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Un estudio de la FIFPro ha revelado que 27 clubes de toda Europa fueron descendidos en 2014-15 de sus respectivas ligas debido a la insolvencia económica.

Estas revelaciones quebrantan claramente dos de los objetivos a partir de los que se construyó el Reglamento FIFA sobre el estatuto y la transferencia de jugadores en 2001: la integridad de la competición y la estabilidad del contrato. Estas insolvencias son uno de los principales aspectos que han llevado a la FIFPro a presentar una denuncia contra el RETJ ante la Comisión Europea.

El descenso económico es una realidad que se extiende desde Portugal hasta Polonia y que arrastra a clubes de la talla del búlgaro CSKA Sofia, 31 veces campeón, hasta clubes no tan conocidos como el húngaro Lombard Pápa FC. Doce países europeos se vieron afectados en 2014-15 por la insolvencia económica en el seno de sus clubes.

Este fenómeno afecta a muchas partes interesadas en el ámbito futbolístico. Los aficionados se sienten traicionados, los propietarios se quedan sin blanca y las ligas se ven forzadas a tomar decisiones drásticas. Lo que suele pasarse por alto es que los jugadores resultan tremendamente damnificados.

Más de 600 jugadores se vieron afectados por el descenso económico durante o después de la última temporada. El descenso supone un duro golpe a las ambiciones profesionales del jugador, así como a su poder adquisitivo, y sumerge su vida en la incertidumbre. Los jugadores tienen que lidiar con estas consecuencias además de con las realidades imprevisibles que se plantean cuando los salarios se pagan tarde o, sencillamente, no se pagan. Esto supone un enorme tributo mental y emocional, el cual puede causar daños permanentes en las relaciones y el bienestar de un jugador.

Estos jugadores son víctimas de modelos de gestión de clubes que permiten un gasto insostenible, generalmente a través del sistema de transferencias. El resultado es que se desatiende el pago de los salarios y beneficios previamente acordados a los trabajadores contratados.

¿Cómo proceder para limitar este tipo de situaciones en el futuro?

Pueden implantarse sistemas de autorización reforzados a imagen y semejanza de naciones como Holanda e Inglaterra. Esto incluye mecanismos de presentación de informes mejorados y una supervisión independiente que asegure análisis objetivos del contexto económico de un club. Fundamentalmente, si un club no puede satisfacer los requisitos de autorización, no debería resultar elegible para competir al inicio de una temporada de liga. Si un club cumple los requisitos pero infringe las condiciones de autorización durante la temporada, debería enfrentarse a sanciones obligatorias. Estas acciones contribuirán a prevenir la bomba de relojería que existe cuando algunos clubes inician una temporada con la conclusión anticipada de que tendrán problemas económicos que derivarán en la insolvencia.

Por otro lado, los clubes deben actuar de una manera responsable desde el punto de vista fiscal, sin vivir por encima de sus posibilidades. Un estilo de gestión de esta índole sólo podría resultar beneficioso para el fútbol, eliminando situaciones bochornosas como la enfrentada por el Parma e impulsando al mismo tiempo el desarrollo de nuevas estrategias de cara a crear un equipo de fútbol competitivo que no esté supeditado a los altibajos del mercado de transferencias.

Es fundamental que se normalice el reconocimiento de los jugadores como trabajadores dentro del club. Uno de los objetivos clave de la denuncia de la FIFPro ante la Comisión Europea era demostrar que los futbolistas tienen derecho a las mismas protecciones que un trabajador normal. Si nos fijamos en los países afectados por la insolvencia económica, observamos que en algunos de ellos los jugadores son meros activos de sus clubes y no pueden acogerse a la protección que ofrece la normativa laboral. Esta protección es fundamental para amparar a los jugadores en caso de insolvencia, así como para concederles el derecho de abandonar un club cuando no hayan sido pagados.

Asimismo, los jugadores podrían involucrarse en una colaboración más intensa con su sindicato nacional y/o con la FIFPro, de modo que obtuvieran un panorama más claro de la situación del club antes de tomar una decisión laboral que les cambiase la vida. Las cifras muestran que las insolvencias de los clubes no son infrecuentes en Europa y, por consiguiente, los jugadores deben tener una mayor conciencia de los posibles peligros a los que podrían enfrentarse.

En plena temporada futbolística europea, las experiencias de estos clubes y trabajadores no deben quedar relegadas a un segundo plano. Existen oportunidades para realizar cambios significativos; no obstante, los interesados, especialmente los clubes y las ligas, deben demostrar su compromiso a la hora de aplicar estas mejoras. Hay que aprender lecciones, perfeccionar procesos y reforzar el fútbol por el bien de todos los que participan en este juego.

Descenso económico de equipos para la temporada 2014/15:

Belgium: RAEC Mons Second Division
KV Woluwe Second Division
KRC Mechelen Second Division
VC Eendracht Aalst Second Division
Bulgaria: CSKA Sofia First Division
Lokomotiv Sofia First Division
Spartak Varna Second Division
Czech Republic:   Slavia Lounovice Third Division
TJ Stechovice Third Division
Finland: MyPa (Myllykosken Pallo) First Division
FC Honka First Division
France: Istres Third Division
Greece: Niki Volos First Division
OFI First Division
Paniliakos Second Division
Pierikos Second Division
Hungary: Kecskemeti TE First Division
Gyori ETO FC First Division
Lombard Papa First Division
Nyíregyháza Spartacus FC     First Division 
Pecsi MFC  First Division 
Poland: Widzew Lodz Second Division
MKS Flota Swinoujscie Second Division
Portugal:  Beira Mar  (photo) Second Division 
Russia: FC Rotor Second Division
Spain:  Elche  First Division 
Switzerland:  Servette FC  Second Division