos y realizar apuestas ilegales", manifestó la FIFA en un documento publicado en octubre.

"Las decisiones judiciales tomadas a nivel nacional en distintos países han destacado la existencia de importantes lagunas jurídicas que obstaculizan el trabajo de la justicia para sentenciar a los culpables, lo que permite que estos últimos operen en un entorno de bajo riesgo y gran beneficio, sin temor a ninguna sanción jurídica".

Sin embargo, aunque el documento de cinco páginas destaca que habrá una "tolerancia cero" para los futbolistas cuya participación en el arreglo de partidos esté comprobada, no hace ninguna referencia a las dificultades financieras que afrontan muchos de ellos.

Emmanuel Medeiros, presidente de la Asociación Europea de Ligas de Fútbol Profesional, ha manifestado que se está abordando el problema del impago de salarios.

"Existe un sólido compromiso por parte de todos los miembros de la familia del fútbol europeo para tomar medidas que pongan fin a este problema", ha asegurado a Reuters.

"No es únicamente un problema para los jugadores y para la integridad del deporte; es una cuestión de competencia leal entre los clubes".