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¿Es todo una mera coincidencia, o existe alguna explicación para el aumento de las lesiones en el fútbol femenino?

Son preguntas a las que FIFPro y su Médico Jefe, el Dr. Vincent Gouttebarge, quisieran responder.

En la nueva entrada de su blog, el Dr. Gouttebarge examina las lesiones en el fútbol profesional femenino bajo un prisma científico.

 

Puntos clave

  • Un total de 26 millones de mujeres de todo el mundo juega al fútbol (4,1 millones inscritas oficialmente). El fútbol femenino obtuvo su estatus profesional a comienzos del siglo XXI, y hoy en día tiene representación en comités específicos, tanto de la FIFA como de FIFPro.
  • Tendencia contraria a la del fútbol profesional masculino: la cifra media de lesiones por partido que han sufrido las jugadoras durante anteriores Copas Mundiales de la FIFA ha aumentado desde 1,7 lesiones por partido en 2003, a 2,3 en 2011.
  • Durante diversos torneos internacionales disputados con anterioridad (Copas Mundiales, Juegos Olímpicos, Campeonatos juveniles), cerca del 75% de las lesiones se produjo como consecuencia de actividades de contacto, siendo las partes del cuerpo más afectadas las extremidades inferiores (tobillo, muslo y rodilla).
  • Los seis estadios seleccionados para la próxima Copa Mundial 2015 que se celebrará en Canadá tienen campos de césped artificial. Jugar sobre césped artificial no da lugar a un mayor riesgo de lesiones, pero puede crear (y crea) una influencia negativa sobre el rendimiento y una percepción negativa entre las jugadoras.
  • En los próximos años, FIFPro va a plantear cuestiones que afectan al fútbol profesional femenino, como los estándares mínimos de carácter médico, la asistencia médica, los exámenes médicos previos a la competición y las condiciones ambientales.

 

En la actualidad, el fútbol femenino ha experimentado un crecimiento exponencial en su popularidad. En todo el mundo, el fútbol es el deporte de equipo que juegan más mujeres, con un incremento del 50% en la cantidad de jugadoras que ha participado entre los años 2000 y 2006. La FIFA calcula que 30 millones de mujeres de todo el mundo juegan al fútbol, de las cuales 4,8 millones están inscritas en una federación nacional (FIFA, 2014).

A comienzos del siglo XXI se introdujo el fútbol profesional femenino, y desde entonces se ha desarrollado con solidez, culminando con la creación de comités específicos en la FIFA y más recientemente en FIFPro. No obstante, como en otras disciplinas deportivas a nivel profesional, el fútbol profesional femenino no recibe el mismo reconocimiento que el fútbol profesional masculino, y se enfrenta, especialmente, a diferencias en la igualdad de género, comunicaciones, contratos laborales y pagos. Sin embargo, en el fútbol profesional, tanto hombres como mujeres comparten la incidencia y la recurrencia de lesiones musculares y del sistema óseo (huesos, músculos, tendones, articulaciones y ligamentos).

Incidencia de lesiones durante torneos internacionales

La primera Copa Mundial de Fútbol Femenino (CMF) se celebró en el año 1991, en China, y en los Juegos Olímpicos (JO) se ha venido incluyendo un torneo de fútbol femenino desde el año 1996. Desde estos primeros pasos, la FIFA ha introducido también un Campeonato Mundial Sub-17, Sub-19 y Sub-20 para mujeres. Al igual que ocurre en el fútbol masculino, el seguimiento de la FIFA realizado durante diversos torneos internacionales ha mostrado que las futbolistas están en riesgo de lesión de los sistemas muscular y óseo (huesos, músculos, tendones, articulaciones y ligamentos).

