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En su nuevo blog, el asesor en salud y seguridad de la FIFPro, el doctor Vincent Gouttebarge, aborda la práctica del fútbol en altura. "Existe una estrecha relación entre un periodo de aclimatación importante y una buena actuación futbolística".

Por el Dr. Vincent Gouttebarge, PhD

Tal y como reconoció previamente un blog anterior acerca de la práctica del fútbol en condiciones de calor en FIFPro.org (enlace de Internet), los futbolistas profesionales han estado desplazándose de forma exponencial por países o continentes exponiéndose en una temporada determinada o entre temporadas a diferentes condiciones ambientales. Especialmente en competiciones internacionales en Centroamérica y Sudamérica (por ejemplo, Copa Libertadores, Copa Sudamericana y los partidos de clasificación para la Copa del Mundo de la FIFA), los cortos periodos de entrenamiento y los partidos a alturas moderadas o elevadas han sido, con frecuencia, objeto de debate entre diferentes órganos directivos internacionales en el marco del fútbol profesional.

Antecedentes

En 2007, la FIFA prohibió los partidos internacionales a altitudes superiores a los 2 500 metros sobre el nivel del mar. Un año más tarde, la FIFA dejó en suspenso esta prohibición tras una carta de protesta de la CONMEBOL (Confederación Sudamericana de fútbol). Desde entonces, los futbolistas están autorizados a jugar a altitudes superiores a los 2 500 metros. La FIFA recomienda un periodo de aclimatación de tres días, como mínimo, antes de disputar un partido a una altitud de 1 500 metros o superior.

Con respecto a los partidos (tanto nacionales como internacionales) disputados en Centroamérica y Sudamérica a alturas que superan los 3 600 metros (La Paz, Bolivia), se plantea la cuestión de si la salud y la seguridad de los futbolistas está en juego, especialmente en el caso de jugadores internacionales acostumbrados a jugar a altitudes inferiores o al nivel del mar cuando están en sus clubes.

Respuestas corporales a la altitud
Al ascender a alturas más elevadas, el cuerpo humano tiene que enfrentarse a:

  • una presión atmosférica más baja;
  • un aire más fino, frío y seco;
  • rayos ultravioleta más intensos.

La reducción de la presión atmosférica es, obviamente, la consecuencia más importante a alturas más elevadas: hay menos oxígeno disponible para mecanismos de regulación normales, actividades cotidianas o actividades deportivas (Wilmore 2007). Por consiguiente, el cuerpo tiene que trabajar más a mayores alturas con respecto al nivel del mar para lograr una tarea específica debido a la reducida disponibilidad de oxígeno. Es un hecho comúnmente aceptado que altitudes de 1 500 metros o más pueden tener las siguientes e importantes implicaciones fisiológicas en el cuerpo (Wilmore 2007):

  • mayor frecuencia respiratoria para aportar un mayor volumen de aire, es decir, oxígeno a los pulmones;
  • transporte de oxígeno ligeramente limitado a través de la sangre (por ejemplo, a los músculos cuando se juega al fútbol) porque hay menos hemoglobina disponible para transportar el oxígeno;
  • reducción considerable de la transferencia de oxígeno desde la sangre hasta los órganos en funcionamiento y, por consiguiente, absorción de oxígeno insuficiente;
  • mayor ritmo cardiaco para aumentar el volumen de sangre transportada a los órganos en funcionamiento.

Mal de altura

Con respecto a la combinación de la falta de oxígeno a una determinada altura y la elevada carga energética en los jugadores durante el fútbol profesional, pueden producirse efectos de salud adversos, especialmente cuando los periodos de aclimatación no son lo suficientemente largos.

Mal agudo de montaña: dolores de cabeza, mareos, náuseas y sueño precario; estos síntomas leves generalmente se resuelven en uno o dos días
Edema pulmonar de altitud: dificultad para respirar, opresión en el pecho, tos y fatiga
Edema cerebral de altitud: confusión, pérdida de coordinación, desorientación y equilibrio precario

Importancia de la aclimatación

Con el fin de evitar reacciones corporales demasiado graves y el mal de altura como consecuencia de la altitud, se recomienda realizar periodos de aclimatación de unos cuantos días para una altitud de 1 500 metros y de varias semanas para altitudes superiores los 2 000 metros. El proceso de aclimatación permite al cuerpo enfrentarse a la disminución de oxígeno. El tiempo que debería durar este proceso depende de la altitud alcanzada y el tiempo que se permanece en ella, es decir, desde unos pocos días hasta varias semanas (Wilmore 2007). Una cosa es segura: alcanzar una altitud demasiado rápido y permanecer en ella siempre produce mal de altura.

