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La burocracia que impera en el mundo del fútbol está entorpeciendo la carrera del jugador brasileño Rafael Kneif para incorporarse a un club en Inglaterra o Italia durante el periodo de transferencias de este mes.

A Kneif se le deben cinco meses de salarios por parte del club rumano FC Ceahlaul, que presentó declaración de insolvencia el pasado mes de junio, y que en virtud de la ley nacional en materia de insolvencia no debe pagar ni liberar a los jugadores hasta el momento en que reestructure sus finanzas.

Los futbolistas que no han recibido sus salarios son tratados como activos más que como trabajadores por parte de los directivos rumanos, que especulan con su valor en el mercado de transferencias. El contrato de Kneif no finaliza hasta mayo.

“Estoy atrapado, no puedo trabajar,” ha asegurado Kneif, de 23 años. “Estoy perdiendo oportunidades y un tiempo precioso cada día que transcurre del periodo de transferencias.”

Kneif no ha vuelto a jugar al fútbol desde que dejó Rumanía para volver al hogar familiar, en Sorocaba (Brasil), el pasado mes de junio. En consecuencia, el FC Ceahlaul le exigió que retornara al equipo, aunque no se le ha pagado y ni siquiera le han facilitado el dinero para adquirir su billete de avión de regreso a Europa.

Se le deben salarios por la suma de 7.000 euros. En conjunto, el club tiene deudas que ascienden a 575.000 euros en salarios a los jugadores y al personal, según una lista de acreedores a la que ha tenido acceso el Sindicato rumano de jugadores profesionales y amateurs (AFAN).

“No me preocupa lo que me deben, sino cómo va a afectar esto a mi carrera,” afirma Kneif. No ha querido revelar el nombre de los clubes interesados en ficharle, por si ello pudiera mermar su interés.

Su familia en Brasil tuvo que pagar sus facturas mientras estaba en Rumanía, mediante una tarjeta de crédito brasileña. Su madre, Adriana, ha escrito tanto a FIFPro como a la FIFA, solicitando ayuda para que su hijo pueda quedar libre del contrato que le limita.

“Es un ser humano y debe ser tratado como tal,” ha manifestado la señora Kneif. “He leído historias acerca de futbolistas rumanos que tienen que recoger tomates para ganarse la vida, porque no tienen ningún dinero."

El sindicato rumano de futbolistas dice que centenas de futbolistas viven una situación similar a la de Kneif. Hasta 22 clubes en el pais se han acogido a la situación de insolvencia.

En virtud de las normas de la FIFA, los futbolistas pueden solicitar la rescisión de sus contratos cuando hayan transcurrido tres meses sin recibir su sueldo, pero únicamente si el tribunal acepta su demanda. Por lo general, el proceso puede durar dos años, según la investigación realizada por FIFPro.

En septiembre pasado, FIFPro presentó una reclamación ante la Comisión Europea, en la que calificaba el sistema de transferencias de injustificado e ilegal. La comisión ha solicitado a la FIFA que responda a la reclamación.

“He sabido de la campaña de FIFPro (#GameChangers) para modificar el sistema de transferencias, y por eso me he puesto en contacto con ustedes," ha manifestado la señora Kneif a FIFPro. "Los futbolistas se encuentran por entero a merced de los clubes.”