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Dr. Vincent Gouttebarge, Médico Jefe de FIFPro, reflexiona sobre el estado actual de las evaluaciones médicas que se realizan previamente al inicio de la competición para prevenir la muerte súbita cardiovascular. Su consejo a todas las autoridades futbolísticas a nivel nacional e internacional es que sigan sus recomendaciones y que perfeccionen el sistema actual.

La muerte súbita durante la práctica deportiva es un hecho trágico que genera siempre mucha repercusión. La incidencia de la muerte súbita entre atletas jóvenes (quienes participan en un programa organizado de deportes que exige la competición y el entrenamiento regular), desde los 12 a los 35 años de edad, se ha estimado que es de entre 0,6 y 3,6 muertes por cada 100.000 atletas al año, lo que supone una incidencia 2,8 veces más elevada que entre los no atletas (quienes no participan en un programa deportivo organizado); (Corrado, 2003; Maron, 2009; Borjesson, 2011).

La mayoría (más del 90%) de estas muertes se deben a causas cardiovasculares, y se hace referencia a ellas como muerte súbita cardíaca (MSC); (Corrado 2003; Bille 2006; Maron 2009). La MSC en relación con la práctica deportiva se define como la muerte no traumática, no violenta e inesperada, debido a causas cardíacas, que se produce antes de transcurrida una hora desde la participación en eventos deportivos (26 Conferencia de Bethesda, 1994). Aunque se han registrado casos en casi todos los deportes, la MSC se produce con mayor frecuencia (30%) en el fútbol (Corrado, 2003; Maron, 2009).

De todas las muertes ocurridas en el fútbol profesional en los últimos siete años, casi el 25% de ellas se debió a problemas cardíacos, de los cuales el 45% guardó relación directa con la participación en el deporte del fútbol (FIFPro 2014).

En muchos deportes, se dispone de una amplia variedad de protocolos de evaluación previa a la competición, que se aplican para prevenir la MSC.

El protocolo de Lausana
En el año 2004, la Comisión Médica del Comité Olímpico Internacional introdujo las Recomendaciones de Lausana (Corrado, 2005). El protocolo de Lausana pretende presentar una pauta uniforme y aceptada de evaluación con el fin de identificar posibles enfermedades o anomalías cardiovasculares y prevenir la MSC (Corrado, 2005; Bille, 2006). El protocolo de Lausana recurre a la anamnesis (historial médico informado), al examen físico, al análisis de sangre y al electrocardiograma (ECG) en reposo (Corrado, 2005; Bille, 2006).

Durante muchos años, la evaluación cardiovascular previa al inicio de la competición que seguía el protocolo de Lausana ha sido ampliamente adoptada por numerosas organizaciones deportivas, nacionales e internacionales.

Sin embargo, la validez de este protocolo de examen cardiovascular ha sido cuestionada de forma reiterada (Corrado, 2005; Inklaar, 2007). En el año 2006, el Consejo Neerlandés de Salud manifestó que el protocolo carecía de una base científica para recomendarlo en la evaluación periódica del riesgo de MSC para los atletas de competición. Además, se ha registrado un ECG anormal en el 40% de los atletas sanos, lo que podría dar lugar a una inhabilitación injustificada para la competición (Elston, 2009; La Gerche, 2010).

A pesar de la duda sobre su interpretación, el ECG todavía desempeña un papel importante en la evaluación cardiovascular (Drezner, 2013). En los deportes profesionales (de élite), suelen realizarse exámenes cardiovasculares más exhaustivos, como el ecocardiograma o el electrocardiograma de estrés, teniendo el primero de ellos un valor no discutido en el diagnóstico del riesgo cardiovascular (Thunenkotter, 2010). A pesar del conflicto de opinión acerca de la eficacia de las evaluaciones para la MSC, los protocolos de evaluación previos a la participación que siguen las Recomendaciones de Lausana han adquirido carácter obligatorio para los atletas de élite de numerosas disciplinas deportivas, entre las que se encuentra el fútbol profesional.

La evaluación médica previa a la competición en el fútbol profesional
Antes de la Copa Mundial 2006 de Alemania, la FIFA solicitó a los médicos de todos los equipos participantes que realizaran una evaluación médica previamente al inicio de la competición para detectar factores de riesgo que pudieran suponer un problema para la salud de los jugadores respecto, entre otras cosas, a lesiones y a la MSC. La parte relativa a la MSC de la evaluación médica previamente al inicio de la competición (PCMA) de la FIFA se basa fundamentalmente en el protocolo de Lausana, reemplazando el electrocardiograma en reposo por el electrocardiograma de esfuerzo, y añadiendo el ecocardiograma (Dvorak, 2009). Desde entonces, dicha PCMA se ha implementado en todas las competiciones internacionales (para hombres, mujeres y juveniles).