Durante estos eventos, se solicitó a los médicos de los equipos de todas las naciones participantes que llevaran un registro y que informaran de todas las lesiones que hubieran sufrido sus jugadoras durante cada partido. Como se muestra en el gráfico 1, la cifra media de lesiones por partido durante las Copas Mundiales de la FIFA se incrementó desde las 1,7 lesiones por partido en el año 2003, a 2,3 lesiones en 2011 (FIFA, 2011). Respecto a las lesiones que dieron lugar a pérdidas de tiempo empleado en la competición, se observó la misma tendencia; esto es, un incremento de 0,7 lesiones por partido en el año 2003, a 1,1 lesiones en 2011.

La FIFA informó también de que el 80% de estas lesiones eran lesiones de contacto, de las cuales aproximadamente el 50% se debió a faltas (FIFA, 2011). Alrededor del 75% de las lesiones se produjo en las extremidades inferiores, siendo las pantorrillas y la articulación del tobillo las zonas más afectadas (FIFA, 2011). La misma tendencia se observó durante otras competiciones internacionales, concretamente en los Juegos Olímpicos (gráfico 1): la cifra media de lesiones por partido se incrementó desde las 2,1 lesiones por partido en 2000, a 2,9 lesiones en 2008. Por el contrario, la cifra de lesiones por partido durante las Copas Mundiales del fútbol masculino descendió desde 2,7 en 2002, a 1,7 en 2014 (Junge, 2015).

Gráfico 1: Incidencia de lesiones en torneos internacionales (FIFA, 2011)

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En el año 2007, Junge y sus colegas publicaron una investigación científica en la que se analizó la incidencia de lesiones durante 184 partidos disputados en siete torneos internacionales (CM 1999 y 2003; JO 2000 y 2004; CM Sub-19 2002 y 2004; CM Sub-20 2006). Se informó de un total de 387 lesiones (el equivalente a 2,2 lesiones por partido), de las cuales solo el 16% fue debido a actividades sin contacto (Junge, 2007). Las extremidades inferiores fueron las más afectadas (65%), seguidas de la cabeza y el cuello (18%), el tronco (9%) y las extremidades superiores (8%). La distribución por partes corporales fue: tobillo (24%), cabeza (16%), muslo (12%), rodilla (11%) y pantorrilla (11%). La mayoría de las lesiones fueron contusiones (45%), esguinces o rotura de ligamentos (26%), así como distensiones o roturas fibrilares (8%) (Junge, 2007).

La cifra y el mecanismo de las lesiones en relación con el momento del partido se indican en el Gráfico 2. En el año 2007, Tscholl y sus colegas publicaron un estudio científico de naturaleza similar, que analizó la incidencia de lesiones durante seis torneos internacionales (CM 1999 y 2003; JO 2000 y 2004; CM Sub-19 2002 y 2004). Los autores analizaron 142 partidos y registraron la incidencia de 293 lesiones (el equivalente a casi 2,1 lesiones por partido), de las cuales el 14% se debió a actividades sin contacto (Tscholl, 2007). De todas las lesiones de contacto, el 20% afectaba a la cabeza y al cuello, el 19% a la articulación del tobillo, y el 13% a los muslos (Tscholl, 2007).

Gráfico 2: Incidencia de lesiones en relación con el momento del partido (Junge, 2007)

VG Figure 2 Women injuries 550

Incidencia de lesiones en competiciones nacionales

En contraste con el fútbol profesional masculino, existe escasa investigación acerca de la incidencia de lesiones entre las futbolistas durante las competiciones nacionales de cada país. En un estudio realizado a lo largo de dos temporadas en la Federación Femenina de Fútbol (Estados Unidos), Giza y sus colegas (2005) informaron de un total de 173 lesiones ocurridas a 202 futbolistas de ocho equipos (93 lesiones durante la primera temporada, y 80 durante la segunda). La zona corporal más comúnmente afectada fue la rodilla (32%), seguida de la cabeza (10%), el tobillo (9%) y el pie (9%). Tegnander y sus colegas (2008) estudiaron durante una temporada el índice de lesiones de 181 futbolistas de la división de élite femenina de Noruega. Se registró un total de 189 lesiones, que afectaron al 52% de las futbolistas incluidas en el estudio (Tegnander, 2008). Los autores concluyeron que el 47% de estas lesiones se produjo durante los partidos, y el 53% durante las sesiones de entrenamiento. La mayoría de las lesiones se produjo en las extremidades inferiores (81%); las zonas más afectadas fueron el tobillo, la rodilla y el muslo (Tegnander, 2008).

