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El futbolista profesional neozelandés Michael McGlinchey es víctima de una batalla legal en curso con el Central Coast Mariners. El jueves 21 de agosto, un árbitro independiente decidió que el jugador debía mantener su contrato con el club australiano. Sin embargo, McGlinchey y PFA Australia rechazan dicha decisión y están considerando emprender medidas legales, incluyendo el recurso.

McGlinchey y el PFA opinan que el jugador ya no debería mantener su contrato con el Central Coast Mariners, después de que la licencia del club de la A-League haya sido vendida a un nuevo propietario. El jugador neozelandés, 26 veces internacional, desea unirse al Wellington Phoenix, club de la A-League perteneciente a su ciudad natal de Nueva Zelanda, y ya está entrenando con ellos.

No obstante, el jueves de la semana pasada el árbitro independiente Peter Kite, decidió que McGlinchey debía mantener su contrato con el Central Coast Mariners, impidiendo así el cambio que desea el jugador al Wellington Phoenix.

El director ejecutivo del PFA, Adam Vivian, ha manifestado que "el PFA mantiene el consejo dado a Michael, basado en la información revelada en octubre de 2013 por la Federación Australiana de Fútbol, de que debido a un cambio de propietario, la licencia para la A-League de los Mariners debería ser transferida a una nueva empresa controlada por el propietario Mike Charlesworth."

En virtud de un acuerdo alcanzado entre la FFA y el PFA, se ofreció empleo a todos los jugadores del Mariners con la nueva empresa, y la anterior entidad del Mariners iba a dejar de operar la licencia de la A-League. Como resultado, casi todo el equipo de los Mariners firmó contratos con la nueva entidad.

Vivian: "Dado que Michael fue contratado por la entidad anterior, era libre para continuar sus intereses profesionales como jugador sin contrato y para fichar con el club de su elección."

"Sin embargo, recientemente ha salido a relucir que la entidad que tenía la licencia para operar con los Mariners no había cambiado, pero que lo hará próximamente. La razón para el fracaso de la transferencia de licencia no ha sido explicada satisfactoriamente al PFA."

"El PFA muestra gran preocupación por la situación del Mariners, que suscita inquietudes innecesarias acerca del buen funcionamiento del sistema de licencias para la A-League que administra la FFA. Todos los futbolistas de la A-League tienen derecho a saber que el club que les emplea tiene la debida licencia de la FFA. De lo contrario, quedará en entredicho la capacidad de este deporte para regularse y para respetar los contratos de los jugadores."

"Anteriormente, los futbolistas han perdido más de 2,5 millones de dólares en cantidades a las que tenían derecho, cuando una nueva entidad se ha negado a mantener los contratos de un jugador a consecuencia de una transferencia de licencia para la A-League. A la luz de estos hechos, para el PFA y nuestros afiliados no se pasa por alto la ironía de la situación de Michael."

Los abogados del PFA analizan ahora la decisión del árbitro para determinar las siguientes medidas a tomar. "Mientras tanto, reiteramos nuestro compromiso de sentarnos con la FFA, con el Sr. Charlesworth y con todas las partes afectadas para resolver todas las cuestiones puestas sobre la mesa y para aportar la certidumbre tan necesaria ante esta situación," ha concluido Vivian.

James Hardy, el agente de Michael McGlinchey, ha manifestado en el sitio web Stuff: "No puedo ver ninguna lógica o sentido a esta decisión". "No deseo entrar en una guerra dialéctica, pero lo que sí diré es que la FFA debería dejar clara su posición y hablar de una vez."

"Michael ha quedado abandonado como resultado de la pobre gobernanza y del escaso liderazgo de la FFA, que en última instancia pone en riesgo el bienestar de los jugadores debido a su negligencia."