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Tras los tres casos de gran repercusión en los que se vieron afectados jugadores de la Premier League inglesa, el asesor médico de FIFPro, el doctor Vincent Gouttebage, analiza muy de cerca el fútbol profesional y sus políticas en materia de conmoción cerebral.

 

Por el Dr. Vincent Gouttebarge

 

Las vidas están en riesgo. Fueron momentos estremecedores de gran impacto, que se presenciaron en todo el mundo. Sin embargo, Hugo Lloris, Nemanja Vidic y Wojciech Szczesny no se distinguen de los miles de futbolistas profesionales que ponen su cuerpo al límite y a quienes FIFPro lucha cada día por proteger. Sencillamente, su experiencia sirve para ilustrar un problema que exige atención inmediata.

 

En primer lugar, una recapitulación: el guardameta internacional francés del Tottenham Hotspur, Hugo Lloris, quedó sin sentido tras chocar con el delantero del Everton, Romelu Lukaku (el pasado 3 de noviembre). A pesar de perder el conocimiento y tras recibir nueve minutos de tratamiento, el personal médico del Tottenham consideró que Lloris estaba en buenas condiciones para seguir jugando, aunque después no pudo jugar los dos partidos siguientes del club londinense. En consecuencia, FIFPro ha adoptado una posición clara respecto a este incidente y ante la falta de acción adecuada por parte del personal médico del Tottenham. FIFPro ha manifestado que permitir jugar a Lloris después de haber perdido el conocimiento contravino las directrices médicas internacionales.

 

Después ocurrieron otros dos incidentes en la batalla entre el campeón inglés, el Manchester United, y el líder de la liga, el Arsenal (el 10 de noviembre). El defensa serbio del United, Nemanja Vidic, fue sustituido después del encontronazo con su propio guardameta, David de Gea, justo antes del descanso. Fue enviado al hospital y el United confirmó después que había sufrido una conmoción cerebral. En el mismo partido, el guardameta polaco Wojciech Szczesny quedó momentáneamente inmóvil tras un violento choque de cabeza con el jugador del United, Phil Jones. El personal médico del Arsenal decidió que se encontraba bien para continuar.

 

La conmoción cerebral es una lesión común en muchas disciplinas deportivas de muchos países. En los Estados Unidos, se registran cada año entre 1,6 y 3,8 millones de conmociones cerebrales relacionadas con la actividad deportiva, y el riesgo se incrementa notablemente durante una competición (Abrahams 2013).

 

 

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Hugo Lloris

 

 

Traumatismo craneal leve
La conmoción (o traumatismo craneal leve) es una condición definida como la alteración fisiológica de la función cerebral como consecuencia de un traumatismo en la cabeza o en el cuello (Bahr 2012; Upshaw 2012). La conmoción cerebral es común en los deportes de contacto; el traumatismo craneal puede ser o directo (golpe en la cabeza) o indirecto (entrada o placaje con el hombro). Dependiendo de la zona del cerebro que resulte afectada, algunos síntomas (registrados) e indicios (observados) podrían producirse de manera inmediata, o tras pasar unas horas o unos días después del trauma (Bahr 2012; Upshaw 2012).

 

 

Síntomas e indicios de conmoción cerebral  
Dolor Falta de equilibrio
Problemas visuales (destellos, visión borrosa) Desorientación
Mareo Náusea o vómitos
Dolor de cabeza Pérdida de conciencia
Confusión (expresión confundida o ausente) Mala articulación del lenguaje
Fatiga Labilidad emocional
Capacidad de pensamiento reducida Respuesta retardada
Amnesia (pérdida de memoria) Alteraciones de tipo emocional
as de concentración Alteraciones del sueño

 

 

Porcentaje de casos en el fútbol
La conmoción cerebral es común entre quienes realizan deportes de contacto, pero el fútbol no suele reconocerse como actividad de riesgo elevado de conmociones. No obstante, los futbolistas son propensos a lesiones craneales leves. En los Estados Unidos, el 22% de todas las lesiones producidas en el fútbol americano se deben a conmociones cerebrales, mientras que casi el 50% de los jugadores universitarios había sufrido síntomas de conmoción durante la temporada objeto de estudio (Covassin 2002; Delaney 2001). En el fútbol profesional, se realizó un estudio sobre 26 clubes de 10 países entre los años 2001 y 2010 (Nilsson 2013). De todas las lesiones registradas que dieron lugar a la incapacidad momentánea para el juego (imposibilidad de participar en la siguiente actividad del equipo), el 2,2% se habían producido en la cabeza o en el cuello; de estas lesiones, el 35% eran conmociones y se calculó que un equipo de 25 jugadores afrontaría algo menos de una conmoción cerebral cada dos temporadas (Nilsson 2013). En 2005, Fuller y sus colegas analizaron la incidencia de las lesiones de cuello y cabeza durante 20 torneos de la FIFA en el periodo 1998–2004. De un total de 1.633 incidentes que requirieron atención médica posterior al partido, 237 (el 14,5%) fueron en la cabeza y 11 (el 0,7%) en el cuello (Fuller 2005). De las 163 lesiones de cabeza y cuello analizadas en imágenes grabadas en vídeo, el 53% fueron conmociones (Fuller 2005).

