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Jonny Walker, de 39 años, es un antiguo guardameta estadounidense del Jacksonville Cyclones, del MetroStars y del Columbus Crew, así como de los equipos chilenos Universidad Católica, Huachipato y Colo-Colo. También realizó tres apariciones para la selección nacional estadounidense.

"Tuve un éxito moderado en mi carrera, teniendo en cuenta el número de futbolistas que juegan en todo el mundo", afirma Walker. "Dice mucho de ti que consigas jugar en otro país, lo que significa que debes de ser mejor que los futbolistas nacionales. Además, fue un honor jugar para la selección nacional, cuando había tantos guardametas norteamericanos de calidad."

La carrera profesional de Walker se extendió desde 1996 hasta 2006, cuando tuvo que abandonarla debido a graves problemas de espalda.

Lo que siguió fue el periodo más difícil en la vida de Walker.
"Antes de retirarme, nunca había tenido problemas de salud mental. Soy una persona positiva por naturaleza."

La vida cambió rápidamente.

Walker: "Un día estás sobre el campo, frente a 60.000-80.000 espectadores. Juegas para tu selección nacional; concedes entrevistas; todo el mundo te observa. Al día siguiente, todo eso termina. Ya no eres nada; nadie habla de ti. Hoy aquí, mañana esfumado."

"La vida es sumamente diferente cuando dejas el fútbol. Ya no había nada en lo que centrarse."

En el mundo del fútbol, le fue muy difícil expresar sus sentimientos y emociones: "¿A quién podía acudir?; ¿con quién podía ponerme en contacto para hablar de ello?"

Walker no suele quedarse sin palabras, pero cuando recuerda sus peores momentos, se queda en silencio. "No sé qué decir. Todo aquello fue muy deprimente."

"Mi mujer se dio cuenta de que algo no marchaba bien, y fuimos a ver a un médico, que me recetó unos medicamentos. Aquello me convirtió en un zombi."

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"Había perdido mi objetivo en la vida. Como jugador, uno siempre se marca nuevos objetivos. En primer lugar, deseas convertirte en profesional. Después quieres llegar al primer equipo, convertirte en jugador regular, salir al extranjero, y llegar a la selección nacional."

Tras su retirada forzosa, Walker no tenía ningún objetivo. "Estaba cerrado en mi propia mente; no es el lugar donde hay que estar."

"Fue decepcionante que no hubiera ningún sistema de apoyo para los futbolistas retirados al que poder acudir en caso de atravesar un problema."

A Walker le costó tres años recuperarse. Decidió inscribirse en la Universidad y sacarse un título. "Aquello me resultó beneficioso, pues pude concentrar la mente en algo. Tenía que acudir a las clases, y tenía a los profesores, con los que podía relacionarme."

"Mejoré."

Walker obtuvo su título universitario y comenzó a trabajar en una empresa de tarjetas de crédito, atendiendo llamadas telefónicas. Entonces, para su satisfacción, tuvo la oportunidad de volver al fútbol: "Una vez más, volví a marcar la diferencia." En la actualidad, Walker es segundo entrenador del Memphis University Lady Tigers.

En sus peores momentos, no podía ni ver jugar al fútbol. "Ahora, vuelvo a disfrutarlo."

"Vuelvo a amar la vida."

Walker es uno de los numerosos futbolistas en activo y retirados que han secundado la investigación de FIFPro sobre la salud mental. "Es muy importante. Me encantaría hablar abiertamente sobre esta experiencia. Es una sensación horrible."

Walker hace referencia a sus problemas personales, pero menciona también la presión del juego y de la vida como futbolista profesional. "El público general te juzga en tan solo 90 minutos; no sabe nada sobre tu vida cotidiana."

Walker recuerda sus días en Chile, con el Universidad Católica, donde ganó el Campeonato Apertura en el año 2002. "Algunos de mis compañeros de equipo y de los entrenadores habían jugado con Raimundo Tupper, que sufrió una depresión." Tupper era un internacional chileno. No podía lidiar con la presión del deporte profesional. No podía superar su enfermedad, a pesar del tratamiento. En el año 1995, saltó desde el balcón de un hotel... Tenía tan sólo 26 años. "Solían hablar sobre él, todavía era querido y se le echaba de menos."

Walker insta a que los clubes sean más comprensivos. "Puedo entender que un jugador se inquiete cuando su contrato está pendiente de renovación. '¿Qué va a pensar el entrenador cuando le diga que tengo problemas mentales? ¿Qué va a decir el club?' Un buen club se preocupa por sus jugadores, aun cuando estén afrontando problemas."

"Mi consejo a los futbolistas es que encuentren a alguien en quien confiar, y que hablen con esa persona. Deben intentar encontrar algo nuevo en lo que centrarse; hallar un nuevo objetivo."

"Fui afortunado por tener una familia en la que confiar. Es muy importante tener a gente que te quiera. Dependían de mí. Tenía un objetivo; llegó mi hijo: él estaba por encima de cómo me sentía."

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