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FIFPro muestra su preocupación por la situación de los futbolistas menores de edad, tal como describe el periodista de investigación chileno Juan Pablo Meneses. Dada la escasa edad y la vulnerabilidad de estos niños, FIFPro exige una reglamentación más eficaz para protegerles de cualquier forma de abuso o de explotación.

 

En su libro ‘Niños Futbolistas’, Meneses señala que muchos futbolistas juveniles de Sudamérica con 12 años o con una edad inferior están siendo comprados por los agentes, que prevén transferirlos a clubes del extranjero. Meneses escribe que en el momento en que los chicos son ‘comprados’ dejan de ser niños que juegan al fútbol, para pasar a ser trabajadores.

 

FIFPro ha recibido confirmación de los sindicatos sudamericanos de futbolistas, que indican que las prácticas que describe Meneses en su Libro se corresponden con la realidad de sus respectivos países; por lo tanto, FIFPro no puede aceptar tal situación.

 

Deben abordarse las siguientes cuestiones:

  • Debe haber mayor claridad en relación a la transferencia de futbolistas menores de 12 años. Las normas y el Reglamento de la FIFA sobre el Estatuto y la Transferencia de Jugadores (RETJ) no son plenamente claros al respecto. Aunque el RETJ prohíbe cualquier transferencia de jugadores menores de edad, tan solo regula las transferencias de los jugadores de entre 12 y 18 años.
  • Muchos agentes consiguen transferir a jugadores menores de edad, sin observar lo dispuesto en el RETJ y el SCT, parece ser que debido a las lagunas existentes en los mismos. FIFPro espera que la FIFA resuelva estas lagunas, con el fin de garantizar que las transferencias de futbolistas menores de edad solo puedan producirse en situaciones excepcionales.
  • Propiedad de los derechos del jugador por parte de terceros: los niños están siendo ‘comprados’ por los agentes, que en su mayoría solo buscan el beneficio de una futura transferencia a un club del extranjero. La mayoría de ellos no actúan en beneficio del niño. Se aprovechan de las pobres condiciones de vida de la familia, y de la falta de información.
  • Hay muchos ejemplos de agentes que se convierten en tutores legales de los jugadores. Algunos agentes son tutores de varios futbolistas. FIFPro considera que esto constituye una clara invasión de los derechos humanos, y en concreto de los derechos del niño.

 

FIFPro insta a la FIFA y a las demás partes interesadas a tomar medidas. En el mundo fútbol no hay lugar para la explotación laboral infantil ni para el maltrato infantil (tanto psicológico – esperanza y frustración - como físico – entrenamiento excesivo -). Los niños deben jugar al deporte del fútbol, pero nunca pueden formar parte del negocio del fútbol.

 

FIFPro abordará estas cuestiones en próximas reuniones de su Grupo Experto.