Darren Burgess Foresight

Informe Flash 2022: Necesitamos un calendario que respete la salud de los jugadores

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El Índice sobre el Seguimiento de la carga de trabajo del jugador de FIFPRO proporciona una visión sin precedentes sobre la carga de trabajo de los futbolistas de élite de todo el planeta. Además de presentar datos confiables, FIFPRO realiza encuestas entre jugadores y entrenadores de alto rendimiento, para comprender mejor el modo en que el entrenamiento y los partidos afectan a la salud física y mental de los jugadores. Los últimos resultados transmiten un mensaje claro: una llamada al cambio.

El 88% de los entrenadores de alto rendimiento considera que ningún futbolista debería jugar más de 55 partidos en una temporada, mientras que la mitad de los futbolistas afirma haber sufrido alguna lesión debido a un saturado programa de encuentros. Los datos de FIFPRO destacan el problema: un gran porcentaje de jugadores de élite juega normalmente más de 55 partidos al año, lo cual les sitúa en riesgo de tensión mental y lesión física.

Obviamente, cuando un programa saturado de partidos aumenta el riesgo de lesión física puede causar otros problemas añadidos. Por lo general, los jugadores que participan en mayor número de partidos viajan más frecuentemente y a distancias más largas, pues los partidos de copa se suman al programa de su liga; juegan más partidos vespertinos y ello únicamente incrementa su entrenamiento, o al menos pasan más tiempo en el centro de entrenamiento del club. Esos futbolistas pasan más tiempo lejos de su club, y menos tiempo con sus familias; comienzan a perder sueño y descanso. Ello puede elevar el riesgo de fatiga, astenia y tensión en su salud mental. La encuesta de FIFPRO transmite una clara advertencia: el 82% de los entrenadores observó problemas de salud mental en jugadores con un programa saturado.

“Los futbolistas internacionales tienen mayor probabilidad de sufrir una lesión o de alcanzar un rendimiento inferior a su estándar habitual.”

Mi propia carrera me ha permitido examinar estos problemas más de cerca. Durante las temporadas 2017/18 y 2018/19, respectivamente, el Arsenal alcanzó primero la Final de la Copa Carling y las Semifinales de la Europa League, y después la Final de la Europa League. Si incluimos los encuentros de pretemporada e internacionales de dicho periodo, algunos miembros del equipo jugaron más de 120 partidos. Los datos que he examinado indicaban un problema real: los futbolistas estaban sufriendo una fatiga considerable. No obstante, la importancia percibida de estos partidos exigió que determinados futbolistas fueran siempre seleccionados, pese a los riesgos asociados; los propios futbolistas deseaban en gran parte jugar en encuentros importantes y alcanzar éxito para el equipo. No obstante, en ocasiones los jugadores se hubieran beneficiado a nivel físico y mental, de pasar más tiempo lejos del club.

Los futbolistas internacionales suelen experimentar mayores demandas físicas: afrontan no solo un programa de partidos más saturado, sino también los viajes de larga distancia que conlleva el calendario internacional. Esos agotadores kilómetros extra suelen llegar durante los breves periodos de partidos internacionales de la FIFA, comprimidos para ajustarse en una lista de encuentros nacionales que ya de por sí es bastante comprimida. Si bien la mayor parte de la investigación sugiere que el organismo humano requiere un día de recuperación por cada zona horaria cruzada en un vuelo, los breves periodos de la FIFA imposibilitan cumplir ese requisito. Los futbolistas internacionales tienen mayor probabilidad de sufrir una lesión o de alcanzar un rendimiento inferior a su estándar habitual.

Los viajes de larga distancia suelen conllevar cambios bruscos en las condiciones climáticas, lo que no da a los jugadores oportunidad de adaptarse a un entorno muy diferente. Ello ejerce mayor estrés en el organismo, en un momento en que se pide a los jugadores que rindan a niveles internacionales para su país.

He podido observar ese fenómeno durante los partidos clasificatorios para la Copa Mundial: los jugadores australianos que competían en ligas europeas se vieron obligados no solo a viajar durante 24 horas o más (incluyendo el cambio de 10 horas en distintas zonas horarias), a fin de poder jugar para su país, sino que también, en lo que dura el viaje, tuvieron que pasar de primavera a otoño o de verano a invierno, y viceversa. Si bien los viajes son más extremos cuando los australianos que juegan en Europa tienen que volver a Australia para jugar ‘en casa’, los partidos lejos, en la zona de clasificación asiática, conllevan su propio reto: algunos partidos clasificatorios para la Copa Mundial se juegan en Oriente Medio, donde los futbolistas suelen tener que jugar bajo temperaturas superiores a los 35 grados. Estos cambios radicales en el clima y la marcada extensión del tiempo pasado en vuelo hacen que los futbolistas sean más vulnerables a lesión, deshidratación, rendimiento insuficiente y alteración del sueño.

Todas estas tendencias presentan un panorama preocupante: un calendario sobresaturado empuja a los futbolistas de élite hasta sus límites, y los principales entrenadores comienzan a ver el perjuicio de ello. Los jugadores se resienten ya del problema: el 87% afirmó en la encuesta de FIFPRO que recibirían con agrado límites a los partidos consecutivos; el 76% apoyaría nuevas normas para proteger sus descansos de fin de temporada. Y, sin embargo, los mismos jugadores consideran que su opinión no se tiene en cuenta: únicamente el 22% manifestó que sus opiniones eran respetadas en debates acerca de las condiciones laborales.

La presión creciente sobre la salud de los jugadores revela la crisis de gobernanza en nuestro deporte. Quienes ampliarían constantemente las competiciones y saturan el calendario, sin ser capaces de observar cómo ello afecta a los jugadores, siguen una senda injusta e insostenible. Necesitamos una reforma, y pronto. Necesitamos un calendario que comprenda las necesidades de los jugadores y respete su salud, y ello puede ocurrir únicamente si escuchamos a los jugadores y lo que su organismo nos indica.

BURGESS Darren
Sobre

Darren Burgess

Actualmente, Darren es entrenador de alto rendimiento en el Adelaide FC, y Asesor de FIFPRO en materia de Carga de trabajo del jugador, Salud y rendimiento. La experiencia previa de Darren incluye funciones como entrenador principal de alto rendimiento en el Arsenal FC, el Port Adelaide FC, la Federación de fútbol de Australia y el Liverpool FC. Ha trabajado también como profesor numerario en ciencia deportiva en la Universidad Católica de Australia, y finalizó su doctorado en análisis del movimiento del fútbol y del fútbol australiano, en 2012.