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Vuyo Mere: "Se necesita hacer más para ayudar a los jugadores"

Salud Mental Historia del jugador
13 de mayo de 2022
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El siguiente artículo incluye manifestaciones acerca del suicidio, que para algunos lectores podrían resultar perturbadoras. Si el lector ha sido afectado por los temas planteados en este artículo, puede hallar material e información que podrían serle de ayuda, y que forman parte de nuestro kit para la Salud mental.

 

  • Vuyo Mere (38) es actualmente el jugador más veterano de la Liga Premier de Sudáfrica 
  • Ha jugado a nivel internacional en todas las categorías de edad y debutó con la selección de fútbol de Sudáfrica en 2006 
  • La primera vez que Vuyo fue despedido de un club tuvo que hacer frente a enormes luchas mentales 

«Jugué mi primer partido en la PSL cuando tenía 17 años para un club llamado Hellenic. De ahí pasé al Sundowns, en 2004, donde competimos por el título y ganamos trofeos. Estaba jugando con los mejores futbolistas de la liga y estaba jugando para mi país. Mi carrera iba viento en popa. Nunca pensé que algo pudiera suceder. Pero sucedió.

Fui despedido en 2011, justo antes de que se cerrara el mercado de fichajes. Esperaba conseguir un contrato mejor, pero no querían renovarlo. Acababa de terminar un exitoso periodo de cesión en el Swallows. Incluso me dijeron que querían quedarse conmigo, pero cuando les llamé acababan de fichar a otro... Pensé que tal vez alguien llamaría, pero ningún club llamó....

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En ese momento, no contaba con ningún apoyo. Estaba sola y me encerré en casa, y pensaba 'no puedo decepcionar a mis padres. Tengo que mantenerlos'. Ellos vivían en Bloemfontein, a unas tres o cuatro horas. Es ahí cuando empecé a tener pensamientos sobre quitarme la vida. Llamé por teléfono a mis padres y me despedí de ellos, y me disculpé porque pensaba que les había defraudado. Luego colgué el teléfono.

Una voz no dejaba de decirme: «vete al baño». «Hazlo, simplemente hazlo». Llegué a colgar una cuerda. Traje una silla. Pero entonces una voz me dijo: «espera un poco». Y lo fui retrasando. De repente, llamaron a la puerta; eran mis padres. Habían sentido que algo iba mal y se habían metido en el coche y recorrido 400 km hasta Johannesburgo. Supongo que mi padre tuvo que conducir como un loco. Me puedo imaginar la tensión en la carretera.

Mi madre entró, nos abrazamos y empezamos a llorar. Mi padre se unió a nosotros y nos pusimos todos a llorar.  

Cuando nos sentamos en el sofá, no sabían que me iba a ahorcar y que la soga estaba aún en el baño. Fue más tarde, cuando mi padre entró al baño, que se dio cuenta de lo que había querido hacer. Se acercó y me dio otro abrazo y seguimos abrazados hasta quedarnos sin lágrimas. Literalmente, ellos me salvaron la vida. Si hubieran llegado un poco más tarde, ya no estaría aquí.

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Después de eso, no sabía qué hacer, pero la madre de un excompañero del Sundowns, que estaba trabajando para otro club, me organizó unas pruebas y me incorporé al club. No era un gran club pero, contra todo pronóstico, ganamos dos partidos por eliminación directa y me nombraron capitán. Desde entonces he jugado para varios otros clubes y he pasado 21 temporadas en la primera división de Sudáfrica. No me centro en que mi carrera está terminando, porque eso afectaría a mi juego. Vivo en el presente, me entreno para el presente y juego para el presente. 

Creo que los clubes no están haciendo lo suficiente para apoyar a los jugadores. Una vez que ya no les importas o que ya no les sirves, se ha terminado para ellos: has hecho tu parte y puedes seguir tu propio camino. Hay que hacer algo al respecto. La liga necesita idear algún tipo de seguro. Debería deducirse dinero tan pronto como empiezas a percibir un salario y ahorrarse hasta el final de tu carrera. Y los jugadores no deberían tener acceso a él. Siempre surgen problemas y, si tuvieran acceso, el dinero se iría, y tendrían un problema incluso mayor más adelante. 

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En los 21 años que he jugado, no he visto ninguna mejora. Todavía hay jugadores ahora sin hogar. Conozco a un joven que jugó para dos clubes en la PSL y ahora está deambulando por las calles con sus botas puestas y comiendo de la basura. Simplemente sus clubes anteriores lo echaron a la calle. Está muy claro que no se ha hecho nada acerca de la situación en la que nos encontramos. Y cuando los jugadores plantean estas cuestiones, se les victimiza. Eso me sucedió en uno de mis clubes. Fui a la dirección y decidieron deshacerse de mí, solo porque di mi opinión.  

El fútbol es mi pasión. Cuando deje de jugar, quiero seguir en este deporte. Quiero contribuir y ayudar a los demás. Enseñarles sobre el fútbol, no solo en el campo, sino también en otros ámbitos. Creo que tengo suficiente experiencia en este aspecto; no quiero que cometan los mismos errores que las generaciones anteriores. Es hora de dar un paso adelante para ayudar a los jóvenes jugadores, de modo que podamos desarrollar el fútbol sudafricano. Tengo suerte de haber permanecido todo este tiempo en el deporte y de vivir el día en que cuento mi historia. Muchos jugadores con más talento y que habían trabajado más duro que yo no tuvieron tanta suerte».