 

Cuando se reconocieron los riesgos asociados a las lesiones de cabeza (conmociones cerebrales), la FIFA inició en el año 2001, junto con otros organismos deportivos, la primera Conferencia Internacional sobre Conmoción Cerebral en el Deporte (celebrada en Viena). Ello dio lugar a algunas recomendaciones y a una declaración consensuada. Dicha declaración consensuada fue actualizada en 2012 durante la IV Conferencia Internacional sobre Conmoción Cerebral en el Deporte, celebrada en Zúrich (McCrory), conducente a las directrices que observan la FIFA y el Comité Olímpico Internacional.

 

Directrices internacionales
Esta declaración consensuada y actualizada fue promovida para su uso por parte de los profesionales médicos y de atención sanitaria que dan tratamiento a los atletas lesionados, ya sean estos de nivel amateur, élite o profesional (McCrory 2013). Al igual que en otras disciplinas deportivas, la declaración consensuada de Zúrich 2012 también es aplicable al fútbol profesional, y da las siguientes indicaciones cuando se sospeche de una posible conmoción cerebral (McCrory 2013):

  • El jugador deberá ser examinado médicamente in situ, aplicando los principios estándares para casos de emergencia y prestando especial atención para descartar una posible lesión de columna a nivel cervical.
  • La disposición adecuada del jugador deberá determinarse por el personal de atención sanitaria que le atienda oportunamente; si no hay disponibilidad de atención sanitaria, el jugador deberá ser trasladado de forma segura desde el campo y llevado de manera urgente hasta los servicios sanitarios.
  • Una vez que se hayan administrado los primeros auxilios, deberá realizarse una valoración de la lesión utilizando las herramientas de evaluación oportunas al borde del terreno.
  • Tras la lesión, el jugador no debería quedar solo, y deberá realizarse un seguimiento de su lesión durante las horas posteriores.
  • Un jugador que haya sido diagnosticado con una conmoción cerebral no deberá reincorporarse al juego el mismo día en que resulte lesionado.

 

Como se ha manifestado anteriormente, la conmoción cerebral se produce de manera frecuente entre los participantes en deportes de contacto. Si bien el traumatismo craneal no es demasiado prevalente en el fútbol profesional, la conmoción cerebral continúa siendo motivo de gran preocupación en la National Football League estadounidense (NFL) y en la Rugby Union en cuanto a la seguridad y la salud de los jugadores. En ambas disciplinas deportivas, sindicatos de jugadores, profesionales médicos/de salud y otras partes interesadas aplican de manera estricta y sistemática las directrices descritas en la declaración consensuada de Zúrich 2012, basadas en muchos años de experiencia y de buenas prácticas por lo que respecta a la conmoción.

 

 

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Phil Jones y Wojciech Szczesny

 

 

Mejores prácticas
La conmoción cerebral es una de las preocupaciones prioritarias en la NFL y en Rugby Union en cuanto a la seguridad y la salud de los jugadores. En el rugby profesional, entre el 5% y el 10% de las lesiones son atribuibles a las conmociones, mientras que cerca del 50% de los jugadores menores de 20 años (en Irlanda) informaron de un historial de al menos una conmoción (Baker 2013; Bathgate 2002; Targett 1998). En Sudáfrica, se registró un índice de conmociones cerebrales del 50% para los jugadores de rugby en edad escolar, y del 20% para los jugadores adultos en Super 12 (Patricios 2010). En los Estados Unidos, hubo alrededor de 0,4 casos registrados de conmoción por partido de la NFL entre 1996 y 2007, mientras que se registraron 223 conmociones en 333 partidos durante la temporada 2010 (Casson 2010).