El proceso de aclimatación es también fundamental para un rendimiento óptimo en altura. El hecho de entrenar a una mayor altura durante dos semanas o más antes de cualquier competición se ha reconocido como una posible estrategia (Muza 2010; Wilmore 2007). Sin embargo, debido a las inmediatas respuestas negativas en el cuerpo, la intensidad del entrenamiento durante las primeras dos semanas en altura debería limitarse al 60-70% de la intensidad aplicada al nivel del mar (Gore 2008; Wilmore 2007). Así pues, la intensidad del entrenamiento debería aumentarse gradualmente en las dos semanas siguientes.

Cuando un periodo de aclimatación tan largo no es viable, una alternativa es competir un día después de llegar a la altura, dado que las respuestas negativas del cuerpo aún no han tenido tiempo para producirse (Gore 2008; Muza 2010).

Rendimiento al practicar fútbol profesional en altura

Aparte de producirse un mal de altura (grave), el entrenamiento y la competición en altura pueden influir en el propio juego futbolístico. Cuando los futbolistas profesionales entrenan y compiten en altura, sus aptitudes físicas, en particular, dependen enormemente de la capacidad de su cuerpo a enfrentarse con la disminución del oxígeno disponible.

Dado que el resultado de un partido de fútbol depende en gran medida de la buena resistencia de los jugadores y su capacidad (física) para repetir sprints de alta intensidad durante todo el partido, es lógico suponer que la altitud puede ser una condición medioambiental que influye en el nivel de rendimiento y el resultado de los partidos. En 2013, Nassis y otros autores estudiaron los efectos de la altitud en el rendimiento futbolístico durante la Copa del Mundo de 2010 en Sudáfrica. Los autores mostraron que disputar partidos a una altura de 1 200 m o más ejercía un efecto negativo en la capacidad de resistencia: los jugadores cubrían una menor distancia (- 3,1 %) durante partidos a mayor altitud que durante partidos a nivel del mar.

En 2007, 1 460 partidos de fútbol internacionales en Sudáfrica (Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela) de la base de datos de la FIFA (1900-2004) fueron analizados por McSharry y otros autores. Estos análisis demostraron que la altitud había tenido un considerable impacto negativo en el rendimiento fisiológico de los equipos procedentes de alturas inferiores debido a la falta de una adecuada aclimatación. Los equipos procedentes de alturas más elevadas demostraron tener mayores probabilidades de ganar que los equipos procedentes de alturas menores, marcando más goles y concediendo menos derrotas.

En 2011, Williams y otros autores compararon los resultados de un partido internacional sudamericano entre los mismos equipos pero disputado a diferentes alturas en el mismo país (teniendo en cuenta la distancia de viaje). Desplazarse a alturas inferiores no afectaba al rendimiento, mientras que desplazarse a alturas mayores demostraba tener efectos negativos en los resultados del partido. En particular, los equipos que competían en Quito (Ecuador; 2 800 m) y La Paz (Bolivia; 3 600 m) registraron una actuación mediocre. Fraude (2011) y McSharry (2007), que compararon el éxito de los equipos residentes a diferentes alturas (nivel del mar, altitud baja y altitud moderada), llegaron a conclusiones similares durante la Copa del Mundo. Los equipos procedentes de altitudes bajas y moderadas tenían mayores probabilidades de ganar (más del doble) que los equipos implantados a nivel del mar.

Puntos clave

  • La exposición a la altura conlleva una reducción de la absorción de oxígeno. Para compensar la reducción de la absorción de oxígeno, la frecuencia respiratoria y la frecuencia cardíaca aumentan.
  • Cuando la aclimatación a la altura es insuficiente, tiende a producirse el mal de altura, que provoca síntomas tales como dolor de cabeza, trastornos del sueño, opresión en el pecho, fatiga, confusión y pérdida de coordinación.
  • Una buena actuación futbolística a alturas más elevadas está estrechamente relacionada con un periodo de aclimatación de dos semanas o más antes de cualquier competición.
  • Los equipos nacionales de fútbol (Sudamérica) que viven a alturas bajas o moderadas tienen más posibilidades de ganar que los equipos residentes a nivel del mar.

Antiguo futbolista profesional, el doctor Vincent Gouttebarge es un investigador del Instituto de Salud Ocupacional, del Centro Médico Académico de Ámsterdam (Países Bajos), y copropietario de Vintta, unidad de investigación y asesoramiento en materia de salud deportiva.