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Cómo hablar con los compañeros de equipo ayudó a Jannik Skov Hansen a lidiar con la depresión

16 de septiembre de 2021
  • Jannik Skov Hansen dice que hablar con sus compañeros le ayudó a salir del ciclo de depresión
  • El jugador danés contó a sus compañeros sus pensamientos suicidas durante una fiesta de Navidad en 2015
  • Skov Hansen dice que el entrenador de equilibrio mental le ayudó a mirar más allá del fútbol por primera vez

Unas semanas antes de la Navidad de 2015, los futbolistas y el personal de un club de fútbol de la primera división danesa se reunieron para celebrar una fiesta. El ambiente en el HB Koge era distendido; el equipo ocupaba el séptimo puesto, tras haber ganado sus últimos tres partidos.

Después de beber un par de cervezas durante la comida, Jannik Skov Hansen, extremo de 22 años, que se había incorporado desde el FC Brondby y había representado a la selección nacional en diversas categorías juveniles, se levantó y pidió silencio. La cerveza y el ambiente acogedor le hicieron desinhibirse.

 “Chicos, quiero deciros algo,” comenzó diciendo Skov Hansen.

Hansen había soportado una lesión de hombro y no había jugado recientemente. Pero comunicó a sus compañeros de equipo que su sufrimiento no solo era físico, sino también mental. Cada vez que salía del campo de entrenamiento y conducía a casa, pasaba por la misma señal de tráfico que desencadenaba en él pensamientos suicidas.

Llevaba meses en esa oscuridad, pero ahora se sentía mejor porque sabía que tenía una sólida red de apoyo a su alrededor, como explicó a sus amigos. Sus compañeros de equipo aplaudieron su valentía; algunos de ellos, incluso los que aparentaban ser más duros, derramaron lágrimas.

“Necesitamos que los clubes acepten que sus equipos los forman seres humanos, no máquinas”

“Cuando echo la vista atrás, en realidad ese fue uno de los mejores momentos de mi carrera,” afirma Skov Hansen, seis años después. “Mis compañeros de equipo no habían experimentado algo así: alguien siendo honesto y vulnerable es algo que no suele verse en el fútbol.”

Se sintió aliviado al compartir sus sentimientos. “El problema es mucho mayor cuando te lo callas,” afirma. “Cuando lo expones, ya no parece tan peligroso.”

Habló públicamente por primera vez acerca de sus ideas suicidas en una entrevista publicada por el periódico danés BT, en 2018. Ahora, a la edad de 28 años, está dispuesto a compartir sus experiencias para ayudar a otros y contribuir a crear un ambiente más favorable en el fútbol profesional.

“Necesitamos que los clubes acepten que sus equipos los forman seres humanos, no máquinas,” afirma Skov Hansen. (El entonces entrenador del equipo, Henrik Pedersen, le ayudó en su situación personal, aunque el director no lo hizo así).

Desde que era pequeño, el fútbol había sido la vida de Skov Hansen y se destacó entre sus filas, representando a los equipos de Dinamarca Sub-15, Sub-17 y Sub-19. “El fútbol era mi identidad,” afirma.

“Nunca pensé que podría escoger entre ser futbolista o no,” asegura. “Cuando estuve lesionado, se me arrebató mi identidad: me convertí en la bicicleta estática Jannik.”

Se sintió decaído, incapaz de mantener la concentración, y buscó medios de escape.

 “Cuando estás lesionado y te sientes mal, comes mal, duermes mal, y bebes demasiado,” afirma Skov Hansen. “Es un círculo, y alguien debe detenerlo y ayudarte a levantar la vista y ver lo que estás haciendo.”

Stefan Schmidt
Stefan Schmidt

Para él, el momento que rompió el círculo se produjo en una sesión con Stefan Schmidt, que trabajaba con los futbolistas del HB Koge en cuestiones relativas a su equilibrio mental.

En los meses previos al discurso que dirigió a sus compañeros de equipo, Schmidt, entonces de 39 años, había conseguido que el joven extremo hablara y pensara de modo diferente. El propio Schmidt atravesó un periodo de depresión como jugador, y comprendía cómo se estaba sintiendo.

“Un día, me preguntó: ¿quieres jugar al fútbol?” relata Skov Hansen. “Era una pregunta simple, pero me ayudó a resetearme. Después de aquello, comencé a cuidarme.”

Aunque no era un psicólogo entrenado, Schmidt le ayudó a ver más allá de su enfoque limitado al fútbol y, en las propias palabras de Skov Hansen, volver a cablear su cerebro.

“Fue un proceso muy largo, y todavía continúa,” afirma. “Los pensamientos y emociones estarán ahí en el futuro. Algún día, cuando suceda algo malo, los vínculos con el pasado estarán ahí. Pero sé muy dentro de mí que no volveré a pasar por lo mismo.”

Skov Hansen juega hoy para el equipo de tercera división FC Roskilde, ha afrontado éxitos y dificultades durante el transcurso de su carrera, pero parece rememorar con orgullo a ese momento de empatía con sus compañeros de equipo y colegas, justo antes de la Navidad de 2015.

Sincerarte acerca de tus problemas es una señal de fortaleza, no de debilidad: te empodera, afirma Skov Hansen.

“Ese día recibí los aplausos y abrazos de mis compañeros,” recuerda Skov Hansen. “Después de lo que hice, mis compañeros de equipo me respetaron. Es algo que está ahí. No hay que temer hablar sobre ello.”

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