 

Respecto a la elevada incidencia de este tipo de lesión tanto en la NFL como en el rugby, todas las partes interesadas han tomado las medidas necesarias para informar a los jugadores (desde los más jóvenes), a los entrenadores y a los profesionales de la salud con el fin de tratar una conmoción cerebral de la manera adecuada. El Consejo Internacional del Rugby recalca en sus directrices (basadas en la declaración consensuada de Zúrich 2012) que la conmoción cerebral debe tratarse con total seriedad para salvaguardar el bienestar a largo plazo de los jugadores. En consecuencia, al aplicarse rigurosamente las directrices de la declaración consensuada de Zúrich 2012, todo jugador de rugby que se sospeche que tiene una conmoción cerebral debe ser retirado del campo y no debe volver a jugar durante el partido.

 

En la NFL se aplican las mismas disposiciones, y se lleva a cabo una Evaluación Estandarizada específica al borde del terreno (también obligatoria antes de cada temporada para todos los jugadores, como datos de referencia). Además, se prevén tres mecanismos adicionales para impedir que un jugador vuelva a jugar cuando se sospecha de una conmoción cerebral:

  • Un entrenador certificado perteneciente al equipo, provisto con una pantalla de vídeo, realizará desde el estadio un seguimiento del juego y de los posibles golpes violentos que puedan dar lugar a una conmoción, y vigilará la presencia de jugadores que pudieran estar aturdidos aunque no presenten una lesión obvia, alertando a la línea lateral para que se evalúe a los jugadores que presenten indicios de conmoción.
  • Cada línea lateral dispondrá de un especialista en traumatismo craneoencefálico para la evaluación de las conmociones.
  • Todo personal de la NFL podrá denunciar de manera anónima los casos en que se presione al personal médico para dar de alta a los jugadores, o en que se presione a los jugadores para reincorporarse al juego.

 

Declaración de FIFPro
FIFPro ha instado a todos los organismos y clubes de fútbol a respetar las directrices internacionales en materia de conmoción cerebral, para proteger de manera adecuada la salud y la seguridad de los jugadores. 

 

De conformidad con las directrices de Zúrich 2012 en materia de conmoción cerebral, FIFPro quisiera recordar que un futbolista (al igual que cualquier atleta de otras disciplinas deportivas) debe ser retirado del campo y no debe reincorporarse al juego siempre que se sospeche de una posible conmoción. El tratamiento posterior y la decisión de reincorporarse al juego también debe gestionarse cuidadosamente, pues una reincorporación precipitada - antes del completo restablecimiento tras una conmoción – podría dar lugar a un mayor riesgo de reincidencia de la lesión y a consecuencias incluso más graves, como trastornos neurológicos a largo plazo que podrían, entre otras cosas, poner fin a la carrera del jugador.

 

Para salvaguardar la seguridad y la salud de los futbolistas, FIFPro insta a todos los clubes a respetar las directrices de Zúrich 2012 en materia de conmoción cerebral (entre otras directrices de seguridad y salud) y exige que los organismos nacionales e internacionales supervisen su aplicación adecuada. Además, FIFPro quisiera recalcar la necesidad de considerar la implementación de algunas medidas adicionales en el fútbol profesional, tales como:

  1. El desarrollo de un sistema de supervisión para garantizar y controlar la aplicación de las directrices de Zúrich 2012 en materia de conmoción cerebral.
  2. La realización completa y sistemática de un examen oportuno al borde del terreno de juego (a nivel físico y cognitivo) a cualquier jugador que pudiera haber sufrido una conmoción.
  3. La presencia de personal médico independiente al borde del terreno de juego durante los partidos de competición, que evalúe de manera independiente al jugador con una posible conmoción para garantizar un juicio médico adecuado, seguro e imparcial.
  4. La posibilidad de imponer sanciones a todo club que ponga en peligro la salud y la seguridad de un futbolista de manera obvia por no observar las directrices.
  5. La introducción de un examen de referencia anterior a la temporada (a nivel físico y cognitivo) para todos los jugadores, con objeto de poder comparar sus resultados con los exámenes realizados a borde del terreno durante la temporada como consecuencia de una posible conmoción, y para respaldar posibles decisiones sobre la reincorporación al juego.

 

 

 

El doctor Vincent Gouttebarge es un antiguo futbolista profesional (1993 – 2007), médico investigador del Centro Médico Académico y de Vintta (Países Bajos), así como asesor médico del Sindicato mundial de futbolistas FIFPro y del Sindicato neerlandés de futbolistas profesionales VVCS.