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Stelios Tsoykanis sabe lo que es vivir en el limbo. Este jugador griego de 25 años ha llegado a la conclusión de que la carrera en el fútbol se define tanto por la capacidad técnica del jugador como por la suerte que este tenga para evitar fichar con el club inadecuado. Su experiencia tras el deporte que ama es característica de los futbolistas de todo el mundo que han sufrido a causa del impago por parte de sus clubes.

Stelios es uno de los más de 600 jugadores de toda Europa que se han visto afectados por descensos de sus clubes causados por motivos financieros al finalizar la temporada 2014-15. Un total de 27 clubes de doce países europeos fueron descendidos únicamente por razones financieras, y Stelios tuvo la desafortunada distinción de haber jugado para dos de ellos: el Niki Volos y el OFI. Después de sufrir en menos de un año la frustración y los reveses que podría tener en una vida entera, este defensa lateral izquierdo se vio obligado a regresar con sus padres y a trabajar en el negocio familiar, mientras buscaba trabajo en otro club. Su historia es un ejemplo de la experiencia de un jugador tan desafortunado como para sufrir esas circunstancias, e informa acerca del destructivo camino que recorren algunos clubes europeos.

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Stelios creció jugando al fútbol en Tesalónica y sus alrededores, en el corazón industrial de la Grecia septentrional. Su primera oportunidad ya como adulto llegó con el Aris, con sede en su ciudad natal, y Stelios parecía estar viviendo una vida afortunada: cobraba por jugar al deporte favorito de su infancia y se mantenía tan cerca de su hogar que podía ir a comer a casa varias veces a la semana.

Aunque la experiencia de Stelios jugando para el Aris era buena, deseaba dar un paso más en su carrera.

En diciembre de 2013, Stelios tuvo la oportunidad de ser transferido al Niki Volos, por entonces un club que aspiraba a ascender a la Superliga griega. Sería su primera vez en salir de la familiaridad de Tesalónica, pero Stelios estaba decidido a asumir el reto.

El Niki Volos consiguió su sueño de ascender, en un frenesí de gloria. Arrastrado por la histeria de toda una ciudad, Stelios se comprometió a fichar para la nueva temporada y en la incursión del club en la Superliga.

Pero la dulce victoria no tardó en agriarse.

El Niki Volos, un equipo joven compuesto principalmente por futbolistas en sus primeros años de la veintena, empezó a perder de manera regular y los seguidores ya no asistían a los partidos en número tan elevado como cuando estaban en segunda división, debido al aumento del precio de las entradas.

En noviembre de 2014, los futbolistas llevaban tres meses sin cobrar. El propietario del Niki Volos, un abogado llamado Patsis Andreas, afirmó que entregaría el equipo gratuitamente a quien estuviera dispuesto a hacerse cargo del mismo. Cuando no apareció nadie para aceptar esa oferta, la Federación griega de fútbol (EPO) ordenó al club el cese de los entrenamientos y, finalmente, descendió al Niki Volos debido a su quiebra.

Stelios Tsoykanis 550wideStelios se sentía confundido, perjudicado y sin dinero, y cuando el Niki Volos dejó de pagarle su alojamiento en Volos, decidió volver a Tesalónica, a casa de sus padres.

“Aquella no era una buena vida para un futbolista,” comenta Stelios sobre su experiencia en Volos. “Un profesional tiene que centrarse en el entrenamiento, no en cosas fuera de su control.”

Stelios halló cierta ventaja en las normas EPO, que determinaban que un jugador quedaba libre de un contrato en caso de impago. Aunque la Federación y el Sindicato de futbolistas (PSAP) emprendieron acciones jurídicas por separado contra el Niki Volos, lo que más preocupaba a Stelios era continuar su carrera futbolística.

La oportunidad se presentó con el OFI, un club con sede en Heraclión, en la isla de Creta. Stelios se apresuró en fichar en enero de 2015 y viajó hasta el sur de Grecia para comenzar a entrenar con sus nuevos compañeros, confiando en que el proceso para completar la transacción con la EPO transcurriría sin problemas.

Sin embargo, Stelios comprobó que ese proceso se convertía en cuatro meses de espera, sin jugar ni un solo partido. Los futbolistas del OFI llevaban meses sin cobrar. Debido a esta situación, se prohibió al club el fichaje de nuevos jugadores y, por lo tanto, Stelios no podía competir de manera oficial y quedó restringido al campo de entrenamiento.

A finales de abril, dado que la situación no mejoraba, y no habiendo recibido ninguna cantidad de dinero desde su incorporación al OFI, Stelios regresó a casa de sus padres por segunda vez. Se vio consternado y agraviado por los ocho meses anteriores en los que no había recibido un céntimo por jugar al fútbol profesional.

“El problema es que no tenía dinero tras esta situación. Estas situaciones han afectado a cada aspecto de mi vida,” afirma Stelios acerca de las penalidades que soportó.

El PSAP ayudó a Stelios a poner su vida y su carrera de nuevo en camino. “El PSAP es como un compañero de equipo: me llaman cada semana para comprobar cómo voy y me hablan desde la experiencia, algo que realmente ayuda en una situación tan confusa.”

Aunque el sindicato ha desempeñado un papel fundamental a la hora de informar a Stelios acerca de sus opciones, nada podría recuperar los meses que pasó Stelios sin jugar un encuentro competitivo.

Stelios, que acababa de cumplir 25 años, supuestamente la mejor edad para un futbolista, tuvo que esperar hasta finales de agosto para encontrar un nuevo club y reiniciar su carrera. Finalmente, pudo firmar un contrato con el Kissamikos, equipo de la segunda división de Creta. Stelios disfruta la oportunidad, aunque no esté jugando en la Superliga. Sencillamente, está satisfecho de volver al campo de juego después de ocho meses de inactividad forzosa. Disfruta de cada día con el club porque las cosas pueden cambiar rápidamente, como es el primero en saber.