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Caso jurídico: cómo FIFPRO ayudó a futbolistas liberianos atrapados en Laos

6 de marzo de 2020
Aproximadamente, 30 futbolistas africanos, incluyendo 21 jugadores menores de 18 años (menores), viajaron a Laos, donde esperaban incorporarse a un club profesional de fútbol y a su academia. Fueron estafados por personas que deseaban hacerles firmar contratos de varios años de duración, y los mantuvieron atrapados en un campo de entrenamiento.

Evolución del caso

En diciembre de 2014, el jugador de la selección nacional de Liberia, Alex Beyam Karmo, convenció al presidente de un club, con el que tenía amistad, para que trajera a jugadores juveniles a una nueva academia de su equipo de fútbol de Laos, el Idsea Champasak United. Afirmó que el Idsea sería una plataforma de lanzamiento hacia clubes europeos, y prometió a cada jugador la suma de 1.000 USD, un ordenador portátil, 25 USD por sesión de entrenamiento, educación escolar y reembolso de los costos del viaje.

En febrero de 2015, su amigo llegó a Laos con 30 futbolistas; entre ellos se incluían 21 menores, algunos de los cuales habían aparecido en equipos juveniles nacionales.

Las promesas de Karmo fueron falsas: no había entrenador, ni personal médico, ni academia. El alojamiento consistía en un ruinoso y sucio cuarto situado en el estadio. Los futbolistas recibían únicamente dos raciones de comida al día: pan y arroz. Entrenaban dos veces al día, pero no jugaban partidos pues la academia no estaba registrada como tal.

Un mes después, el Idsea pretendía que todos los menores firmaran un contrato de 6 años. El presidente del club liberiano manifestó que los contratos eran “falsos”. Los futbolistas se negaron a firmar y deseaban irse. El Idsea dijo que podían irse solo si pagaban los gastos de alojamiento y manutención. Los futbolistas no tenían dinero, y quedaron atrapados en el campo de entrenamiento.

FIFPRO fue alertado acerca de situación y, con la ayuda del sindicato ghanés de futbolista (PFAG), ejerció presión ante la Federación de Laos (LFF) para solventar la situación. Tras diez días de actividad frenética, durante los cuales los jugadores recibieron amenazas a su integridad física, el Idsea permitió que 17 jugadores (incluyendo 16 menores) volvieran a casa.

Otros catorce futbolistas se quedaron allí, pues temían ser ridiculizados cuando regresaran a casa sin haberse convertido en jugadores de éxito. Firmaron un contrato, pues el Idsea les prometió otorgarles un visado y permiso de residencia si lo hacían. Pero esa fue otra falsa promesa; un mes después, más jugadores desearon marcharse, lo que consiguieron tras mayor presión de FIFPRO y FIFA.

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Decisión

FIFPRO presentó reclamación ante la Comisión Disciplinaria de la FIFA, solicitando una sanción para la Federación de fútbol de Laos por no cumplir el Reglamento de la FIFA.

Se comprobó que dos jugadores menores de edad aparecieron en algunos de los partidos de liga del Idsea. Sin embargo, el artículo 19 y 19bis del Reglamento sobre el estatuto y la transferencia de jugadores de la FIFA no permitía a los jugadores menores antes mencionados ser transferidos al Idsea y su academia, sin una solicitud previamente aceptada por la Subcomisión de la Comisión del Estatuto del Jugador de la FIFA.

Además, los jugadores adultos únicamente podían ser registrados si habían recibido un Certificado de Transferencia Internacional (CTI) a través de la FIFA. Pero FIFPRO observó también que un jugador de 20 años de edad había jugado varios partidos sin obtener tal certificado.

En abril de 2018, la Comisión Disciplinaria de la FIFA se mostró de acuerdo con FIFPRO y sancionó a la Federación de fútbol de Laos (LFF) con una multa de 690.000 CHF (aproximadamente, 700.000 USD), por vulnerar las disposiciones relativas a las transferencias internacionales y al primer registro de jugadores menores de edad, así como otras disposiciones relativas al registro y a la participación de jugadores menores y adultos en las competiciones.

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Reacción

El Secretario General de FIFPRO África, Stéphane Burchkalter, afirmó: “Para FIFPRO, es sorprendente que un club de Laos, que -con todo el respeto debido– es un país muy pequeño a nivel de fútbol, pueda transferir a 21 futbolistas menores de Liberia sin que el SCT de la FIFA tenga constancia de ello.”

“Aparentemente, el club y la academia son dirigidos por hombres sin escrúpulos que no tienen en cuenta los derechos de los jugadores ni los derechos humanos. El bienestar de los futbolistas no es uno de sus intereses. Claramente, tratan a los futbolistas como mercancía.”

Anthony Baffoe, Presidente del sindicato ghanés de futbolistas, afirmó que el Idsea era un claro ejemplo de tráfico infantil. “Hacen propuestas a jugadores jóvenes de África, y les persuaden con historias de un futuro dorado. En realidad, no hacen absolutamente nada beneficioso para los jugadores. No les dan el entrenamiento adecuado, no les ofrecen formación, ni se preocupan por ellos.”

 

¿Por qué este veredicto es tan importante?

Demostró que el sistema SCT de la FIFA no era totalmente confiable. Desde entonces, el organismo rector ha implementado algunas mejoras al SCT y a su estructura para prevenir que ocurran situaciones similares y para asegurar el principio de protección de los menores.

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