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La decisión de un tribunal alemán de que el antiguo guardameta Heinz Müller había conseguido un contrato por tiempo indefinido después de que su (anterior) club prorrogase su contrato de tres años, debería servir como llamada de atención para el fútbol profesional, donde actualmente todos los contratos laborales tienen un término fijo, aunque ello contradice el Derecho comunitario.

Según FIFPro, el único modo correcto y adecuado de enfocar esta cuestión es mediante el diálogo social.

Heinz Müller es un antiguo guardameta del 1. FSV Mainz 05, club alemán de primera división. Su primer contrato se extendía desde el 1 de julio de 2009 hasta el 30 de junio de 2012, y se prorrogó en 2011 hasta el 30 de junio de 2014. Durante la temporada 2013-2014, la directiva del Mainz informó a Müller de que su contrato no sería prorrogado a su término, en el verano de 2014. El contrato contenía una cláusula que garantizaba de manera automática una prórroga de un año si el guardameta jugaba determinado número de partidos. Sin embargo, ello fue prácticamente imposible para Müller, pues su entrenador le dejó en el banquillo y solo le permitió entrenar con el equipo de reserva. El guardameta intentó rescindir el contrato por mutuo acuerdo con una liquidación, pero la directiva del club no lo aceptó. Ello motivó a Müller a acudir a los tribunales.

Recientemente, el tribunal en materia laboral de Mainz ha fallado que debería reconocerse a Müller un contrato por tiempo indefinido tras la prórroga de su primer contrato de tres años por parte del FSV Mainz 05. Ello es consecuencia de la aplicación de la Directiva 1999/70 del Consejo de la UE, que se implementa en cada Estado miembro de la UE. La implementación puede variar de un Estado a otro, pero siempre habrá un momento en que acuerdos laborales de plazo determinado adquieren la condición de contratos por tiempo indefinido. En este caso, los contratos de Heinz Müller reunían los requisitos del derecho alemán y el fallo es totalmente correcto.

Sin embargo, es extraño que el fútbol tan solo se enfrente ahora a este fenómeno, pues la Directiva del Consejo tiene casi dieciséis años de antigüedad.

Esto puede explicarse debido a la actitud arrogante e ignorante de la gobernanza en el deporte. Incluso ahora, el presidente del Mainz 05, Harald Strutz, mantiene que el fallo es incorrecto y que el fútbol pertenece a un sector distinto a cualquier otro. El Presidente parece olvidar que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) decidió en el caso Bosman en 1995 (!) que la relación entre un futbolista profesional y su club es un contrato laboral de la misma naturaleza que el de cualquier otro trabajador de la Unión Europea.

Después del caso Bosman, la FIFA y la UEFA negociaron un nuevo reglamento de transferencias con la Comisión Europea, que culminó con éxito. La Comisión había exigido que el nuevo reglamento estuviera en línea con el Derecho comunitario; sin embargo, la FIFA y la UEFA convencieron a la Comisión de que el fútbol profesional necesitaba disposiciones especiales debido a la especificidad de este deporte.

La Comisión mostró su conformidad, siempre que esas especificidades se acordaran con la organización representante de los futbolistas, FIFPro. En 2001, entró en vigor el nuevo Reglamento sobre el Estatuto y la Transferencia de Jugadores de la FIFA. Las principales especificidades eran el periodo protegido para los contratos de los jugadores, los periodos de transferencias y la prohibición de rescindir un contrato de manera unilateral durante la temporada.

A nivel europeo, no se ha alcanzado un acuerdo para eximir al fútbol de lo estipulado en la Directiva 1999/70 del Consejo de la UE, aunque esto podría haber sido una opción. La Directiva abre claramente la oportunidad a acuerdos entre los interlocutores sociales en este aspecto.

A nivel nacional, ha habido países cuyos interlocutores sociales han comprendido su situación y han concluido un convenio colectivo de trabajo en el que se ha solventado esta cuestión. En estas jurisdicciones, como en los Países Bajos, las partes estuvieron de acuerdo sobre el hecho de que los contratos de fútbol no adquirían la condición de contratos por tiempo indefinido. A cambio de renunciar a su derecho, los trabajadores recibían una importante indemnización económica.

El Director del Departamento Jurídico de FIFPro, Wil van Megen, explica: "Al examinar la sentencia del caso Müller, la gobernanza del fútbol se enfrenta ahora a una dura realidad. No se puede seguir pasando por alto el Derecho comunitario. Parece que no se ha aprendido nada del caso Bosman."

"Los países que creyeron que podrían pasar por alto el Derecho comunitario, van a tener que decidir ahora qué hacer. Es muy arriesgado esperar la decisión sobre el recurso del caso Müller pues la decisión en primera instancia parece seguir correctamente el Derecho comunitario."

Además, en Francia existe un procedimiento similar pendiente incluso en una fase más avanzada del proceso. El tribunal francés de apelación debe decidir si el antiguo jugador y segundo entrenador, Michel Padovani, debería haber recibido un contrato por tiempo indefinido durante su periodo de diecisiete años como entrenador en el club. También en Francia, la aplicación de la Directiva parece inminente.

Algunos países han tratado de crear leyes o disposiciones especiales para el deporte, con el fin de impedir el uso de contratos indefinidos. Van Megen: "La cuestión es si esto es posible."

"Del examen del texto de la Directiva se desprende que esta no parece ser la solución correcta. La autoridad para eximir a ciertas profesiones de lo estipulado en la Directiva se otorga de manera exclusiva a los interlocutores, y no al Gobierno."

"Por lo tanto, puede esperarse que estas normas sean declaradas ilegales."

El caso Mohamed Dahmane es un ejemplo. En este caso, el tribunal belga declaró ilegal una ley para el deporte que se desviaba del derecho laboral ordinario de un modo muy profundo y sofisticado, añadiendo que un atleta profesional debería ser tratado del mismo modo que un empleado regular.

En otros países, como Polonia, el contrato de trabajo indefinido se soslaya en un intento de proporcionar a los jugadores contratos llamados de servicio. El argumento esgrimido es que los jugadores no pueden invocar sus derechos como trabajadores, cuando carecen de un contrato laboral. Sin embargo, esta construcción jurídica no va a servir de nada, pues el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) decidió hace ya más de 25 años un estándar europeo para la definición de trabajador.

Van Megen: "El único modo correcto y adecuado de enfocar esta cuestión es mediante el diálogo social."

"FIFPro y sus miembros están abiertos a debatir la cuestión y dispuestos a hallar soluciones que sean aceptables para todas las partes. Ya es hora de que las autoridades del fútbol europeo despierten y muestren lo que significa en realidad la buena gobernanza."