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El 30 de diciembre de 2013 falleció Akeem Adams, un futbolista profesional de 22 años. Ricardo Moniz, el que fuera su entrenador en el Ferencvaros, lanza un grito de auxilio: exige una evaluación médica cardiovascular de mejor calidad para los futbolistas profesionales. Además insta a todos los entrenadores, técnicos y jugadores de todo el mundo a tomarse muy en serio la evaluación médica.

Akeem Adams era un defensa con mucho talento. Debutó a la edad de 16 años en el equipo nacional de Trinidad y Tobago. En el verano de 2013 llegó al Ferencvaros, donde pasó con éxito el período de prueba. El entrenador Moniz estaba muy impresionado: "Era un verdadero animal, un jugador con talento y un físico muy potente." Antes de firmar el contrato con el Ferencvaros (el campeón de la Copa de la Liga en 2013), Adams fue sometido a una evaluación médica. No se constataron problemas cardiacos.

El miércoles 25 de septiembre las cosas se torcieron para Akeem Adams. Estando en su apartamento siente un dolor intenso en el pecho y en los brazos. Cuando un compañero de equipo, vecino del mismo complejo, acude en su ayuda, Adams se desploma. Ha sufrido un infarto. En el hospital su situación empeora. Entra en coma. Hay complicaciones graves y los médicos deciden amputarle la pierna izquierda.

Al cabo de unas cinco semanas, Adams sale del coma pero su situación sigue siendo crítica. El 30 de diciembre Adams fallece a causa de una hemorragia cerebral.

Durante todo este tiempo, Ricardo Moniz estuvo involucrado intensamente involucrado en el bienestar de Adams. Todos los días el jugador recibía la visita del entrenador, que en la temporada 2012-2013 fue proclamado Entrenador del año en Hungría y que en la temporada 2011-2012 logró el doblete en Austria con el equipo Red Bull Salzburg.

Moniz tuvo conocimiento de que Adams padecía una enfermedad genética poco común que producía la acumulación de placa de ateroma en sus arterias. "Esto no se le detectó durante la evaluación médica."

En Hungría los clubes trabajan con el conocido "protocolo de Lausana" para la detección de posibles problemas cardiacos. La calidad de este procedimiento estándar plantea muchos problemas: el protocolo no está bien diseñado, su valor pronóstico escaso es escaso y además se requiere la realización de pruebas adicionales para concluir si un jugador tiene problemas cardiacos.

Adams tenía que haberse sometido a unas pruebas cardiacas mucho más extensas, aboga Moniz.

"Durante la evaluación médica le preguntaron: '¿Alguien de su familia ha fallecido como consecuencia directa de un problema cardiovascular?' Akeem contestó: 'No.' Porque su padre había fallecido tras una larga enfermedad ocasionada por una hemorragia cerebral." Como Adams había dado a esta pregunta una interpretación distinta, no dijo nada sobre la hemorragia cerebral de su padre durante la evaluación médica: según él, su padre no había fallecido por problemas cardiacos. Se limitó a decir 'No'. Nada más.

Por tanto, los médicos se abstuvieron de realizar más pruebas cardiacas. Desconocían el hecho de que en la familia de Akeem Adams los problemas cardiacos eran hereditarios. Además de su padre, también su abuelo había fallecido a una edad temprana por una hemorragia cerebral. Y más tarde se supo que su hermano mayor, Akini, padecía los mismos problemas. Cuando Moniz tuvo conocimiento de los problemas cardiacos hereditarios de Akeem, inmediatamente ordenó que le realizaran un examen médico a fondo a Akini, que entrenaba temporalmente con el Ferencvaros. "Resultó tener una presión arterial desmesuradamente elevada. Su vida corría serio peligro."

Moniz señala el procedimiento seguido durante la evaluación médica de Akeem Adams: "Esa pregunta puede interpretarse de distintas maneras. Así que es preciso modificarla. Los médicos deben preguntar: '¿Viven tus padres todavía? ¿No? ¿Cuál fue la causa de su fallecimiento? ¿Cómo ocurrió exactamente?' Porque solamente cuando queda claro que un familiar ha fallecido por un problema cardiovascular, se procede a la realización de un verdadero test de esfuerzo. Cuando el test arroja un resultado anormal, se realiza un TAC. En el TAC se detecta inmediatamente la presencia de placa de ateroma en las arterias. La placa de ateroma arterial puede eliminarse con la medicación apropiada. Si se hubiera seguido este protocolo, no le habría pasado nada a Akeem..."

Una única pregunta adicional habría podido salvar la vida de Akeem Adams.

Los estudios científicos han demostrado que de 100.000 deportistas entre los 12 y los 35 años de edad fallecen en promedio entre 0,6 y 3,6 deportistas por un infarto súbito. Entre los futbolistas, el porcentaje es mayor.

"Si mejoramos ese test, solo fallecerá uno", dice Moniz haciendo referencia al protocolo vigente. "Yo quiero cambiar todo el sistema. ¿Acaso no es de locos? Se realizan exámenes médicos para determinar el estado de las rodillas y los músculos de los jugadores, pero prácticamente no se presta atención al órgano que todo lo controla: el corazón."

El técnico holandés, que anteriormente prestó sus servicios en diversos clubes de renombre, como el Tottenham Hotspur y el Hamburger SV, sabe por experiencia propia que muchos entrenadores desconocen los problemas cardiovasculares y las carencias del actual protocolo. "Incluso el director del curso que hice para entrenadores de fútbol profesionales no tenía ni idea."

"Mi obligación como entrenador es proteger a los jugadores. Como entrenador presupones que todos los jugadores que están a tu disposición son aptos para la alta competición. Esto exige un control médico óptimo y minucioso."

"Quiero hacer un llamamiento urgente a los entrenadores y jugadores para que se tomen muy en serio las evaluaciones médicas. Es de esencial importancia para la salud de los jugadores que contesten las preguntas con sinceridad y lo más completamente posible. Deben ser conscientes de que su vida es más importante que un contrato futbolístico. Sus entrenadores deben animarles a que lo hagan."

"En el caso de Akeem todo fue mal. Nadie le preguntó la causa de la muerte de su padre. Y esto le costó la vida a Akeem."

"El protocolo no sirve."

La FIFPro apoya plenamente a Moniz. El sindicato internacional de futbolistas profesionales ha iniciado un lobby para lograr una mejor evaluación médica previa a la competición a nivel mundial.

Moniz: "Lo que le ocurrió a Akeem no debe caer en saco roto ..."

Para una información más detallada, visite el blog del Dr Gouttebarge sobre evaluación médica previa a la competición

Lea también: FIFPro: Falta mejorar evaluaciones médicas

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