Vea lo que sucede en Facebook Twitter YouTube Flickr

FIFPro-Worlds-players-union-mobile-logo

Después de una larga espera, el infarto agudo al miocardio que Luis Flores Abarca sufrió en un encuentro ante Palestino – en abril de 2009 – fue reconocido como accidente laboral, por lo que recibirá los beneficios de la ley 16.744: una pension de invalidez. 

 

Esta situación marca un precedente.

 

Con 29 años, en marzo de 2011, Luis Flores Abarca, en ese entonces delantero de Ñublense de Chile, decidió dejar el fútbol profesional producto del infarto agudo al miocardio por sobreesfuerzo físico que sufrió el 19 abril de 2009, cuando estaba a punto de cumplir los 27, defendiendo a los Diablos Rojos en un duelo ante Palestino.

 

Durante el compromiso, el jugador sintió un fuerte dolor en el pecho, el que se intensificó con el paso de las horas, producto del desgarro de la arteria coronaria descendente anterior. Tras hacerse un chequeo, se confirmó que los dolores que había sentido en el partido habían sido consecuencia de un infarto.

 

A los meses de sufrir este accidente, el jugador volvió a la actividad, pero tuvo que poner fin a su carrera, luego de que el diagnóstico médico indicara que corría riesgo de muerte súbita si seguía realizando actividad física. El español Antonio Puerta y el camerunés Marc-Vivien Foé murieron de esa forma en una cancha de fútbol.

 

‘Estoy con riesgo de muerte súbita si vuelvo a jugar y, por lo mismo dejé la actividad, porque tengo familia y correr esos riesgos no vale la pena a estas alturas’, señalaba el goleador en esa oportunidad.

 

Según la FIFA, en los últimos cinco años han fallecido 84 futbolistas en todo el mundo por problemas cardíacos mientras disputaban un partido o cumplían una sesión de entrenamiento. La información la recopiló la Comisión Médica de este organismo sobre la base de  antecedentes remitidos por 129 de las 208 federaciones asociadas.

 

 

 

Desde su retiro, el Pistolero ha estado batallando para demostrar que lo suyo fue un accidente laboral, para así obtener una pensión de invalidez. Todo esto avalado por el doctor Fernando Yáñez (experto en cardiología) y el Sindicato de Futbolistas Profesionales de Chile (SIFUP).

 

El proceso ha sido largo, pero finalmente está llegando a buen término. Esto, porque el Instituto de Seguridad Laboral (ISL) determinó que el infarto que sufrió en abril de 2009 sí fue consecuencia directa del trabajo desarrollado en el compromiso ante los árabes. El pasado 3 de mayo el jugador recibió una notificación de la Superintendencia de Seguridad Social (SUSESO), donde se reconoce su accidente como laboral.

 

El ISL determinó, evaluando los antecedentes presentados por el futbolista, que ‘la patología que presenta el señor Flores Abarca corresponde a un accidente laboral, por cuanto se trata de una lesión que se presenta en deportistas profesionales jóvenes sin cardiopatía, en el ejercicio de sus funciones, por lo que le correspondería otorgar en este caso los beneficios de la Ley 16.744’. La SUSESO aprobó lo informado por el ISL, por lo que corresponde el otorgamiento de las prestaciones que contempla esta ley.

 

Esta situación marca un precedente, ya que es el primer caso de un deportista infartado que deriva en una pensión de invalidez. El delantero apunta que la Ley 16.744, que establece normas sobre accidentes del trabajo y enfermedades profesionales, reconoce como accidente del trabajo ‘toda lesión que una persona sufra a causa o con ocasión del trabajo, y que le produzca incapacidad o muerte. Me basé en eso al realizar la solicitud’.

 

Para conseguir su pensión de invalidez, Flores Abarca tuvo que esperar mucho tiempo y armarse de paciencia. El ex goleador de los chillanejos recuerda el largo camino trazado. ‘Primero hice la gestión ante la AFP, la que me derivó a la Comisión Médica de Chillán. Ésta determinó que mi accidente era laboral, pero que ellos no podían hacer nada al respecto. Después de eso desistí de hacer el trámite por la AFP y lo hice a través del Instituto de Seguridad Laboral (ISL), pero no tuve respuesta, por lo que finalmente decidí acudir a la Superintendencia de Seguridad Social (SUSESO)’.

 

 

La SUSESO debía citar al ex jugador a una entrevista y además evaluar su caso a través de la Comisión Médica, Preventiva e Invalidez (COMPIN), la que era la encargada de determinar si lo suyo había sido o no un accidente laboral.

 

Fue más de un año el que pasó hasta que por fin lo evaluaron en la COMPIN. ‘Ésta me dio un porcentaje de incapacidad que fue del 50 por ciento. Ahora ese porcentaje pasa a la Comisión Médica de Reclamos (COMERE) la que debe ratificar o apelar este fallo. Para ello tiene un plazo de tres meses y ya llevo dos esperando. Es el último trámite que debo hacer para comenzar a recibir mi pensión de invalidez’, cuenta Flores.

 

‘La cancelación de la pensión es retroactiva, así que el pago comienza a correr desde que se me notificó. Esta pensión la voy a recibir hasta los 65 años, luego se corta y comienzo a recibir mi jubilación’, explica.

 

A pesar de los malos ratos que tuvo que pasar, del tiempo gastado y de la demora en recibir una respuesta, el Pistolero está más que satisfecho por lo logrado: ‘Me siento bien, porque en este trámite estuve solo. Tuve cero apoyo de Ñublense, que era el equipo donde estaba cuando sufrí este accidente. Varias personas me dijeron que era casi imposible lograr una pensión de invalidez. Tuve que ir en contra de todo. Se va a marcar un precedente a nivel mundial, porque un infarto no se reconocía como accidente laboral’.

 

Sobre el club chillanejo, agrega un párrafo sobre la fría relación que mantiene por estos días. ‘Me dijeron que me recuperara tranquilo y que después íbamos a conversar, pero nunca lo hicimos. Creo que no merezco el trato que me dieron: fui seleccionado nacional, jugué Copa Sudamericana y todavía soy el goleador histórico en Primera División’.
 

 

 

Por Anita Navarro (SIFUP)

Fotos Carlos Succo