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FIFPro expresa sus profundas inquietudes acerca de las alegaciones que vinculan a la administración del fútbol con una cultura de deshonestidad. Si bien diversas investigaciones están en marcha, las acusaciones que se sostienen son profundamente preocupantes, y ninguna parte interesada responsable puede quedarse de brazos cruzados y aceptar lo que supuestamente se ha convertido en un procedimiento estándar en el seno del deporte más popular del mundo.

Como representante oficialmente reconocido de todos los futbolistas profesionales del mundo, FIFPro condena toda forma de corrupción o de maquinación que amenace la integridad del deporte y el bienestar de sus jugadores. Toda investigación que ayude a reparar la imagen del fútbol debería ser bienvenida y ampliada para garantizar que todos los responsables acusados de haber representado inadecuadamente el fútbol en todo el mundo reciban su merecido.

Los hechos actuales han sido importantes para ayudar a enfatizar la necesidad de una reforma genuina y los principios de buena gobernanza. Nunca antes la exigencia de una reforma completa ha sido tan clara. El fútbol pertenece a todo el mundo, y es responsabilidad de todas las partes interesadas abordar estos cambios juntos. Es inaceptable que el fútbol continúe estando plagado de escándalos continuos, lo que llega al núcleo de una estructura de gobernanza que no ha conseguido mantener los valores del juego limpio.

A través de FIFPro, los futbolistas profesionales del mundo deben tener mayor voz acerca de la evolución del deporte del fútbol. La participación amplia y democrática de las partes interesadas, incluyendo a los futbolistas, es crucial para situar a este deporte en la posición idónea para responder a los retos que afronta.

Como parte del cumplimiento de un nuevo marco regulador más perfeccionado, que salvaguarde el futuro del fútbol tanto dentro como fuera del campo, los jugadores merecen una participación sólida e igualitaria, así como un control sobre cuestiones que les afectan como trabajadores y como seres humanos, estando además situados en el centro de nuestro deporte.

Cualquier decisión a alto nivel debería tomarse teniendo siempre en cuenta los intereses de los futbolistas, y la responsabilidad de ello recae sobre autoridades concretas que deben tomar las decisiones correctas y modelar la estructura de gobernanza adecuada para crear decisiones que beneficien a todas las partes interesadas.

El comportamiento que presuntamente se ha cometido demuestra una inobservancia deliberada de estas importantes consideraciones. Cualquier organismo o autoridad de gobernanza con jurisdicción sobre un sector específico debe siempre considerar los intereses de todas sus partes cuando se trata de alcanzar un dictamen, y debería abstenerse de tomar decisiones de forma estrictamente unilateral.

Ciertas decisiones del pasado han llevado a FIFPro a cuestionarse si estos principios esenciales se mantienen al nivel más elevado de la gobernanza del fútbol. FIFPro subraya su compromiso para luchar por el bien de los jugadores y, al mismo tiempo, preservar la honradez del fútbol y generar soluciones que funcionen para beneficio de todos.