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El futbolista montenegrino Nikola Nikezic dijo que fue golpeado y amenazado con un arma luego de haberse negado a terminar su contrato antes del final con el club ruso Kuban Krasnodar.

 

Su caso es un ejemplo extremo, pero la organización mundial de jugadores FIFPro dice que muestra que el promedio del estilo de vida de los futbolistas está alejado de la imagen usual de mansiones, autos caros y bodas exorbitantes.

 

La gran mayoría ganan salarios ordinarios que en algunos casos los encuentra en países lejanos a merced de representantes y clubes inescrupulosos. ‘La imagen de un jugador es con autos, mujeres y dinero, y sabemos que esa no es la realidad’, dijo el secretario general de FIFPro, Theo van Seggelen, en una entrevista con Reuters.

 

‘Debemos ser honestos, dejar claro que lo que sucede es lo opuesto, que el jugador promedio de la segunda división holandesa, por ejemplo, gana 30.000 euros al año y que no son suficientes para sobrevivir’, agregó.

 

Van Seggelen hizo hincapié en que existe una brecha muy grande entre algunos futbolistas y la mayoría de sus colegas. ‘El 95 por ciento de nuestros 60.000 miembros son trabajadores normales que deben trabajar por un salario, tienen una familia con niños pequeños que tienen que ir a la escuela, con una hipoteca para una casa y un auto pequeños’, remarcó.

 

Van Seggelen dijo que era equivocado pensar que los jugadores entrenaban una vez al día y que pasaban el resto de su tiempo con juegos de computadora. ‘Esa no es la realidad. Ahora tienen entrenamientos individuales, cuidado médico (...) tienen que pensar en el control de dopaje. Tienen una función social, tienen que visitar hospitales, tienen obligaciones para con la sociedad, además de viajar. Es un trabajo de tiempo completo’, explicó.

 

El directivo también se refirió a las pocas posibilidades de los jugadores después del retiro. ‘Es muy difícil combinar una carrera (de futbolista) con otro trabajo o con el estudio. Al final de su carrera, un jugador tarda dos años antes de darse cuenta de que tiene que encontrar otro trabajo’, continuó.

 

‘El 95 por ciento tiene que empezar una carrera diferente desde cero. ¿Y quien va a emplear a un futbolista que terminó la escuela hace 10 años cuando hay un joven de 20 que tiene la misma educación?’, planteó.

 

 

Fundada en 1965, la influencia de FIFPro ha crecido desde la implementación de la regla Bosman y ahora representa a sindicatos de jugadores de 43 países. En 1995, el Tribunal Europeo de Justicia -el más importante del continente- dio a todos los deportistas profesionales de la Unión Europea mayor libertad para cambiar de clubes con la regla que adoptó su nombre por el futbolista belga Jean-Marc Bosman, quien llevó su caso a la corte.

 

Desde entonces, hubo huelgas en Argentina, Chile, España e Italia porque los jugadores se volvieron más organizados. La semana pasada, el equipo más exitoso de Perú, Universitario, se perdió un partido de la liga doméstica por no haber cumplido con el pago de grandes sueldos, como parte de un acuerdo entre el sindicato local de jugadores y los clubes.

 

Van Seggelen dijo que todos los miembros, desde los grandes nombres a los jugadores de categorías menores, recibían el mismo trato y que FIFPro puede respaldar políticamente a los principales futbolistas en asuntos tales como reglas de dopaje y complicaciones de calendario.

 

Con alrededor de un 50 por ciento de los clubes de primera división de Europa perdiendo dinero, Van Seggelen reconoció que las instituciones tenían que cambiar el modo de operar. ‘Sabemos que los clubes están perdiendo más dinero que antes, no tiene nada que ver con la (ley) Bosman, pero el hecho es que mantienen el sistema de transferencias. En la práctica, menos del uno por ciento de los clubes están ganando dinero con transferencias, es una ruleta rusa’, indicó.

 

‘Lo único positivo de la crisis financiera es que ahora es pública, los problemas que tenemos en el fútbol son visibles’, agregó.