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El 15 de diciembre de 1965, representantes de los sindicatos de futbolistas de Inglaterra, Francia, Italia, Países Bajos y Escocia se reunieron en París para instituir FIFPro.

La abreviatura FIFPro se obtiene de Fédération Internationale des Footballeurs Professionnels. Escoger el nombre fue la primera decisión que se aprobó aquel famoso día en las antiguas oficinas del sindicato francés, el UNFP, situadas en el número 14 de la rue du Pont Neuf. No obstante, en los primeros días hubo un deseo de mostrar los nombres conjuntos de F.I.F.Pro y de I.F.P.F.A. (International Federation of Professional Footballers' Associations).

Encontrar una sede operativa fue el siguiente punto de interés. A diferencia de la magnífica Casa FIFPro, en las cercanías de Ámsterdam, donde la organización tiene hoy su sede, para un nuevo organismo con recursos muy limitados y sin personal a tiempo completo en aquellos primeros días, se acordó compartir oficinas con UNFP como solución temporal.

La primera reunión incluyó a los siguientes participantes (por orden alfabético):

• Jacques Bertrand

• Edmond Biernat

• Roger Blanpain

• Jean-Claude D'Armenia

• Jean-Pierre Destrumelle

• Michel Hidalgo

• Johnny Hughes

• Karel Jansen

• Jim Janssen van Raaij

• Gerard Kerkum

• Cliff Lloyd

• Carlo Masera

El legendario ariete francés, Just Fontaine, en aquel entonces Presidente Honorario de UNFP, y quien todavía mantiene el récord de goles marcados en una sola Copa Mundial (en 1958), se disculpó por no poder asistir, al igual que otros dos de sus contemporáneos, Raymond Kopa y Bruno Bollini.

Jacques Bertrand tomó la palabra y enunció las cuestiones del orden del día, antes de dejar paso al catedrático Roger Blanpain, abogado establecido en Bélgica y autor de varios libros sobre los derechos de los futbolistas profesionales, que presidió la reunión.

El nombramiento de Blanpain, descrito en las actas oficiales, se debió en parte 'a su profundo conocimiento de los idiomas inglés, francés, neerlandés y alemán,' unas palabras de presentación muy oportunas para el nacimiento de una organización multicultural, que hoy en día se encuentra oficialmente posicionada como la única organización futbolística mundial en pie de igualdad con el organismo rector de ámbito mundial, la FIFA.

Al dar forma a los estatutos de FIFPro, una de las resoluciones más importantes que se adoptaron de manera unánime en 1965 fue asumir el principio de solidaridad. Como tal, se describió: 'Los estatutos (...) tendrán en cuenta la necesidad de reafirmar los vínculos de solidaridad entre los futbolistas profesionales de distintos países, pues FIFPro tiene el objetivo de coordinar la actividad de los diversos grupos de miembros para promover los intereses morales y materiales de los futbolistas profesionales.'

Para acceder a un resumen detallado de los principios que definen a FIFPro hoy en día, cincuenta años después, haga clic en este enlace.

Se calculó que se necesitarían unos 47.000 francos (8.000 dólares) para los costes de puesta en marcha de la organización, de los cuales el sindicato italiano de futbolistas realizó una aportación inmediata de 4.000 francos (680 dólares). Otros sindicatos necesitaron más tiempo para considerar lo que podían aportar. Pedir dinero a los representantes sindicales, quienes verdaderamente ya tenían que pasar con lo mínimo, explica también por qué Blanpain consideró adecuado solicitar una pausa para la comida.

Tras la comida, ya con las mentes y los estómagos llenos y disfrutando de una copa de vino, los representantes ingleses, escoceses y neerlandeses vaciaron sus bolsillos, aportando cada uno de ellos 5.000 francos (850 dólares) a la causa de FIFPro. Como se explica en las actas oficiales de aquella reunión, los franceses ofrecieron personal y espacio de oficinas para comenzar a trabajar. Y en cuanto a quién pagó la comida, es algo que todavía sigue siendo un misterio.

Encontrar los recursos para mantener vivo el sueño de FIFPro fue una cuestión delicada que se debatió extensamente durante nueve horas de reunión en una pequeña y abarrotada sala. Aun así, a algunos aún les sobró cambio para comprar los cigarrillos que llenaron el aire de humo que permaneció persistentemente, pues las ventanas se mantuvieron cerradas para impedir que escapara el calor en aquel fresco día de invierno en la capital francesa.

Se propuso que los sindicatos nacionales podrían organizar diversos partidos para disputar entre ellos, mientras que FIFPro combinaría a los futbolistas en un formato estelar para intentar generar ingresos. Una más de las numerosas ideas. El principal objetivo se centró en la Copa Mundial de la FIFA, para garantizar que los futbolistas recibieran una parte justa de los ingresos comerciales que contribuían a generar, al ser uno de los principales puntos de interés del evento futbolístico cuatrienal.

Se mencionó la octava resolución: 'Para hallar los recursos permanentes con los que incrementar los fondos de FIFPro, una delegación solicitará ser recibida por la FIFA con el fin de obtener una parte razonable de lo recibido para la organización de la Copa Mundial.'

