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En el año 1990, el futbolista Jean-Marc Bosman recibió una carta en su buzón, que indicaba que su sueldo iba a ser reducido en virtud de los términos modificados de su contrato con el Lieja.Tras negarse a aceptar las nuevas condiciones, su empleador le impidió el traslado al equipo francés Dunkerque y la Federación belga le suspendió para jugar. Bosman contraatacó, desencadenando una batalla legal de cinco años de duración, que finalizó con su victoria para asegurar el derecho de los futbolistas a convertirse en agentes libres al final de sus contratos. El 15 de diciembre 2015 marca el 20 aniversario de la sentencia. FIFPro, el sindicato internacional de futbolistas, que proporcionó asistencia a Bosman durante su caso, ha marcado el aniversario con una entrevista mantenida en sus instalaciones, a las afueras de Ámsterdam. Foto: FIFPro secretaria-general Theo van Seggelen con Bosman (a la derecha).

¿Cómo se inició el proceso jurídico?

Interpuse la acción jurídica porque el Lieja, mi club en Bélgica, deseaba reducir mi sueldo en un 75 por ciento y retirar o recortar drásticamente mis primas. Recibí una carta con las condiciones que me ofrecían. Tuve la oportunidad de mudarme al Dunkerque, en Francia, pero los clubes no llegaron a un acuerdo. Otro problema que tuve es que si un jugador no está de acuerdo con las normas de un club, es suspendido por la Federación y no puede jugar. Un vecino me animó a presentarme con él en un bufete de abogados. Luc Misson dirigía el bufete, y Jean-Louis Dupont estaba haciendo prácticas allí. El Lieja tuvo 15 días para responder, y no lo hizo. Nos pusimos en contacto con la Federación belga y tampoco respondió, por lo que se interpuso la demanda judicial.

¿Cómo fueron esos cinco años de batalla jurídica?

Para un solo hombre fue difícil llevar todo ese peso sobre sus hombros, aun con la ayuda de FIFPro. Pero así son las cosas en el fútbol: los futbolistas tienen miedo de hablar porque les preocupa tener problemas con sus clubes.

¿Por qué tu caso fue diferente?

No lo sé; no puedo explicarlo. Al comienzo no entendía muy bien el caso por mi cuenta, pero a medida que pasaba el tiempo comprendí que el sistema de la UEFA y la FIFA era arcaico, y eso me motivó a continuar hasta el final. Fue una etapa difícil, pero al final todo pasó bastante rápido. Los últimos dos años estábamos casi seguros de que íbamos a ganar el caso. La UEFA y la FIFA no se echaron atrás; pensaban que yo nunca iba a ganar y que con la presión política nunca se alcanzaría un veredicto para el caso Bosman. Finalmente, FIFPro me ayudó, y el 15 de diciembre de 1995 el juez puso fin a las limitaciones impuestas sobre los jugadores extranjeros, y los futbolistas quedaron libres para dejar un club al final de sus contratos. Lo que significa que los futbolistas del siglo XXI tienen derecho a circular libremente al igual que otros trabajadores, y a no ser tratados como ganado o como animales de granja.

¿Seguiste con tu carrera futbolística durante el juicio?

Seguí jugando en una liga inferior de Francia, después de que el juez levantara mi suspensión de forma temporal. Cuando no entrenaba, pasaba mucho tiempo en bufetes de abogados y en el tribunal.

Parece existir la idea de que todos los futbolistas son ricos.

En muchos países, los futbolistas viven bien, pero en otros no reciben sus salarios y no se respetan sus contratos. Por ejemplo, en los Países Bajos se paga a todo el mundo y los contratos se respetan, pero en otros países no es así. Por lo tanto, la labor de FIFPro es asegurar que los derechos de los futbolistas se respetan de forma correcta, y que todo se hace conforme a Derecho y siguiendo las normas.

¿Cómo afectó este juicio a su carrera?

En el momento en que atacas a la FIFA y a la UEFA, es obvio que tu carrera queda perjudicada; se acaba. Hay otro jugador llamado (Andy) Webster, quien (en parte) ganó su caso, por el que pretendía afirmar el derecho a una transferencia fuera del denominado periodo protegido del contrato, pero como me pasó a mí, su carrera se vio afectada. Es un trabajo largo y duro, porque hay mucho dinero en juego y hoy en día el fútbol es política.

¿Estás orgulloso de lo que conseguiste?

Estoy muy satisfecho; hice algo positivo. Es para estar orgulloso. Dicen que el caso Bosman fue el caso jurídico del siglo para el deporte. Fue importante aunque yo no obtuviera demasiado reconocimiento. Ningún futbolista se ha puesto en contacto conmigo para darme las gracias. Es difícil explicar a los futbolistas jóvenes la importancia del caso. Espero que con el 20 aniversario de la sentencia los medios de comunicación expliquen a la gente lo que significó, y eso tenga un efecto positivo.

¿Te arrepientes de algo por haber acudido a los tribunales?

Cuando comenzó el caso yo tenía 26 años, que representa el apogeo de la carrera de un futbolista. Como siempre digo, hubiera preferido que otro tipo lo hubiera hecho en mi lugar. Fue un sacrificio que asumí.

¿El fútbol necesita un nuevo caso Bosman para proteger los derechos de los futbolistas bajo contrato?

Es importante que la batalla continúe, así como todo lo que FIFPro está haciendo para proteger los derechos de los futbolistas (con su reciente reclamación ante la Comisión Europea acerca del sistema de transferencias). Hemos ganado una batalla, pero no hemos ganado la guerra.