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FIFPro, el Sindicato mundial de futbolistas, ha manifestado hoy que aquellos futbolistas profesionales que son víctimas del abuso racial y de otras formas de discriminación necesitan recibir mayor protección por parte de los árbitros y de los organizadores de la competición.

En Roma, durante la conferencia de dos días de duración ‘Respetar la diversidad’ (10 y 11 de septiembre), organizada conjuntamente por FIFPro, la UEFA (el organismo rector del fútbol a nivel europeo) y la red FARE, FIFPro ha destacado la necesidad de promover la concienciación y de desarrollar la confianza en los mecanismos de denuncia, como el protocolo de tres pasos de la UEFA, para garantizar que los jugadores se sientan seguros con el apoyo que reciben por parte del sistema.

Frederique Winia, Director de Relaciones Internacionales de FIFPro, que supervisa el ámbito de la Responsabilidad Social Corporativa, añade: “Como cualquier otro empleado, un jugador tiene derecho a sentirse seguro y respetado, y a poder desempeñar con dignidad su puesto de trabajo.”

“FIFPro se compromete a trabajar con sus socios para garantizar que se dé consideración suficiente a las medidas eficaces para abordar esta lacra social. Un componente clave es que el derecho del jugador a ser escuchado y a emprender la acción necesaria debe quedar protegido en todo momento.”

Tony Higgins, Vicepresidente de FIFPro División Europa, ha manifestado: “¿Quién suele llevar la carga del comportamiento discriminatorio? Los jugadores. Son objetivos fáciles, y en el fútbol existen demasiados ejemplos a lo largo del mundo que confirman este hecho.”

“Los jugadores no van a tolerar la discriminación, y tienen todo el derecho a declarar su postura por aquello en lo que creen.”

“Instamos a las autoridades futbolísticas, a las federaciones y a las ligas a hacer cumplir en sus propios países el protocolo de tres puntos que introdujo la UEFA como estándar mínimo; de lo contrario, podríamos ver más casos de jugadores que deciden abandonar el campo ante insultos discriminatorios ,” ha concluido Higgins.

El protocolo de tres pasos de la UEFA capacita al árbitro del partido para poner fin al mismo y exige la implantación de un sistema de anuncio público que inste a los espectadores a poner fin a la conducta racista y que les advierta de que el partido será suspendido y ulteriormente finalizado si persiste tal comportamiento inaceptable.

FIFPro insiste en que los árbitros del partido que acatan instrucciones de los organismos rectores del fútbol son responsables de la aplicación y del cumplimiento de estas medidas. Igualmente, es obvio que los jugadores tienen derecho a juzgar toda aquella situación en que tengan razones para creer que el protocolo en vigor no ha logrado protegerles.