Recientemente, Futbolistas Profesionales de Australia (el sindicato australiano de futbolistas, PFA) ha publicado su primer informe sobre la incidencia de lesiones durante la W-League 2013/2014. Se ha registrado un total de 42 lesiones, en las cuales la articulación de la rodilla fue la más afectada (26%). El número total de partidos dejados de disputar como consecuencia de las lesiones fue de 154, lo que da como resultado una media de 3,5 partidos perdidos por lesión.

¿El césped artificial es causa de lesiones?

Diversos estudios han examinado los factores que influyen en la incidencia de lesiones en el fútbol profesional femenino. Entre otros, se ha observado que existe relación entre una edad superior a los 25 años, un mayor índice de masa corporal (IMC) y una mayor laxitud general de las articulaciones, con el hecho de sufrir una nueva lesión en las extremidades inferiores (especialmente en el muslo) entre las futbolistas de élite noruegas y suecas (Ostenberg, 2000; Nilstad, 2014). Se ha supuesto que otra causa de lesión en el fútbol profesional femenino es la superficie de juego sobre la que las jugadoras suelen entrenar y competir: el césped artificial. El debate acerca del césped artificial ha cobrado incluso mayor relevancia en los últimos tiempos, pues en los seis estadios de la próxima Copa Mundial 2015 (disputada en Canadá) se emplea césped artificial.

La información recopilada a partir del corpus científico muestra que la suposición de que el césped artificial incrementa el riesgo de lesiones en comparación con el césped natural no tiene fundamento. En un estudio de Ekstrand y sus colegas (2011), en el que participaron 20 equipos de élite (15 equipos masculinos, y 5 equipos femeninos) de diversos países europeos que jugaron partidos en casa sobre césped artificial de tercera generación, no hubo una diferencia significativa en el índice de lesiones entre partidos disputados sobre césped artificial y sobre césped natural. A la misma conclusión se llegó respecto a los futbolistas juveniles de ambos sexos de Noruega (Soligard, 2012).

A pesar de la falta de pruebas que constaten que el césped artificial provoca un mayor riesgo de lesiones en comparación con el césped natural, ni el rendimiento ni la percepción de los jugadores es favorable respecto al césped artificial. Entre los futbolistas profesionales, del 50 al 90% de los futbolistas entrevistados en Alemania, los Países Bajos y Eslovenia consideraron que el césped artificial reducía la calidad del juego, mientras que el 75% de los futbolistas profesionales de la primera división sueca mantenían una actitud negativa hacia el hecho de tener que disputar partidos de competición sobre césped artificial (Andersson, 2007; Johansson, 2007).

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Lucha de FIFPro en pro del fútbol profesional femenino

FIFPro, la voz de todos los futbolistas profesionales del mundo, defiende la igualdad de todos los futbolistas profesionales en todos los continentes y países, con independencia de su raza, religión o género. A través de su Comité de Fútbol Femenino, FIFPro luchará por abordar algunas de las cuestiones que afronta la gran mayoría de las futbolistas cuando desempeñan su trabajo diario en el campo de juego, como la desigualdad de género, de comunicaciones, los contratos laborales y el pago de salarios.

Por lo que respecta a la seguridad y la salud, deben entablarse estimulantes debates acerca de cuestiones como:

  • implementación de los estándares mínimos en el fútbol femenino, como parte del Convenio colectivo de trabajo;
  • asistencia médica suficiente y cualificada, disponible en cada club de fútbol profesional;
  • realización de exámenes médicos previos a la competición, con el fin de detectar cualquier problema de salud;
  • seguimiento de las condiciones ambientales en que las futbolistas entrenar y compiten, especialmente los cambios de césped natural a artificial, que ocurren con frecuencia.