A medida que tomaba forma la estructura del liderazgo de FIFPro, se establecía la escena, con el catedrático Roger Blanpain nombrado Presidente, rodeado por su primer Vicepresidente, Michel Hidalgo, y por Jacques Bertrand, que asumió los roles de Secretario General y de Tesorero con poder ejecutivo. Son los tres caballeros cuyas firmas aparecen en la parte inferior de las primeras actas de las reuniones de FIFPro. El Comité Ejecutivo al completo fue el siguiente:

• Roger Blanpain es nombrado Presidente de FIFPro.

• Michel Hidalgo, Presidente de UNFP Francia, es nombrado Vicepresidente.

• John Hughes, Secretario General de PFA Escocia, es nombrado Vicepresidente.

• Gerard Kerkum, Presidente de VVCS Países Bajos, es nombrado Vicepresidente.

• Cliff Lloyd, Secretario General de PFA Inglaterra, es nombrado Vicepresidente.

• Carlo Masera, Secretario General de AIC Italia, es nombrado Vicepresidente.

• Jacques Bertrand, asesor de UNFP Francia, es nombrado Secretario General y Tesorero con poder ejecutivo.

 

Se decidió ese día celebrar la primera Asamblea General de FIFPro en Londres, en las semanas previas a la Copa Mundial de la FIFA de 1966, y la fase de reclutamiento se inició elaborando un plan para ofrecer a los sindicatos nacionales de todo el mundo la oportunidad de unirse a FIFPro. Para aprobar la entrada de nuevos miembros se requirió una mayoría de dos tercios en votación de los miembros del Comité Ejecutivo. Ya en 2015, la organización incluye 58 países miembros, y otros países están a la espera de alcanzar esa condición.

Una de las tareas que primero se acordó fue realizar un estudio de ámbito mundial sobre los futbolistas, para que FIFPro pudiera comprender mejor el estatus de los futbolistas profesionales y cómo podría darles un mejor servicio a nivel internacional. Jim Janssen van Raaij, asesor jurídico que representa a VVCS Países Bajos, supervisó el proceso con el compromiso de elaborar un cuestionario en los idiomas neerlandés, alemán, inglés, francés, español y árabe.

Un nuevo mundo se abría ante nosotros cuando cayó la noche. La reunión se aplazó hasta las 18:30 horas. Un grupo de resolutos representantes sindicales salió a las calles de París, en un breve paseo desde algunos de los puntos más emblemáticos del mundo: Notre Dame al Este, el Louvre al Oeste. En la distancia, la Torre Eiffel centelleando en la noche.

Ese día se erigió un nuevo monumento en la rue du Pont Neuf, que se alza con orgullo como faro resplandeciente para todos los futbolistas profesionales del mundo. La entrada al edificio donde se celebró aquella reunión es difícil de pasar por alto: una puerta de madera pintada en un vibrante y hermoso color rojo marca el lugar. París como ciudad base también parece un acierto: el lugar donde la libertad, la igualdad y la fraternidad son valores consagrados en la cultura francesa, y que conforman el entramado de FIFPro.

Se leyó una declaración a los periodistas que aguardaban, que destacó:

'FIFPro se considera la única organización representativa de los equipos nacionales de futbolistas profesionales. El objetivo de la organización es reafirmar los vínculos de solidaridad entre los futbolistas profesionales de todos los países, coordinar la actividad de los distintos equipos miembros, e intervenir para promover y defender los intereses morales y materiales de los futbolistas profesionales. A partir de ahora, FIFPro va a establecer contactos con la FIFA para promover relaciones positivas y constructivas en una atmósfera de colaboración y de entendimiento mutuo.'

La agencia libre y el desmantelamiento de un deficiente sistema de transferencias y de rentención fueron los temas clave en aquel momento. Dos años antes de esta reunión histórica celebrada en París, llegó el caso George Eastham, de 1963. Treinta años después, el mundo del fútbol oiría hablar de Jean-Marc Bosman, quien recibió el apoyo de FIFPro durante todos los pasos dados hasta su histórica victoria ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea. Al mismo tiempo, y como se manifiesta en sus principios, FIFPro ha asumido 'una actitud excepcionalmente crítica hacia cualquier forma de sistema de transferencias para los futbolistas profesionales.'

Esta cuestión está de plena actualidad, pues el sistema de transferencias continúa evolucionando en una variedad de modos perjudiciales para los futbolistas. Los derechos del jugador se quebrantan reiteradamente, se niega la verdadera libertad, y la industria en su mayoría se encuentra en una espiral fuera de control; el desequilibrio económico y competitivo (la brecha siempre en aumento entre ricos y pobres): son tan solo algunas de las deficiencias fundamentales que se derivan directamente del sistema de transferencias.

Mientras FIFPro celebra su 50 Aniversario, revivir el día en que aquellos caballeros se reunieron por primera vez en París, en 1965, es mucho más que una lección de historia. Este trayecto ayuda a enmarcar la cruda realidad de hoy en día, así como el trabajo incansable de FIFPro por encontrar un justo equilibrio entre los jugadores y los clubes, un objetivo de la organización que sin duda escalará a lo largo de 2015 y más allá, pues la lucha actual por reformar el deficiente sistema de transferencias del fútbol ha alcanzado un punto crítico.

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