En su Reglamento Médico (2013), la UEFA ha incluido una PCMA similar para detectar el riesgo de MSC, que debe completarse antes del comienzo de la competición y que debe renovarse cada año. Esta evaluación PCMA es obligatoria para algunas competiciones, como la Liga de Campeones de la UEFA, la Europa League y los campeonatos de las selecciones nacionales (hombres, mujeres y juveniles), pero tan solo se recomienda para otras competiciones de la UEFA.

A nivel nacional, la evaluación PCMA ha sido incluida como requisito en los reglamentos de muchas federaciones nacionales o en los Convenios Colectivos de Trabajo. Sin embargo, según una encuesta reciente, FIFPro ha comprobado que tan solo el 65% de los sindicatos nacionales de futbolistas tenía constancia del carácter obligatorio de la PCMA en sus competiciones nacionales.

Puntos de interés para FIFPro

  • Validez predictiva de la evaluación PCMA: como se ha reconocido anteriormente, se ha cuestionado la validez del protocolo de Lausana, y especialmente la utilidad del ECG para identificar una condición patológica de miocardio. Aun si la cuestión de la rentabilidad fuera relevante, la evaluación PCMA de toda organización del fútbol profesional debería incluir, de conformidad con la PCMA de la FIFA, exámenes adicionales como la ecocardiografía.
  • Igualdad de todos los futbolistas profesionales: FIFPro –la voz de todos los futbolistas del mundo– recalca que los futbolistas profesionales, al ser trabajadores; es decir, empleados a los ojos de la ley, deben disfrutar de los mismos derechos, con independencia de quién sea su empleador, y especialmente en lo que concierne a la seguridad y la salud. En consecuencia, los organismos rectores del fútbol profesional (FIFA, UEFA, etc.) no deberían tan solo considerar la necesidad de la evaluación PCMA para los jugadores que participan en las principales competiciones internacionales o continentales, sino también para todos los futbolistas profesionales que participan en cualquier competición nacional a nivel profesional, con independencia del continente o del país.
  • Conformidad con el carácter obligatorio de la PCMA en las competiciones nacionales: los organismos rectores del fútbol profesional han conferido a la PCMA carácter obligatorio para los jugadores que participan en las principales competiciones internacionales y continentales, mientras que para otras competiciones solo tiene carácter de recomendación. A nivel nacional, la evaluación PCMA ha adquirido carácter obligatorio en las federaciones de fútbol de muchos países a través de los reglamentos o del respectivo Convenio Colectivo de Trabajo. Sin embargo, parece que el carácter obligatorio de la PCMA no es plenamente respetado por todos los clubes profesionales (Gouttebarge, 2013). En consecuencia, FIFPro muestra su inquietud por el hecho de que los clubes; es decir, los empleadores, no cumplen de manera estricta los reglamentos nacionales y podrían poner en riesgo la salud de los futbolistas.

Recomendaciones

  • Debe realizarse una investigación más exhaustiva acerca de la validez de la PCMA para la prevención de complicaciones perjudiciales durante la práctica del fútbol y para la reducción de la MSC. Especialmente, debería evaluarse el valor añadido y la validez predictiva de la ecocardiografía para su integración en el protocolo estándar de Lausana, prestando especial atención a la calidad y a la interpretación de los resultados. Además, el historial médico declarado por el atleta mediante el cuestionario debería completarse con una entrevista en profundidad, con vistas a evitar cualquier posible malentendido por parte de los jugadores.
  • Debe estandarizarse el protocolo PCMA del fútbol profesional en todos los continentes y países, de conformidad con las últimas conclusiones científicas. Dado que FIFPro defiende la igualdad de todos los futbolistas profesionales en todos los países y continentes, cuesta explicar a nuestros jugadores –todos ellos empleados en la misma categoría ocupacional– por qué tienen que ser evaluados de manera diferente en un mismo club (jugadores internacionales frente a jugadores no internacionales), o de un club (empleador) a otro.
  • La evaluación PCMA debería ser obligatoria para todos los niveles profesionales por parte de los organismos rectores nacionales e internacionales, con independencia de los continentes o de los países. Además, la evaluación cardíaca basada en un detallado historial personal y familiar, junto con un chequeo físico, debería ser obligatoria para todos los jugadores juveniles de cualquier academia perteneciente a un club fútbol, a partir de los 12-14 años.
  • Debe garantizarse el carácter obligatorio de la PCMA para todos los futbolistas profesionales (incluyendo a los juveniles), como se ha defendido anteriormente. Por lo tanto, los comités de evaluación deberían visitar los centros de trabajo con el fin de controlar y de supervisar la aplicación y la calidad de la evaluación preventiva de la enfermedad cardíaca en los clubes profesionales, entre otras cuestiones. Los organismos rectores del fútbol profesional deberían desarrollar e implementar un sistema de sanciones potenciales, aplicable cuando un club profesional ponga en riesgo la salud y seguridad de sus empleados; es decir, de los futbolistas profesionales.

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