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El fútbol y la Copa Mundial de Fútbol Calle tienen el poder de cambiar las vidas de las personas sin hogar.

Jeff Tossberg Mihai trabaja para Gatans Lag, el socio nacional de la Copa Mundial de Fútbol Calle en Suecia. Después de más de seis años entrenando a jugadores sin hogar y ahora en un puesto administrativo, ha ayudado a centenares de personas sin hogar, con abuso de sustancias y exclusión social a transformar sus vidas. El fútbol fue la clave de su propio futuro después de convertirse en adicto a las drogas con 15 años.

"Me convertí en sin techo con 19 años. A los 23, realmente pensaba que mi vida había terminado" dice. No tenía vida social, poco contacto con su familia y estaba tratando de sobrevivir día a día. Jeff, un gran aficionado al fútbol de niño, oyó hablar de las sesiones de entrenamiento en un refugio para desamparados y decidió ir.

"Sabía que podría participar en el equipo sueco de Melbourne 2008 porque no se trata de lo bueno que eres en el fútbol, sino de desarrollo personal y de la responsabilidad que tomas", explica. "Pero eso significaba que tenía que mantenerme limpio durante 18 meses. Antes de comenzar a jugar yo no podía permanecer alejado de las drogas durante más de dos semanas, y mucho menos cumplir una promesa durante 20 minutos".

El sentido de pertenencia a un equipo resultó ser una valiosa fuente de apoyo a lo largo del camino. "Ya no estaba solo. Había otros en la misma situación que estaban decididos a seguir adelante en la dirección correcta en la vida".

Como resultado de su determinación, se encontró en el otro lado del mundo un año y medio más tarde. "Cuando tenía 10 años, vi a la selección nacional sueca quedar en tercer lugar en la Copa Mundial de la FIFA; ahora yo llevaba puesto el uniforme de Suecia y estaba cantando el himno nacional. Me demostró que podía alcanzar mis metas. Nunca creí que eso fuera posible".

Ese año el equipo sueco perdió todos sus partidos menos el último, pero eso no importó ante sus logros y compartir la experiencia con jugadores de todo el mundo. "Si tenía alguna idea de volver a una vida de drogas, se eliminó después de volver a Suecia. Estaba hambriento de una nueva vida".

Su potencial como modelo a seguir no pasó desapercibido y solo tres semanas después de su regreso le ofrecieron un puesto de entrenador con el Gatans Lag. "No podía creer que alguien tuviera fe en mí, pero lo hicieron. La primera palabra que viene a la mente cuando pienso en entrenar es 'increíble'. Es increíble ver como estas personas vulnerables, que no saben si van a encajar, crecen como personas y como jugadores".

Después de más de seis años como entrenador, Jeff se trasladó a un papel más administrativo dentro de la organización con el fin de hacer espacio para un nuevo jugador convertido en dedicado entrenador. Sin embargo, se mantiene en contacto con los jugadores y va a viajar a la Copa Mundial de Fútbol Calle 2015 en Ámsterdam para apoyar al equipo. "Todavía juego al fútbol, porque me ha dado tanto en los últimos ocho años. Funciona. Lo recomendaría".

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Jeff Tossberg y Henrik Larsson