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Jhoel Herrera y Alexis Salazar han jugado ambos a diferentes altitudes en sus trayectoras fubtolísticas.

La FIFPro pidió a los dos defensas, de Perú y Chile repectivamente, que compartieran sus experiencias a la hora de jugar en altura.

Entrevistas de Ana Navarro (SIFUP, Chile) y Renzo Sanguineti (SAFAP, Perú).

Jhoel Herrera, Perú: “Diez días para adaptarse”

Jhoel Herrera es carrilero derecho del Real Garcaliso. Se incorporó al club casi hace dos años, después de haber jugado para Cienciano desde 2009. La ciudad del Cusco, donde juegan ambos clubes, se encuentra ubicada a 3,400 metros sobre el nivel del mar.

“Los primeros 4 a 5 días durante la pretemporada son duros pues el cuerpo experimenta una falta intensa de oxigeno pero al pasar ese periodo el organismo empieza a adaptarse a la nueva situación”, explica Herrera.

El defensa de 33 años describe las sensaciones físicas que tiene al jugar en la altura: “Lo defino en dos partes: si estás mal físicamente la sensación es muy dura en comparación del llano seria un 30 por ciento más en la falta de oxígeno, pero si tu estado físico es el óptimo para una alta competencia la sensación es normal con la acotación de que en jugadas de máximo esfuerzo el ahogo es intenso pero la recuperación es rápida al 100 %”.

“Los primeros días en altura si se experimenta dolor de cabeza y se cansa uno más rápido pero es solo los primeros 4 o 5 días como antes mencioné. Luego no experimenté nada de dolor de cabeza o cansancio rápido durante todo el torneo”.

Jugar en la altura podría ser una ventaja, dice Herrera: “En honor a la verdad si considero que hay un mayor dominio del que esta de local en la altura, puesto que el rival llega a la altura con poco tiempo. Caso contrario cuando hay una previa adaptación con un mínimo de 10 días la competencia se torna casi pareja.”

Herrera recomienda a todos los jugadores y equipos “una adaptación mínima de 10 días para tener una competencia más pareja, caso contrario el trabajo mental es importante y una muy buena hidratación días antes de competir en la altura”.

Alexis Salazar, Chile: “Al principio cuesta adaptarse”

Alexis Salazar es actualmente jugador de Cobresal, club de la Primera División de Chile, que tiene su centro de operaciones en el campamento minero de El Salvador, ubicado en la comuna de Diego de Almagro, perteneciente a la Región de Atacama, a más de 2.300 metros de altura, junto a la Cordillera de los Andes y en medio del Desierto de Atacama.

Su localía la ejerce en el Estadio El Cobre, cuya capacidad es de más de 20 mil personas, superando casi tres veces a la población de El Salvador.

Salazar es oriundo de la Región del Bío Bío y gran parte de la carrera de este defensa de 30 años la ha desarrollado en equipos de esa zona situada al sur de Chile (Arturo Fernández Vial, Lota Schwager y Deportes Concepción). Esta es su primera experiencia en una región distinta y ubicada al norte del país, por lo que confiesa que no ha sido un proceso fácil adaptarse a una modificación abrupta como ésta, ya que las ciudades donde ha jugado anteriormente no superan los 12 metros sobre el nivel del mar.

Al cambio de ciudad se suma el factor de la altura, situación que Salazar ha tenido que asimilar en su nuevo club. “Cuando llegué a El Salvador, al principio, el tema del clima fue a lo que más me costó acostumbrarme. Es muy diferente al de donde vivía, porque en el sur es más húmedo y llueve más”, señala.

El zaguero agrega que en un comienzo sufrió las consecuencias físicas de su poca costumbre a entrenar en la altura: “Los primeros días me ahogaba rápido y me sangraba la nariz, pero con el paso del tiempo me fui adaptando. A la segunda semana ya no me pasaba. Al principio cuesta, pero con el paso del tiempo te acostumbras y se te hace más fácil”.

“En ese sentido, ha sido muy importante el apoyo de mi señora y mi hijo mayor. Hace poco nació mi hijo Emiliano. Estoy aferrado a mi familia y al fútbol”, cuenta.