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Fruto de la preocupación por el futuro de la FIFA y del fútbol mundial, FIFPro ha establecido una serie de criterios que opina tendrán un efecto positivo a la hora de seleccionar a los candidatos que se declaran capaces de liderar y de transformar al organismo rector del fútbol a nivel mundial, y que se presentan para presidir la FIFA a partir del año 2016.

Habiéndose alcanzado ya la fecha límite del lunes 26 de octubre de 2015, en que se presentan los candidatos presidenciales de la FIFA y anuncian de manera oficial su intención de participar en la elección prevista para el 26 de febrero de 2016, FIFPro cree que esto proporcionará una base eficaz que ayude a salvaguardar el proceso en torno a la elección del principal responsable de la FIFA.

FIFPro considera que existen cuatro criterios mínimos que debe cumplir cualquier nuevo presidente de la FIFA:

1. Capacidad demostrada para dirigir la reforma de un organismo democrático y políticamente complejo, de ámbito mundial.
2. Trayectoria en el ámbito de la gobernanza.
3. Trayectoria en el ámbito de los derechos humanos.
4. Comprensión del juego como deporte y como actividad comercial.

Huelga decir que el futuro líder de la FIFA deberá ser una persona que haya demostrado sus dotes como reformador, con una imagen pública intachable que supere las pruebas más estrictas de integridad -respaldadas por los mayores estándares de conducta ética, responsabilidad, transparencia y honestidad-, habiendo desempeñando su labor de modo independiente, en lo posible en más de un organismo externo.

Terminar incluso con la más pequeña percepción de conflicto de intereses será una parte fundamental de un sólido proceso de reforma, frente a la farsa de autorregulación que ha perjudicado la imagen del deporte más popular del mundo.

Todos los candidatos presidenciales tendrán que ostentar un historial de capacidad de liderazgo, de modificación y de reestructuración de las políticas obsoletas en relación a una estructura de gobernanza no funcional y a una organización mundial políticamente compleja, como es la FIFA.

Esta persona deberá entender el fútbol, tanto como deporte y como negocio, incluyendo el modo de aplicar un modelo de gobernanza intachable que separe la política de la actividad comercial, así como el modo de conceder los derechos para la celebración de la Copa Mundial, entre otras cuestiones fundamentales. Asimismo, el nuevo presidente de la FIFA deberá mostrar un historial de trabajo basado en el bienestar social, en la legitimidad, en los valores democráticos y en los derechos humanos.

Si el candidato en cuestión no ha demostrado esas cualidades en desempeños anteriores (o candidata, aunque no se ha presentado ninguna), debería quedar excluido del proceso sin más dilación.
Si la FIFA ha de salir de la ciénaga emponzoñada que continúa generando graves acusaciones de corrupción casi a diario, es esencial romper radicalmente con el pasado. Ciertamente, la presunción de inocencia es un principio que debe mantenerse mientras sigan en curso las diversas investigaciones.

Al mismo tiempo, no cabe duda de que el caos actual ha dejado a la FIFA sin ninguna legitimidad moral. En ocasiones anteriores, FIFPro ha expresado su decepción por no poder confiar en la capacidad de la FIFA para regenerarse desde su interior. Los individuos que han desempeñado un papel en la administración de este deporte al mayor nivel están cortados por el mismo patrón, lo cual es una triste realidad para todos quienes han mostrado sus buenas intenciones.

FIFPro teme que el entorno actual en que está inmersa la FIFA no facilita un proceso de elección eficaz, lo que podría dar lugar a un resultado sumamente nocivo. Y aunque se aplazara la fecha de elección del 26 de febrero, sería demorar lo inevitable a menos que los criterios de FIFPro esbozados hoy se acepten como el estándar mínimo para la selección del futuro presidente de la FIFA.
En nombre de los futbolistas profesionales que representa en todo el mundo, FIFPro acepta su responsabilidad de proteger el fútbol. Este también es nuestro juego. El tiempo de la mala política ha terminado. FIFPro no tiene interés en permanecer en silencio mientras el fútbol necesita que las partes interesadas actúen y den ejemplo.

Finalmente, todas las partes interesadas, incluyendo FIFPro, serán responsables de lo que hagan hoy para motivar un cambio, ya que una FIFA reformada y bien dirigida redunda en el mayor interés para todos: los futbolistas, los clubes y los aficionados, quienes se han visto traicionados por la incapacidad de la FIFA en el pasado.