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Across the Board: Kathryn Gill

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FIFPRO presentó un nuevo Comité Ejecutivo de 18 miembros durante su Asamblea General de noviembre de 2021. Es el más diverso en los 56 años de historia del sindicato mundial de futbolistas.

En nuestra serie quincenal Across the Board presentamos a sus 18 integrantes. La protagonista de esta entrega es Kathryn Gill, de Australia, representante de la División Asia/Oceanía.

Kathryn Gill

• Exjugadora en clubes de Australia y Suecia (1998-2015)
• Internacional en 86 partidos para Australia y autora de 41 goles
• Ganadora de la Copa Asia 2010 y Jugadora Asiática del Año en 2010
• Codirectora ejecutiva del sindicato de futbolistas profesionales de Australia (PFA) desde 2020
• Miembro del Comité Ejecutivo de FIFPRO Asia desde 2017
• Miembro del Comité Ejecutivo de FIFPRO desde 2021

¿Puedes decirnos algo acerca de tus inicios en el fútbol?

Kathryn Gill: Estuve en la selección nacional femenina de Australia durante más de 13 año, y jugué a nivel profesional en Suecia durante cuatro años, cuando el fútbol era todavía semiprofesional pero estaba en fase de desarrollo. Agradezco haber tenido la oportunidad de experimentar una cultura diferente, otro estilo de vida y otra perspectiva del fútbol. Conocía el fútbol femenino de Australia desde dentro e ir al extranjero me abrió los ojos sobre cómo se aprecia el fútbol a nivel global.

Mientras jugaba, comencé una licenciatura en Psicología y posteriormente en Empresariales. Ahora me faltan solo dos asignaturas para finalizar mi Máster en Administración de Empresas. Disfruto estudiando, aprendiendo y desarrollando mi intelecto.

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Kate Gill junto a la jugadora de la selección nacional de Australia y miembro de la Junta Directiva de la PFA, Elise Kellond-Knight

¿Qué te motivó a trabajar para un sindicato? 

Me relación con el sindicato de futbolistas comenzó hacia el final de mi carrera. Cuando estaba en primera línea, la noción de organizar a las jugadoras era algo extraño. Como jugadoras, no comprendíamos nuestra fortaleza colectiva. Más aún, no nos considerábamos trabajadoras. Cuando el sindicato comenzó a informarnos y a organizarnos pudimos empezar a atar los cabos: éramos trabajadoras, teníamos derechos que debían ser protegidos y no explotados. Fue entonces cuando comencé a interesarme por cómo podíamos emplear la fortaleza del colectivo para hacer avanzar el fútbol femenino.

Mi función inicial con el PFA fue como delegada de las Matildas. Entonces me pidieron ser la primera mujer en incorporarme al Comité Ejecutivo del PFA. Formar parte de la dirección del PFA fue una oportunidad de valor incalculable y me abrió los ojos aún más. Comprendí la historia del sindicato y la función que nuestros colegas masculinos desempeñaron a la hora de modelarla, conociendo su trayectoria y las luchas colectivas que debían librar para progresar en sus carreras. Pensé que podría adaptarse al fútbol femenino. Pero primero debíamos organizar, informar y capacitar a las futbolistas.

Como jugadora ves de primera mano el potencial del fútbol femenino. Cuando se me propuso trabajar para el sindicato en una función dedicada plenamente a la relación con las futbolistas, supe que eso era exactamente lo que quería. Es donde podía marcar la diferencia, incrementar la legitimidad del fútbol femenino y mejorar las carreras de las atletas que van llegando.

Mi primer proyecto fue organizar a las jugadoras nacionales en la competición femenina, desatendida durante tanto tiempo. Al comienzo realizamos una importante investigación para exponer la deplorable situación de las futbolistas: no había protección ante lesiones, pagaban sus propios gastos médicos, mantenían 3 o 4 empleos porque recibían poco o ningún salario y las instalaciones eran insuficientes. Tenían que cambiarse en autobuses.

Ese fue el punto de inflexión. No podíamos seguir así. Con esta investigación nos presentamos ante la Federación de fútbol, con apoyo público, y exigimos que mejorara la situación.

La investigación se realizó en 2015. Un año después firmamos nuestro primer convenio colectivo. En 2021 firmamos un CTT de 5 años, con condiciones mínimas de igualdad entre las ligas masculina y femenina.

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¿Cuál es el mayor reto para las futbolistas en Asia?

Asia plantea un reto debido a las dimensiones culturales y a que en muchos países no se reconoce el sindicalismo. La Confederación Asiática de Fútbol (AFC) no es muy receptiva con las futbolistas. La falta de reconocimiento, negociación o consulta es un problema. Seguimos insistiendo en llevar su voz a la mesa de negociaciones pero es constantemente ignorada o aplacada. La hostilidad dificulta considerar una negociación colectiva.

Otro reto es cambiar la mentalidad deferente que tiene la jugadora asiático hacia sus empleadores, para que la dirijan a sus sindicatos. La cultura jerárquica suma otra capa, y debemos trabajar duro para organizar e informar a las jugadores de que su fortaleza se deriva de la organización colectiva.

¿Qué quieres lograr como miembro del Comité Ejecutivo de FIFPRO? 

Hay mucho que hacer. Debemos mantener conversaciones en torno a cómo elevamos el fútbol femenino. Deberíamos liderar la estrategia, desarrollando un modelo a medida para el fútbol femenino. Lo que funciona en el fútbol masculino no es necesariamente adecuado para el fútbol femenino.

Debemos amplificar nuestra fortaleza colectiva. Somos un organismo industrial, debemos seguir equipando a los miembros con las herramientas para desarrollar su fortaleza en la industria. Contribuir a su desarrollo fortalecerá a FIFPRO.

También debemos pensar en cómo modificar nuestra interacción con la FIFA, avanzando desde la gestión de la relación actual, para ser más agresivos en nuestras demandas y buscar otros puntos de influencia, tales como los derechos humanos. La FIFA se ha comprometido con la defensa de los derechos humanos en sus estatutos pero, ¿por qué discrimina a las mujeres? ¿Por qué continúa otorgando derechos de anfitrión a países que tienen un aberrante historial de derechos humanos? ¿Por qué no protegen a las jugadoras frente al abuso sistémico, el acoso y la intimidación? Si podemos hacer avanzar el discurso y los argumentos en esa dirección, podremos marcar una diferencia real.