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Según un estudio publicado hoy, los 3.000 millones de euros al año del sistema de transferencias de los futbolistas, que pretende redistribuir los beneficios entre los clubes, solo funcionan para unos pocos equipos de élite.

La investigación realizada por Stefan Szymanski, catedrático de gestión deportiva en la Universidad de Michigan (Estados Unidos), ha llegado a la conclusión de que “una parte considerable del mercado de transferencias está controlada por clubes de élite que se van pasando a los mejores futbolistas.” Es muy poco lo que llega hasta el fútbol “de base’’, afirma.

Al mismo tiempo, el sistema que supervisa la FIFA obstaculiza la libre circulación de los futbolistas. El informe ha concluido que los futbolistas, algunos de los cuales son intimidados por denunciar el impago de sus salarios, tienen que recurrir a un proceso de resolución “lento y engorroso” para quedar libres de los contratos que les vinculan.

El sistema de transferencias no solo es injusto para los futbolistas, sino que además promueve lo opuesto a lo que se pretendía,’’ afirma Szymanski, coautor del libro que fue éxito de ventas, “Soccernomics”. “Mantiene el dominio de los clubes de élite, al garantizar que son los únicos con el poder económico suficiente para pagar las cuantías por transferencia aplicables a los mejores futbolistas.

FIFPro, el sindicato que representa a 65.000 futbolistas de todo el mundo, ha presentado una reclamación acerca de sistema de transferencias ante la Comisión Europea, en el que afirma que es anticompetitivo, injustificado e ilegal. FIFPro, que encargó el informe de 20 páginas de Szymanski, espera que la Comisión compruebe que el sistema de transferencias de la FIFA perjudica a los futbolistas y a los equipos pequeños y medianos, así como a sus seguidores.

Haga clic aquí para acceder al informe completo de Stefan Szymanski

El reglamento de transferencias del fútbol se remonta al año 1890, cuando fue introducido por la Federación inglesa de fútbol para compensar a los equipos pequeños que cedían jugadores a clubes más grandes. Las normas, que la FIFA y la Comisión actualizaron en el año 2001 para garantizar el “equilibrio competitivo” no funcionan, ha afirmado Szymanski en su informe. El Sistema de correlación de transferencias de la FIFA halló que entre los años 2011 y 2013 los principales 25 clubes del mundo representaban entre el 51 y el 58 por ciento del gasto destinado a transferencias.

En la Premier League inglesa, que genera miles de millones de ingresos cada año, el 72 por ciento de las cuantías por transferencia se intercambió entre sus 20 primeros clubes, afirma Szymanski, citando una investigación del año 2014 realizada por el gabinete de contabilidad Deloitte. Tan solo 8 millones de libras que se incluyen en esas cuantías –menos del uno por ciento- llegó a los 48 clubes de las divisiones tercera y cuarta de Inglaterra. Para los clubes pequeños y medianos es difícil beneficiarse del sistema de transferencias, porque es en su mayor parte “una lotería” que queda fuera de su control, afirma Szymanski.

El sistema levanta también una barrera de entrada para los clubes que intentan introducirse en el círculo interior de los equipos de élite, afirma Szymanski. Entre los años 2009 y 2011, el Manchester City destinó 357 millones de libras a transferencias, y 390 millones de libras más a salarios, en un intento por conseguir el título de la Premier League.

Las normas de transferencia tienden a limitar la competencia entre los clubes en lugar de promoverla, hacen poco por favorecer el equilibrio competitivo, la solidaridad o la estabilidad de los clubes,” asegura Szymanski.

Las cuantías por transferencia sería mucho más bajas y justas si estuvieran basadas exclusivamente en lo que cuesta a los clubes formar a un jugador, y de esa forma el sistema sería más competitivo, afirma. En el año 2013, un estudio realizado por KEA European Affairs concluyó que tan solo el 1,8 por ciento de las cuantías por transferencia en Europa se pagaba a los antiguos clubes de los jugadores en concepto de solidaridad.

El Reglamento de la FIFA tampoco protege a miles de futbolistas de todo el mundo, pues los encadena a los clubes contra su voluntad, afirma Szymanski.

En una encuesta realizada en el año 2012 y que incluyó a 12 países, FIFPro llegó a la conclusión de que el 42 por ciento de los futbolistas no recibía sus salarios a tiempo y, en un tercio de los casos, los recibían con más de tres meses de retraso. Atrapados en el reglamento de transferencias, algunos futbolistas han tenido que enfrentarse a la intimidación por haber denunciado: el 16 por ciento se vio obligado a entrenar en solitario en horarios intempestivos (como a medianoche), el 12 por ciento fue víctima de actos violentos y el 10 por ciento fue acosado.

El actual sistema no compensa a los jugadores,” manifiesta Szymanski. “El club puede presionar al jugador con tal de alcanzar sus objetivos; por el contrario, el jugador tiene pocas opciones cuando el club no respeta el contrato.”

Para dejar un club sin su consentimiento, un jugador podría afrontar una multa equivalente a 10 veces su salario, ha afirmado Szymanski, citando una sentencia del año 2009 del Tribunal de Arbitraje Deportivo en el caso del Shakhtar Donetsk y el jugador brasileño Matuzalem Francelino da Silva. Posteriormente, el Tribunal Supremo Federal de Suiza falló que ese veredicto constituía una limitación excesiva a su libertad.

 

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  Cifras clave: transferencias y entrenamiento