Leandro Padovani 2

Leandro Padovani: "Los clubes deben entender que los jugadores no son meros objetos desechables"

CRD, CNRD y TAS/CAS Crónicas sobre futbolistas

Comparte esta cita

Cerrar
Leandro Padovani 2
  • En 2018 Leandro Padovani golpeó su cabeza contra el césped tras chocar con un compañero en un partido de la Liga iraní

  • Los médicos de su club lo retirarom sin inmovilizarle cabeza y cuello, fue diagnosticado con una lesión espinal y quedó tetrapléjico

  • Su reclamo ante el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) no tuvo éxito pero FIFPRO, que le dio apoyo, considera el caso un hito para el avance de los derechos de los futbolistas

El futbolista brasileño Leandro Padovani cayó de cabeza sobre el césped después de chocar contra un compañero de equipo durante un partido de la liga iraní en 2018. Tumbado sobre el campo de juego y farfullando incoherentemente, un médico y un fisioterapeuta de su equipo, el Esteghlal Football Club, constataron que había sufrido una conmoción cerebral y lo sacaron en camilla pero sin inmovilizarle la cabeza y el cuello.

Luego se le diagnosticó una lesión de la médula espinal y –pese a la cirugía– ha quedado tetrapléjico, en silla de ruedas e incapaz de sentir su cuerpo por debajo de su pecho.

Padovani presentó un reclamo contra el club ante el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) por tratamiento negligente de primeros auxilios. FIFPRO –que apoyó el reclamo- considera el caso como un hito para hacer avanzar los derechos de los jugadores, ya que el tribunal reconoció que tales reclamos de lesión personal pueden presentarse ante la Cámara de Resolución de Disputas y el TAS.

Sin embargo, pese a la evidencia de un neurocirujano, el tribunal no encontró responsable al club porque no pudo demostrar que un trato médico inferior al estándar complicara su lesión. FIFPRO entrevistó a Padovani.

¿Recuerdas lo que ocurrió?

No recuerdo nada hasta el momento en que desperté en el hospital al día siguiente. Del video puede observarse que un médico y un fisioterapeuta entraron en el campo. Dijeron que me tragué la lengua. Me sentía confuso y hablaba de un modo extraño. Pensaron que podía ser una conmoción. Pensaron que era una lesión en la cabeza, no una lesión espinal.

De los primeros auxilios que aprendes en la escuela, sabes que no hay que tocar a ninguna persona que se haya golpeado en la cabeza sino que hay que dejarla al cuidado de los expertos. No comprendo cómo el doctor y el fisioterapeuta no vieron la gravedad de la lesión y me sacaron del campo de ese modo, en una camilla, sin inmovilizarme la cabeza.

¿Cómo es tu vida ahora?

Vivo en un pequeño apartamento, en Brasilia, con mi mujer Larissa y nuestro bebé de cuatro meses, Lorenzo. Para sobrevivir después de un accidente como ese debes reinventarte. Tienes que ser otra persona. La lesión me hundió profundamente. Estaba en un deporte de alto rendimiento y ahora solo puedo mover los brazos. Antes iba a 100 kilómetros por hora y ahora voy a 20 kilómetros por hora.

Debes actualizar el espacio y una sociedad que no se ha adaptado a ti: aceras, restaurantes, casas, coches, etcétera. La gente te dice que pareces estar bien aunque nadie sabe las consecuencias. Por ejemplo no puedo sostener este vaso de zumo de naranja durante mucho tiempo, no tengo pleno poder de agarre en las manos. Tengo problemas para orinar. Tengo que usar un catéter. Siento dolores en mi cuerpo cada día.

¿Cuáles son tus próximos objetivos?

Quería salir de la depresión, así que estoy entrenándome como nadador paralímpico. Tengo entrenador particular y entreno tres días a la semana en la piscina y dos días en el gimnasio, haciendo pesas. Mi sueño es competir en los Juegos Paralímpicos de 2024 en París. Estoy entre los tres mejores nadadores paralímpicos de Brasil, pero tengo que mejorar a nivel global. Por ahora es solo un sueño.

¿Sabías que no estabas asegurado?

Sí. Cada año en que estuve allí (de 2012 a 2018) no tuve seguro médico ni de vida. Te ofrecen recibir de 2.000 a 3.000 dólares al mes en salarios, pero el club no quiere asegurarte. No hay margen de negociación: si te niegas, hay un millón de futbolistas más detrás de ti esperando poder jugar.

Todavía recibes muchos mensajes de apoyo de los aficionados en Irán.

Nunca tuve ningún problema con la gente allí: me gusta la gente, la cultura, la comida. Todavía hoy, la gente me envía mensajes en Instagram, me preguntan cómo estoy, y muestran solidaridad con mi caso. No comprenden cómo el club pudo tratarme así. Tras el accidente hubo una gran repercusión en los medios, pues yo estaba jugando en un gran equipo.

Los medios presionaron al club para que me concediera una pensión. Me ofrecieron un contrato de un año, de aproximadamente 1.500 dólares mensuales, para ser miembro de la comisión técnica, pero me pagaron únicamente el 60 por ciento de esa suma nueve meses después. Simplemente, era un modo de tranquilizar a los medios y a los seguidores. Lo dejé en noviembre de 2018 y nunca recibí ninguna llamada del club posteriormente.

¿Te queda alguna vía jurídica que seguir?

Poco tiempo después del accidente, en 2018, emprendimos la acción jurídica contra el club de Irán pero no hemos sabido más. No ha pasado nada. Si esto hubiera pasado en Europa sin duda el trato hubiera sido diferente.

Creo que soy un símbolo de todo lo que va mal en nuestro deporte. El trato que recibí fue infrahumano. Los clubes deben comprender que los futbolistas no son objetos de usar y tirar. Aportamos ingresos a los clubes, alegría a los seguidores e impulsamos la economía, pero a fin de cuentas, ¿quién cuida del jugador?