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La violencia en el trabajo, el impago de salarios debido a clubes económicamente inestables y la creciente amenaza del amaño de partidos se han identificado como las principales áreas de preocupación tras la Asamblea General de la AIC, asociación de jugadores italianos. 


Damiano Tommasi, Presidente de la AIC, dijo que apoyaría una reducción del número de clubes en la estructura de la liga italiana, de arriba a abajo, en respuesta a la crisis económica, "si sirve para equilibrar la sostenibilidad financiera y el calendario: menos partidos también ayudarían a la competitividad del fútbol italiano."
 
"Con respecto a la situación económica, no podemos evitar destacar la crisis. Es preferible tener un menor número de clubes y menos puestos de trabajo que son sólidos. Ahora tenemos que encontrar un equilibrio en las normas para el ingreso a los campeonatos que no sean ni demasiado restrictivas ni demasiado blandas."
 
Que los jugadores sean víctimas de los clubes económicamente inestables hace de Italia un caldo de cultivo potencial para el amaño de partidos. Es un tema que FIFPro sacó a la luz en el Libro Negro sobre Europa del Este, que encontró que el impago de salarios era un ingrediente clave para que los sindicatos del crimen apuntaran a jugadores altamente vulnerables.
 
El fracaso del fútbol para mantener el equilibrio económico, una industria que se tambalea de una crisis financiera a otra, es uno de los principios clave tras el desafío legal de FIFPro al sistema de transferencia. Lea aquí lo último sobre el tema. Uno de los problemas más graves a los que se enfrenta el fútbol hoy en día es que los clubes no respetan los contratos de miles de jugadores.
 
Según la AIC, otro tema que daña la imagen, que una vez fue orgullosa, de Italia es el de los jugadores que sufren violencia en el trabajo. Esto se descubrirá en un nuevo informe, que verá la luz en las próximas semanas, y Tommasi cree que va a exponer una deficiencia cultural en el fútbol italiano.
 
"Nuestros colegas que juegan en el extranjero nos enseñan que la paz puede y debe convertirse en la norma y no en la excepción: un ambiente relajado en el que se acepta la derrota con deportividad."
 
"En cambio, en Italia, en la época del caso sensacionalista de Salerno-Nocerina, encontramos que ahora hay una adicción en general a estos malos hábitos, como si fuera parte del trato que los jugadores vivieran bajo amenazas e intimidación".