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Macarena Sánchez ha emprendido acciones legales contra su club y la Asociación de Fútbol Argentino (A.F.A), por no haberla reconocido como jugadora profesional. Es un caso sin precedentes en el fútbol femenino en Argentina.

La jugadora de 27 años lleva jugando para el equipo UAI Urquiza, con sede en Buenos Aires, desde que dejó su ciudad natal de Santa Fe en 2012.

Uno de los mejores equipos de fútbol femenino de Sudamérica, la UAI, ha superado a equipos como Boca Juniors y River Plate, ganando la liga argentina de la temporada pasada y clasificándose para la Copa Libertadores.

A continuación, FIFPro explica el contexto del caso:

¿Todas las futbolistas son consideradas aficionadas en Argentina?

Si. Las jugadoras de todos los equipos de la liga femenina de Argentina son consideradas aficionadas por los clubes y por la federación. Sánchez afirma que, en realidad, muchas de ellas deberían ser reconocidas como profesionales. Afirma que los clubes ocultan el estatus profesional de las jugadoras a las autoridades públicas, al pagarles por debajo de la mesa o mediante empleos fuera del fútbol.

¿Por qué actuarían así los clubes?

Las abogadas de Sánchez afirman que los clubes generan construcciones turbias como estas, de modo que ellos y la federación, dominados por hombres, puedan tener control sobre el desarrollo del juego femenino. Los clubes afirman que el fútbol femenino no genera dinero suficiente para ser profesional. Macarena Sanchez 1 300 360 002

¿Cómo compensaba el club a Sanchez?

Recibía un salario mensual por trabajar medio horario en una posición administrativa desde 2014 en una empresa vinculada a los directivos de la UAI. Recibía la cantidad de 10 dólares al mes por parte de la UAI en concepto de gastos. En contraste, todos los jugadores del equipo masculino del club, que juega en la tercera división de la liga masculina, tienen contratos de fútbol profesional y salario, afirma la jugadora.

¿Qué motivó la queja de Sánchez?

Este mes, el entrenador de su equipo, Germán Portanove, comunicó a Sánchez que el club ya no requería sus servicios futbolísticos, dejándola sin poder finalizar la temporada con el club ni transferirse a otro club durante un periodo de seis meses. Ahora, pretende obtener indemnización por su trabajo como futbolista durante los últimos siete años con el club. Afirma que hubiera presentado la reclamación antes, pero no lo hizo por no poner en riesgo su carrera futbolística.

¿Cuánto dinero está en juego?

No una gran cantidad. Sánchez afirma que su interés no es el dinero, y que no se embolsará nada si gana este caso. Como afirma, su batalla jurídica es en torno a los principios y a la lucha por los derechos de las mujeres en el fútbol. Sobre el brazo luce un tatuaje de la artista mexicana e icono de los derechos de la mujer, Frida Kahlo. Sánchez espera que su caso colabore a abrir el paso al futbol femenino profesional en Argentina.

¿Cuál es el procedimiento jurídico?

El Ministerio de Trabajo argentino va a invitar al club y a la federación a una reunión con Sánchez para tratar de alcanzar un acuerdo extrajudicial. Si esta medida no tiene éxito, el caso se presentará o bien ante un tribunal futbolístico, o ante un tribunal laboral. Las abogadas de Sánchez aseguran que si su reclamación es rechazada en Argentina, llevarán el caso ante un tribunal internacional de derechos humanos.

¿Existe algún precedente jurídico?

No en el fútbol femenino de Argentina. En el fútbol masculino, los jugadores de Argentina protestaron en los años treinta por no ser reconocidos a nivel profesional.

¿Cuál ha sido la reacción de las acciones legales de Sánchez en Argentina?

Ha recibido el apoyo tanto de jugadoras como de jugadores. Juan Pablo Sorín, que ha jugado 74 veces para Argentina, desde el año 1995 al 2006, se ha puesto en contacto con Sánchez para ofrecerle su apoyo. Hasta el momento, ni el club ni la federación han comentado al respecto.

¿Esto podría tener un efecto rebote en otros países?

Quizá no tenga un efecto tangible, pero existe un impulso creciente entre las futbolistas por exigir mejores condiciones, y el caso seguramente incrementará ese ímpetu. En noviembre, FIFPro contribuyó a organizar un seminario en Santiago (Chile) para las mujeres futbolistas de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Uruguay y Venezuela, quienes están presionando por alcanzar mejores condiciones en sus países respectivos.