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FIFPRO advierte a los futbolistas profesionales y a los padres de futbolistas juveniles que en ningún caso paguen un depósito o tarifa a ningún intermediario por organizar una prueba o un contrato.

El Sindicato mundial de futbolistas ha recibido reclamaciones de jugadores y padres de jugadores, acerca de un hombre eslovaco llamado Martin Kois. Se pone en contacto con los jugadores juveniles a través de los medios sociales y les promete una prueba en el club italiano de la Serie A, Parma.

Después de que los jugadores (o sus padres) pagan aproximadamente 1.000 euros en concepto de “depósito”, no organiza ninguna prueba y desaparece con el dinero, según la información que ha recibido FIFPRO.

Las reclamaciones de que tiene constancia FIFPRO conciernen a diversos jugadores, procedentes de al menos ocho países: República Checa, Finlandia, Lituania, Noruega, Portugal, Eslovaquia, Suecia y Estados Unidos.

Kois no es la única persona que está timando a los futbolistas. “Deafortunadamente, con frecuencia nos contactan futbolistas profesionales que han pagado a supuestos intermediarios para conseguir pruebas o contratos que nunca llegan a materializarse,” ha afirmado Theo van Seggelen, Secretario General de FIFPRO.

“Aconsejamos a todos los futbolistas y padres de futbolistas que se pongan en contacto con nosotros o con su sindicato local si tienen dudas sobre alguna oferta realizada a través de un intermediario.”

Los jugadores que hayan sufrido experiencias similares pueden ponerse en contacto con FIFPRO a través de info@fifpro.org.

Para obtener mayor orientación, visite el enlace: Consejo para tratar con agentes

A continuación, FIFPRO publica los casos de dos padres finlandeses de manera anónima:

 

Padre de un jugador de 16 años

“Contactó a mi hijo a través de Instagram. Dijo que había visto algunos de sus partidos a través de un sistema en línea de cazatalentos, y dijo que podría organizar una prueba en el Parma.”

“Mi hijo juega al primer nivel juvenil de Finlandia. Algunos de sus compañeros de equipo están en clubes del extranjero.”

“Kois habló también con nosotros. Mantuvimos una conversación por Facetime y pude ver su rostro. Era muy educado y profesional, y se expresó de manera correcta. Mencionó que era jugador retirado.”

“Como había tenido malas experiencias con jugadores que no se presentaban a las pruebas, nos pidió que pagásemos un depósito. Me pareció extraño, y a algunos de mis amigos también. Pero en Internet no pudimos encontrar ninguna información negativa sobre él o su empresa.”

“Asumí el riesgo calculado de que podría perder los 1.200 euros, y acepté porque la prueba sería una experiencia muy buena para mi hijo.”

“Después de firmar el acuerdo, comenzó a presionarme para que le pagase rápidamente. Alguien más podría ocupar el lugar de mi hijo en el Parma. Antes de hubieran transcurrido un par de horas, realicé el pago.”

“Después, apenas volvimos a saber de él.”

“Cuando se aproximaba la fecha de la prueba, dijo que lo lamentaba mucho pero que había habido un malentendido...”

“Me siento frustrado por la pérdida de dinero, pero más aún porque Martin Kois está destruyendo el sueño de muchos chicos jóvenes.”

 

Padre de un jugador de 18 años

“Martin Kois se puso en contacto con mi hijo en 2017, cuando mi hijo tenía ya un agente. Cuando mi hijo despidió a su agente, Kois volvió a proponerle un acuerdo.”

“Dijo que mi hijo podría realizar una prueba en la academia de Parma.”

“Mi mujer y yo mantuvimos una videollamada con él. Su discurso sonaba muy profesional. Teníamos que darnos prisa. Sólo quedaba una plaza. También teníamos que pagar un depósito.”

“Afirmó que uno de nosotros podríamos viajar con nuestro hijo, aunque no dejó claro quién asumiría ese coste.”

“Más tarde, dijo que el Parma solicitaba más dinero. Nos pareció normal, y no pudimos encontrar ninguna información negativa sobre él en Internet. En total, pagamos un depósito de 1.500 euros.”

“Después no volvimos a saber de él, hasta el día en que supuestamente teníamos que volar hasta Milán. Nos dijo que lo lamentaba muchísimo. Sus socios estaban trabajando con lentitud. Nos dijo que podíamos esperar un par de días, o solicitar un reembolso.”

“Decidimos esperar. Nos dijo que nos llamaría cada día, hasta que se organizase la prueba, pero nunca volvimos a saber de él...”

“Nuestro hijo quedó decepcionado, pero ahora está bien. Nosotros estamos más decepcionados por no habernos dado cuenta antes de que se trataba de una estafa.”